
Cómo hablar sin rodeos
A lo largo de su crecimiento, los hijos hacen preguntas sobre sexualidad y los adultos a veces se quedan sin palabras. En estas líneas se analizan los comportamientos adecuados a cada etapa. Cuáles son esas preguntas según la edad, qué y cómo responderles en cada caso y adónde recurrir en busca de consejo
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Lola, de tres años, creó su vocabulario personal para ciertas partes del cuerpo. Cuando le hablan sobre alguna cuestión relacionada con la sexualidad, sus padres respetan ese vocabulario: "No nos sale de otra manera. Si no le hablamos con sus palabras parece que estuviéramos comunicándonos en distintos idiomas", dice su mamá, Alejandra.
No hace falta ser catedrático para hablar sobre sexualidad con los hijos, pero sí convendrá estar preparado para dar la mejor respuesta cuando surja la pregunta. ¿La clave?
Contestar hasta donde ellos pregunten y llamar a las cosas por su nombre, siempre de acuerdo con aquel que las cosas tienen en el lenguaje infantil, a cada edad.
La sexualidad es una parte de la personalidad y vivirla positivamente dependerá, en gran medida, de las vivencias, experiencias y enseñanzas de la primera infancia.
"Tendemos a homologar inmediatamente sexualidad con genitalidad, y la sexualidad humana esencialmente tiene que ver con la búsqueda de placer", dice Mónica Creus Ureta, mamá de Catalina y psicoanalista. Sus experiencias personales alimentan sus reflexiones: "Siempre pensé que daría de mamar, pero nunca imaginé que tanto -cuenta- . Creo que dar de mamar es una de las primeras clases en esto de la educación sexual: contacto piel con piel, placer, mimos, caricias, besos, abrazos, upas, aceptaciones y rechazos. Seguramente, según haya sido nuestra propia historia será el modelo que ofreceremos a nuestros hijos".
Cada papá, mamá, o la persona encargada de la crianza, buscará su fórmula personal para educar a los hijos.
Hablarles del amor, de la diferencia entre lo público y lo privado, del respeto hacia el cuerpo propio y el ajeno es parte de esa crianza.
La educación sobre la sexualidad empieza antes de pensar cómo se encara el tema. "Comienza antes del nacimiento, con las actitudes que tienen los padres respecto del género, de la decisión sobre el color de ropa y los juguetes a los que tendrá acceso el niño o la niña", dice el médico pediatra Hugo Sverdloff, secretario del comité de Pediatría Social de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
Algunos padres dilatan el momento de dar las primeras informaciones por temor a que sea demasiado pronto. La Academia Americana de Pediatría recomienda que los padres empiecen a hablar con sus hijos sobre sexualidad cuando ellos preguntan por primera vez de dónde vienen los bebes o alguna otra cuestión relacionada con el tema (generalmente, esto ocurre entre los 3 y los 4 años).
Ese es el momento de comenzar la comunicación verbal, aunque el aprendizaje ya se haya iniciado con anterioridad. Los bebes y los niños pequeños aprenden por experiencia y observación, no sólo por lo que se les dice. Por eso, las demostraciones afectivas de la pareja constituyen la educación sexual más temprana de los niños, y refuerzan la idea de que amar y acariciar al otro con respeto es algo maravilloso.
Los padres deben tener en cuenta que ellos son la mejor fuente de información con que cuentan sus hijos. Internet y la televisión ponen al alcance de los más pequeños una cantidad de mensajes que muchas veces no son capaces de procesar y otras tantas los confunden.
Muchos padres creen que para hablar sobre sexualidad hay que respetar los géneros y, por lo tanto, el padre se ocupará de hablar con el hijo varón y la madre, con la mujer. Pero esta decisión no es la mejor cuando uno de los padres no se siente cómodo hablando sobre el tema con sus hijos. En estos casos, los especialistas de las sociedades de pediatría recomiendan que encare la responsabilidad el que se sienta más preparado para hacerlo, sin importar su género.
De tres a cinco años
Durante la edad del jardín de infantes, la sexualidad se expresa sin restricciones porque los chicos todavía no tienen totalmente internalizadas las normas de lo que se debe y lo que no se debe hacer, ni de lo público y lo privado. Esta etapa es la de los "noviazgos", los besos, la exhibición de genitales, etcétera. Buscan abiertamente el contacto corporal, las caricias, los mimos, los abrazos y las cosquillas.
"A esta edad, los niños comienzan a descubrir que corporalmente no somos todos iguales. Que aunque tengamos muchas cosas parecidas, hay una parte del cuerpo humano que es diferente en los varones y en las mujeres", dice la licenciada Virginia Martínez Verdier, secretaria general de la Federación Sexológica Argentina.
