
Clavos para todos los gustos
Así como el martillo y el cuchillo, quizá sea uno de los accesorios más antiguos para realizar construcciones de todo tipo. Se han hallado rastros de su utilización en yacimientos arqueológicos, además de en cascos de madera fabricados por griegos y vikingos
1 minuto de lectura'
El sistema denominado de hincamiento permite unir por medio de un objeto aguzado que se clava dos materiales capaces de ser atravesados. Si en un principio se los fabricaba mediante trabajos artesanales de herrería, en la actualidad se los produce en serie a partir de alambres de hierro o acero, aunque también se los realiza de bronce, cobre, aluminio o latón.
Como el clavo por lo general se introduce totalmente donde se lo fija, el tipo de cabeza que tenga tiene directa relación con sus diversas funciones. También es importante el grosor y forma de su vástago, ya que dependerá del material donde irá colocado y de los requerimientos que se le exijan. Hay que tener en cuenta el espesor y la clase de material que vinculan, igual que si las piezas clavadas colgarán o, en cambio, irán apoyadas.
Los clavos muy finos (para cajas) evitan que se rajen maderas muy finas, pero deben ser colocados a menor distancia que los otros.
Los sin cabeza (aunque la tienen, pero de menor tamaño) sirven para terminaciones donde se los hace desaparecer hundiéndolos con un punzón para luego recubrirlos con aserrín, enduido u otro sellador, antes de recibir un recubrimiento de barniz o pintura.
Por el contrario, los hay con cabezas importantes y que sirven para fijar materiales blandos o cumplir una misión decorativa (como las tachas de tapicería).
Hay clavos que tienen cabezas dobladas o con formas especiales para sujetar cables (como los de teléfono o TV) y aun se venden las escarpias para sujetar caños, tuberías o antenas de TV.
Para zapatería, tapicería o usos de librería se venden semillas, tachuelas o chinches con cabezas grandes o decorativas. Las primeras tienen el cuerpo ligeramente cónico y puntas muy afiladas.
Se encuentran también los de acero templado para maderas duras o mampostería, mientras que los clavos de materiales blandos (cobre o bronce) pueden servir para unir piezas de utensilios poco duros y en donde sea necesaria una función anticorrosiva.
En cuanto a las medidas más usuales, su largo se da en pulgadas o en escala decimal oscilando entre los 12 y los 100 mm (1/2 a 4 pulgadas), con diámetros de vástago que varían entre 1 y 5 milímetros.
Para aumentar su capacidad de fijación se fabrican con estrías helicoidales, así como otros que tienen rebordes anillados que, aunque se claven siempre por percusión, una vez fijados se aferran fuertemente e impiden el desclavarse.
El primero, el más difícil
- Cuando se golpea con un martillo a un clavo sujetado por los dedos, la persona aficionada pero con poca experiencia siempre teme lastimarse, cosa que desafortunadamente muchas veces ocurre.
- Un recurso práctico consiste en sujetar el clavo con una pinza (si es de punta, mejor) hasta que recibe dos o tres golpes y penetra lo suficiente para poder recibir los martillazos finales.
- Cuando no se tiene una pinza podrá improvisarse un práctico sujetador con ayuda de una tira de cartón o cartulina de unos 3 centímetros de ancho y unos 15 centímetros de largo. Formando un lazo con esta tira e insertando en ella el clavo será posible presentarlo en posición y orientarlo según se desee, hasta que los primeros martillazos permitan fijarlo adecuadamente.
Modelos y precios
- Martillo: desde 4,50 hasta 7,20 pesos.
- Cuchillo: desde 2 hasta 2,40 pesos.
- Clavo muy fino: caja de 75 g, 1 peso.
- Clavo sin cabeza: caja de 75 g, 1 peso.
- Punzón: desde 3,80 hasta 5 pesos.
- Enduido: 1 kg, 2,80 pesos.
- Sellador: 1 l, 4,50 pesos.
- Clavo con cabeza doblada: desde $ 3 hasta 5 las 100 unidades.
- Tachuela: caja de 75 g, 1,50 peso.
- Tacha: caja de 100 unidades, 4,90 pesos.
- Clavo de acero templado: 100 unidades, desde 5 hasta 6 pesos.
- Clavo de acero bronceado: caja de 100 unidades, 5 pesos.
- Clavo con estrías: 1 kg, desde 5 hasta 6 pesos.
- Pinza: desde 5,20 hasta 20 pesos.
- Clavo de cobre: 1 kilo, 29 pesos.
¿Cuántos y a qué distancia?
- Es importante calcular a qué distancia deben ir dispuestos los clavos cuando se trata de fijar dos componentes con varios de ellos.
- Para calcular esta separación basta con medir el largo de uno de los clavos y multiplicarlo por 3. Si las piezas tendrán que soportar algún esfuerzo, se multiplicará por 2,5.
1
2Abandonado sobre basura, lo rescataron a tiempo para ir a la veterinaria pero el diagnóstico fue devastador: “Este perro está entregado”
3Efemérides del 26 de febrero: ¿qué pasó un día como hoy?
4Lufthansa asume por primera vez su papel activo en el nazismo y encarga un estudio sobre su responsabilidad



