Entre los grandes atractivos turísticos de la ciudad están los espacios construidos por miles de inmigrantes para mantener vivas sus tradiciones
Entre los grandes atractivos turísticos de la ciudad están los espacios construidos por miles de inmigrantes para mantener vivas sus tradiciones
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1 de octubre de 2018  • 09:09

Un Juego Olímpico, más allá de la competencia deportiva, es también una verdadera fiesta de la cultura y las nacionalidades. La sola presencia de delegaciones oficiales de países de todo el mundo alcanza para que, durante los días que dura el evento, la ciudad que lo organiza se tiña del color y de la alegría que transmiten quienes vienen de otras tierras. Pero en una ciudad históricamente receptiva de inmigrantes de todo el planeta, como lo es Buenos Aires, esa energía reactivará también a las colectividades locales, que se mostrarán orgullosas de tener en casa a compatriotas venidos de tan lejos.

En los Juegos Olímpicos de la Juventud que se celebrarán en Buenos Aires del 6 al 18 de octubre estarán representados 206 países. Y muchísimos de ellos tienen una historia propia en la ciudad. A veces solo es el nombre de una calle, otras un restaurante que ofrece platos típicos. Pero también hay colectividades que organizan fiestas o reuniones para mantener viva su cultura y sus tradiciones. Buenos Aires, ciudad cosmopolita si las hay, ha sido desde siempre un lugar de cobijo y de respeto hacia sus inmigrantes y los descendientes de ellos.

En la zona del Obelisco, el próximo sábado 6 de octubre Buenos Aires le dará la bienvenida a más de 4.000 atletas de 206 países en la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos de la Juventud con un espectáculo que promete ser increíble y que será abierto al público.

A continuación, solo un pequeño muestrario de cómo se refleja en la ciudad su rica historia de inmigrantes y colectividades.

Armenia, mucho más que una calle

En 1984 el tramo de la calle Acevedo entre las avenidas Córdoba y Santa Fe pasó a llamarse Armenia. Por supuesto, no fue ni casualidad ni un capricho: desde mucho antes Palermo se había convertido en el barrio porteño con más armenios. La primera gran oleada había llegado antes de la Primera Guerra Mundial. Pero en los sufridos y cruentos años posteriores siguieron viniendo. Hoy, esa zona es una verdadera pequeña Armenia. Incluso se la suele llamar "Palermian", por la terminación de los apellidos de ese país. "Ian" significa de "hijo de". La Catedral San Gregorio El Iluminador y la Asociación Cultural Armenia son solo algunas de las marcas que este pueblo tiene sobre esa calle.

Nuestro Barrio Chino

Se sabe que China es el país más poblado de la Tierra. Según el último censo de 2010 vivían en el gigante asiático más de 1300 millones de habitantes. Pero esa cifra aumentaría mucho más si se contara a todos los que además viven en otros países. Por eso no extraña que las grandes ciudades del mundo tengan su propio Barrio Chino. Y Buenos Aires no es la excepción. Ubicado en el barrio de Belgrano, un importante arco, traído desarmado desde China y ensamblado aquí, marca su acceso en Juramento y Arribeños. Con numerosos restaurantes, locales con los más variados productos y hasta el templo budista Chong Kuan, esa zona de Buenos Aires es un gran atractivo tanto para los residentes en la ciudad como para los turistas. El Barrio Chino se estableció allí durante la década de 1980 por el arribo de muchas familias chinas, japonesas y taiwanesas. Entre fines de enero y principios de febrero se festeja el Año Nuevo chino con espectáculos musicales, actividades y una gran feria con puestos de comida, artesanías, souvenirs y todo tipo de objetos orientales.

Como polaco en la cocina

Una de las formas más interesantes de adentrarse en una cultura es a través de sus sabores. Y Buenos Aires está llena de restaurantes de colectividades. Prácticamente no hay región del mundo que no tenga su espacio gastronómico en la ciudad. Por supuesto, los países que más inmigrantes han aportado a la Argentina son los que más opciones tienen, como España o las repúblicas vecinas latinoamericanas. Pero un recorrido más minucioso permite encontrar locales con comida croata, danesa, húngara, sirio-libanesa o polaca, solo por nombrar algunas. Justamente el restaurant de La Casa Polaca es uno de los más reconocidos. Ubicado en Borges 2076, en pleno Palermo, funciona en el edificio de la Unión de Polacos de la República Argentina, donde además también se puede aprender el idioma. En La Casa Polaca se puede comer pierogi, una pasta rellena muy tradicional, pero también fiambres polacos, goulash y bigos.

San Patricio, la gran fiesta irlandesa

Si toda gran ciudad tiene su Barrio Chino, hoy día hay que decir que la fiesta irlandesa de San Patricio tiene aún más franquicias por el mundo que las celebraciones orientales. En Buenos Aires los pubs irlandeses más antiguos están en el microcentro porteño, sobre todo en la calle Reconquista. Allí no solo es posible beber cerveza irlandesa sino también probar los platos típicos de ese país.

BA Celebra, un espacio para cada colectividad

A través de la Dirección General de Colectividades, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires tiene varios programas que buscan alentar el reconocimiento y la apreciación de la diversidad cultural aportada por las distintas colectividades. Uno de ellos empezó en 2009 y se llama Buenos Aires Celebra. Su objetivo es que cada colectividad pueda festejar su fecha patria junto al resto de los vecinos de la ciudad, mostrando toda su cultura. Se suele realizar en la tradicional Av. de Mayo y hay danzas, coros, gastronomía y arte, entre otras atracciones.

Homenajeando la enorme diversidad cultural que existe en Argentina, el próximo 06 de octubre a partir de las 18.00h podés sumarte a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018. La ceremonia se realizará en el Obelisco y es la primera vez en la historia que este evento se realice fuera de los tradicionales estadios, abierto a todo el público y gratuito.

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