Los chicos de esta edad les suelen preguntar a sus padres:
- ¿Por qué las mujeres y los varones somos diferentes?
- ¿Por qué las nenas hacen pis sentadas?
- ¿Por qué las nenas no tienen "pito"?
- ¿Cómo se hacen los bebes?
- ¿Cómo llega el bebe a la panza de mamá?
- ¿Cómo nace un bebe?
- ¿Por qué el "pito" se me pone duro cuando lo toco?
- Cuando sea grande, ¿voy a poder tener bebes?
Según la Academia Americana de Psiquiatría Pediátrica y Adolescente, un niño de cinco años puede conformarse con la sencilla contestación de que "los bebes vienen de una semilla que crece en un lugar especial dentro de la mamá. El papá ayuda con su semilla y cuando ésta se combina con la semilla de la mamá, el bebe comienza a crecer".
Este es un momento especial para los padres, porque con su actitud les demostrarán cuál es la disposición que tienen para hablar del tema. Como adultos, los padres podrán comenzar a poner en práctica el hábito de la comunicación e ir preparándose para preguntas más complicadas, como las que aparecen durante la adolescencia.
"Cuando los padres no saben qué responder -dice la psicoanalista Eva Rotenberg, de la Escuela para Padres-, sin darse cuenta inhiben la posibilidad de preguntar de los hijos, porque éstos, aunque no lo puedan procesar, perciben el estado de ánimo de los padres. Los chicos dejan de querer saber y ésta es una de las causas de posteriores dificultades de aprendizaje."
Los padres deben responder a las necesidades y al nivel de curiosidad de cada niño en particular, y ofrecer ni más ni menos información que la que el chico pide y tiene capacidad para entender. Hay chicos que no preguntan. Pero demuestran sus inquietudes de distintas maneras: levantándole la pollera a una compañerita del jardín o espiando cuando un amiguito va al baño. Estas también son maneras de preguntar y está en los padres la capacidad de responder y no acosarlos para que verbalicen su curiosidad.
De seis a nueve años
Los seis años marcan el comienzo de una nueva etapa en la vida de los chicos. Es cuando empiezan primer grado y, además, comienzan a reafirmarse como seres independientes de la mamá y el papá, con gustos y necesidades propios.
"A esta edad, los chicos suelen ser pudorosos, y comienzan a buscar su intimidad. No quieren que los vean cuando van al baño y prefieren cambiarse solos. Ya no se exhiben públicamente como antes", dice Virginia Martínez Verdier.
"En esta época suele aparecer la curiosidad por la genitalidad -agrega Sverdloff-, por descubrir cómo somos y qué diferencias anatómicas hay entre varones y mujeres. Es común que quieran jugar al doctor."
A esta edad, generalmente, los chicos ya están preparados para llamar a las cosas por su nombre y esperan eso de sus padres. Para los adultos, a veces es difícil poner las cosas en palabras frente a los hijos.
La asociación Planned Parenthood, una entidad con sede en Toronto dedicada a la difusión de temas de crianza, propone hablar con la verdad y echando mano de un lenguaje sencillo, directo y amoroso, dejando en claro que la sexualidad entre un hombre y una mujer es fruto del amor y que puede conducir a un sueño compartido, el de ser papás.
De nueve a 13 años
A medida que avanzan hacia la pubertad, los preadolescentes necesitan estar preparados para recibir mucha información. "Si la comunicación no se inició antes, será casi imposible hablar de ciertos temas, porque tendrán incorporada la experiencia de que mamá y papá no pueden hablar de estos temas con ellos", dice Rotenberg.
En las niñas, el desarrollo de los senos comienza aproximadamente dos años antes de la primera menstruación, más o menos entre los nueve y los 11 años.
En esta etapa, los varones se relacionan casi exclusivamente con varones.
Suelen ser agresivos con las chicas de su edad, las atacan o tratan de evitarlas y, en general, tienen una actitud presumida y burlona.
Las chicas, en cambio, se dirigen más abiertamente al sexo opuesto.
Se muestran agresivas y seductoras en el juego del pseudoamor, y su mayor conflicto se manifiesta con la madre, de la que necesitan liberarse.
"Los varones pueden empezar a tener poluciones nocturnas o sueños eróticos un poco más tarde.
Si uno intenta hablarles sobre esto y ofrecerles cualquier ayuda, su necesidad de privacidad e independencia aumentará. Hay que tratar de darles explicaciones cortas y simples, dejar de lado lo que ya saben y discutir sobre sus temores y sus concepciones erróneas", según Planned Parenthood.
