
Cien artistas para una nueva masculinidad
En una exposición en París, reflexionan sobre el hombre de esta era, rechazan el autoritarismo y cuestionan los modelos culturales dominantes
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Qué define la masculinidad en estos tiempos? ¿Y qué alternativas se plantean frente al macho dominante de la sociedad patriarcal? En París, como parte de las conmemoraciones por el décimo aniversario del Museo de Arte Contemporáneo MAC/VAL, el curador Frank Lamy convocó a un centenar de artistas masculinos contemporáneos para explorar estos interrogantes y cuestionar valores tradicionales (eficacia, autoridad, heroísmo, afán de conquista, fuerza) asociados a lo que significa ser hombre.
A través de sus obras, los participantes derriban creencias como los hombres no lloran y los pantalones en casa los llevo yo, en la exposición titulada Chercher le garçon (Buscar al chico), abierta hasta el próximo 30 de agosto. Los visitantes se encuentran con una amplia serie de soportes: fotografías, pinturas, esculturas, instalaciones y videos, en los que desfilan imágenes asociadas a la masculinidad, como pistolas, kits de boxeo, trofeos y un auto hecho chatarra. El programa se completa con conferencias, foros de discusión y proyecciones de películas.

"Aunque la masculinidad no es un tema exclusivo de los hombres, me pareció novedoso pedirles a ellos que abordaran el tema. El rol femenino de la mujer en la sociedad se ha discutido frecuentemente por las propias mujeres, desde los años 60. Bajo el falso pretexto de la universalidad, ¿no deberían los hombres cuestionarse a sí mismos? Es algo que no se ha hecho todavía. Por eso consideré necesario hacer un trabajo con artistas masculinos que hablaran de los hombres", le cuenta Lamy a La Nación revista, desde París.
Llamativos resultan, entre otros, un Autorretrato como Kurt Cobain, Andy Warhol, Myra Hindley y Marilyn Monroe, del escocés Douglas Gordon, y Bien fait = mal fait = pas fait = pas faisable (Bien hecho = mal hecho = sin hacer = inviable), del multiartista Laurent Prexl. O el fornido El bonachón, del realizador francés Patrick-Mario Bernard, y la especie terminator del artista y performer sueco Tobias Bernstrup titulada Killing Spree (Juerga mortal). En la muestra figuran otros nombres conocidos, como Alain Declercq, Philippe Perrin, Philipe Ramette, Lucas Samaras, Vito Acconci y Maurizio Cattelan.
El curador también incluyó trabajos de artistas consagrados que ya no están, como el estadounidense Robert Mapplethorpe, quien retrató la temática homosexual, y utilizó actores del cine porno y fetiches de la cultura sadomasoquista para sus fotos; Pierre Molinier, precursor del body art en Francia, que exploró la androginia, a través de sus fotomontajes travestidos, y Michel Journiac, fundador del movimiento, que empleó el cuerpo como elemento liberador y atacó los estereotipos sociales de su tiempo.
Muchos de estos creadores han empleado sus propios cuerpos como materia de sus trabajos. El cuerpo entendido como el espacio en que se concentran fuerzas y tensiones sociales, políticas, culturales, morales y tecnológicas a lo largo de la historia. Acá, lo llevan al límite, construyendo y deconstruyéndolo, formándolo, deformándolo y reformándolo. También lo utilizan como herramienta para desafiar los cánones de belleza tradicional.
Lejos de la exaltación, subraya Lamy, "los cuerpos que se muestran están marcados por la edad, la enfermedad; minados por la mortalidad y la degeneración. Esta aproximación es transgresora, por decir lo menos, en este mundo del siglo XXI, obsesionado con la eterna juventud".

El travestismo también está presente, como una forma de ir contra los estereotipos ideológicos: chicos vestidos de chicas y chicas vestidas de chicos, y hasta un artista (el arquitecto Emilio López-Menchero) que juega a ser Honoré de Balzac. Tampoco faltan los bíceps ni los penes: de neón, invertidos, que dan vueltas sobre su eje o que están en reposo.
Más allá de las características biológicas que determinan a cada sexo, la masculinidad y la feminidad son construcciones sociales y culturales que cambian según la época, la cultura y el lugar. Esta exposición, según Lamy, "desarrolla un alcance hacia los artistas y sus obras que puede ser entendido sobre la base de las teorías feministas y las posturas que emergieron en la década del 60, resistentes a toda forma de dominación y considerando la masculinidad hegemónica una forma ideológica que se debe combatir. Parece importante, entonces, romperla, y abrir un espacio donde los hombres puedan hablar de sí mismos y de su condición, conscientemente". Por ello, en contraposición a modelos como el del chico malo, por ejemplo, en una pieza se lee Now I wanna be a good boy (Ahora quiero ser un buen chico).
Asimismo, la exposición se plantea como un disparador de ideas a los cuales Lamy espera se sumen otros proyectos en el futuro. "Los trabajos que la integran son críticos, distantes, analíticos. Hay una similitud entre la figura del artista moderno (brillante, utópico, conquistador, innovador) y la del hombre dominante. Así que es una forma de cuestionar a uno y otro al mismo tiempo, ya que encontramos ataques deliberados contra figuras y formas de autoridad, explorando la plasticidad de los cuerpos, los escenarios o las fuerzas ideológicas", explica el curador.

"Los órdenes establecidos son a menudo una construcción masculina. El trabajo de estos artistas atestigua la violencia de ese orden que gobierna el mundo, que regula las relaciones entre las personas, la autoridad de la virilidad que ellos no reconocen, sino que critican. «Hay una virilidad y hay un contagio viril, con miles de años de posesión, de vanidad y de miedo de perder», decía en 1975 el escritor Romain Gary", escribe en el catálogo de la exhibición Alexia Fabre, conservadora del MAC/VAL. "Siempre nos ha moldeado el tema de la división, de la pertenencia, de las elecciones de la vida y la forma en que nos ven los demás. Chercher le garçon ilustra estas diferentes actitudes y modos de estar en relación con el mundo, enfrentados o luchando contra una sociedad que es dominada aún por la razón de la masculinidad, por la figura del héroe, por la fuerza", subraya.
Que Chercher le garçon, una muestra que toma la figura del chico/muchacho/hombre para remover códigos tan arraigados, tenga, según los organizadores, una gran asistencia de público desde su apertura a fines de abril, sólo puede indicar una cosa: otras formas de masculinidad son posibles. Sólo falta saber encontrarlas.

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