
Como el bikini, siempre vuelve
Rodolfo Ranni apuesta a un nuevo éxito en la temporada marplatense con una versión de Masculino y singular , que se estrena hoy en el teatro Neptuno
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Con unos bermudas a cuadros y una remera que delata varias horas de ensayo, Rodolfo Ranni se come el escenario. Si bien está rodeado por sus compañeros de elenco -Silvia Montanari, Antonio Grimau, Pablo Saile y Romina Gay- y seguido muy de cerca por el director -Santiago Doria-, el Tanose ve, se nota, se hace presente e inevitablemente hace que todo gire a su alrededor.
Desde hace algo más de un mes Ranni y compañía ensayan, a diario, Adelante mi coronel , la comedia que los franceses Jean Jacques Bricaire y Maurice Leisaces titularon, en realidad, Masculino y singular , y que esta noche se estrena en el teatro Neptuno de la ciudad de Mar del Plata.
"El cambio del nombre obedece a la adaptación que hizo Doria, pero además, la llegada de este coronel genera sensaciones dispares entre los personajes, que son las que desarrollan la historia", explica el actor que, además de protagonista, es el motor impulsor y generador de esta comedia de situaciones que apuesta a colgar el cartel de Localidades agotadas en la ventanilla del teatro marplatense, y a estrenar en Buenos Aires cuando el termómetro indique que el otoño está por comenzar.
En los ensayos se huele la adrenalina y, cosa que no siempre sucede, se advierte cierto buen humor. Lo generan las mismas situaciones de esta obra de raros enredos y también las equivocaciones, errores o malas pasadas que provoca un texto no del todo estudiado: un lugar más que privilegiado ocupa el apuntador, al menos en los ensayos.
"Me gusta esta cosa de la complicación y del apremio. Me hace poner todos los sentidos en lo que hago. Trabajo mucho con el repentismo -en la tele nunca voy a grabar con la letra sabida- y me encanta el desafío de que hay que estrenar y hay que llegar. Pero sé que lo vamos a hacer y lo vamos a hacer bien", se sincera Ranni.
Una de las complicaciones que el elenco de Adelante... tuvo que sortear fue la partida del proyecto de Lía Salgado, la conductora de televisión que hasta hace una semana iba a debutar como actriz (tuvo problemas de contrato con Azul TV) en el papel que hoy está en las manos de Silvia Montanari.
Con algo más de una semana de ensayos, Montanari -lo último que hizo en teatro fue Las últimas lunas , en la que también compartió cartel con Grimau- se metió en la piel de Matilde con la soltura y la confianza que le da el oficio y las largas horas de ensayo.
Ranni, Montanari y Grimau se mueven con confianza sobre el escenario; para ellos, un territorio conocido. Doria, desde la platea, los deja hacer y sólo interviene para limpiar algunos momentos. No son muchos los que necesitan de su mano. El trabajo más fuerte de Doria ya se está arriba del escenario y se desenvuelve con soltura y gracia, sobre todo con gracia.
Tour de force
Los actores ignoran el calor agobiante que producen las luces del escenario, se escuchan pocos reclamos -cerca de las tres de la tarde, el hambre se hace notar-, las escenas se repiten todas las veces que el director lo considera necesario. Nadie chista, simplemente se sigue trabajando. Si bien el clima es distendido, cómodo y sencillo, no se afloja. Es que para llegar al estreno -más allá de los gustos por los apremios que confiesa Ranni- hace falta recorrer la pieza parte a parte, minuciosamente.
Todos pretenden, desde la prepotencia del trabajo, desterrar los estigmas de precariedad, mala factura y oportunismo que suelen tener los proyectos concebidos especialmente para el verano.
"Nosotros no vamos al robo, no se trata de un proyecto que está preparado pichicho para la temporada. Está pensado seriamente y tiene mucho esfuerzo y dedicación encima. Y el hecho de que debutemos en Mar del Plata es una circunstancia casi folklórica", concluye Rodolfo Ranni, en un pequeño recre o antes de volver a la piel del diputado Alberto.
Doria quiere más
No es la primera vez que Doria se enfrenta con esta pieza. Ya en 1994 lo dirigió con Jorge Rivera López, Beatriz Taibo y Jorge Barreiro a la cabeza del pequeño elenco. Fue una temporada corta y se quedó con ganas de más.
"No es hacer lo mismo dos veces, para nada. Es cierto que uno tiene un concepto de la totalidad de la pieza y sabe lo que busca, pero después cada grupo actoral entrega cosas distintas y la alquimia que se produce siempre es distinta con un elenco que con otro", explica el director.
Ninguno de los hacedores de Adelante... quiere hablar mucho de la trama de la obra, retacean información. La explicación llega rápida: "No conviene contar nada sobre el argumento, es que precisamente ahí, en la sorpresa, es donde está el chiste", asegura Doria.
Adelante mi coronel. Adaptación de la obra Masculino y singular , de J.J. Bricaire y M. Leisaces. Viernes a domingos, a las 22 (salvo los domingos 24 y 31). Entradas, $15 y $ 20. Teatro Neptuno. Mar del Plata.