Por esa necesidad de privacidad y de reafirmar su individualidad, a esta edad muchas veces los chicos no hacen preguntas. Queda entonces a criterio de los padres la habilidad de aprovechar situaciones cotidianas para sacar el tema y poder iniciar conversaciones sobre los comportamientos sexuales.
Los especialistas recomiendan mantener un contacto positivo con los hijos en estos momentos, reírse con ellos, y no de ellos, acariciarles el pelo o tener algún gesto afectivo que produzca mayor intimidad. No forzar las situaciones ni personalizar la charla puede ser un buen comienzo: partir de lo general para llegar a lo particular.
En la adolescencia
"La adolescencia temprana (entre los 13 y los 15 años) es un período de transición. Los cambios biológicos de la pubertad (la adquisición de capacidad reproductiva y el crecimiento físico) comienzan a determinar el aumento del deseo sexual. Este produce, a su vez, una actitud que puede ser negativa o positiva con respecto al propio cuerpo.
"El adolescente lucha con los sentimientos contradictorios entre sus necesidades y «lo que se debe». Lentamente, elige sus propios valores y normas, independientemente de la opinión de sus padres", dice Martínez Verdier.
En la adolescencia propiamente dicha (15 a 18) los cambios son decisivos. La vida emocional es más intensa y profunda porque los adolescentes hacen el camino desde el "¿quién soy?" hacia el "éste soy yo".
Un gran número de adolescentes de uno y otro sexo tiene su primera relación sexual alrededor de los 16 o 17 años. "Es notable cómo aumenta el número de consultas sobre anticoncepción al aproximarse la época de los viajes de fin de curso. Muchas veces, la inquietud es producto de las fantasías y en eso queda", dice Sverdloff.
La iniciación sexual como rito, para algunos padres, era la regla en otros tiempos. El padre o algún tío canchero se encargaban de la situación. Ahora, en general, la iniciación sexual se produce entre parejas de pares y por iniciativa de los propios adolescentes, aunque algunos padres continúan con el clásico rito. Y una vez más, lo que se recomienda es hablar sin ambages, pero respetando el pudor y la necesidad de privacidad del adolescente.
Incluso, es recomendable la concientización con relación al sida, que para las nuevas generaciones es un tema de información fundamental. La Academia Americana de Psiquiatría Pediátrica y Adolescente recomienda tener en cuenta que:
- El sida es una enfermedad mortal.
- Cualquiera puede contagiarse.
- Los preservativos reducen los riesgos.
- Puede contagiarse después de una sola inyección con una aguja contaminada y de un solo acto sexual con una persona que tiene sida.
El riesgo de contraer sida aumenta con:
- Un número creciente de compañeros sexuales.
- La utilización de drogas intravenosas.
- Cualquier tipo de relación sexual sin el uso de condones.
- El uso de bebidas alcohólicas o de drogas (el sexo es más impulsivo y hay menos posibilidad de que se use un preservativo si la persona está bajo la influencia del alcohol o de otras drogas).
- Los tatuajes o perforarse el cuerpo con agujas o instrumentos contaminados (sin esterilizar).
Ellos dicen
- "Mamá, ¿por qué tenés a mi hermanito en la panza?, ¿te lo comiste?"
Vicente, 2 años
- "Las chicas no me interesan; están todo el día hablando entre ellas y van a todos lados juntas; hasta al baño van juntas."
Pedro, 11 años
- "La mamá de Diego dice que los chicos nacen de una lechuga. A mí no me des más ensalada, porque no me gusta que anden diciendo que me como a los chicos."
Rodrigo, 3 años
- "Mamá, si a los nenes los trae la cigüeña, ¿por qué no se choca en el aire con los cololos (helicópteros)?"
Alan, 2 años
- "Todos los varones tienen «pito», pero los nenes lo tienen más chiquito y los abuelos más grande."
Lucrecia, 8 años
Para recordar
- Los chicos no son adultos, y sus curiosidades sobre la sexualidad tie-nen que ver más con su curiosidad general que con detalles propios de la sexualidad adulta.
- Los especialistas recomiendan responder a sus preguntas y tratar el tema con naturalidad.
El sida
- Para las nuevas generaciones, la iniciación sexual implicará empezar a tener conciencia de los cuidados que será necesario tener.
- Esto significará que los adolescentes asuman una conducta responsa-ble con respecto a su sexualidad. Pero para ello deberán poseer la infor-mación necesaria y una buena comunicación con sus padres.
Datos útiles
- Sociedad Argentina de Pediatría www.sap.org.ar
- Planned Parenthood www.ppt.on.ca
- Columbia University’s Service www.goaskalice.com






