
Como una plegaria
Esta noche, a las 23, se estrena Jaculatorio, una trilogía de piezas breves de Marcelo Bertuccio, en el Centro Cultural Ricardo Rojas
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Jaculatorio: oración breve y fervorosa. Con ese título se estrena hoy, en el Centro Cultural Ricardo Rojas, una trilogía de Marcelo Bertuccio. Se trata de tres piezas breves, Naufragio en nocturno , interpretada por Fabián Canale y Pablo Caramelo, dirigida por Rita Cosentino; Porque el paraguas, con las actuaciones de Claudia Lapacó e Iris Pedrazzoli, dirigida por Cosentino y Bertuccio; y El joven Jorge , con Claudia Lapacó y Pablo Caramelo, dirigidos por Bertuccio.
" Porque el paraguas -relata el autor- es una situación muy sencillita, de dos mujeres que yo vi en la plaza Flores. En realidad son hermanas, en la obra son amigas. Están en un banco de la plaza enfrascadas en una discusión muy vehemente, porque una de ellas se llevó el paraguas aun cuando por la radio habían dicho que no iba a llover. La defensa de la protagonista es que, si ella quiere llevarse el paraguas aunque no llueva, tiene derecho.
"Naufragio en nocturno es una obra sin palabras, que se estrenó en el ciclo Género Chico. Esta vez son dos varones que se encuentran en una parada de colectivos, de noche, que intentan diversas formas de comunicación, incluso el asesinato, pero resulta que el asesinato tampoco les sirve.
" El joven Jorge es la historia de una mujer que tiene un hijo, Jorge, que no está. En esta cuestión del simulacro es la más radical, incluso en su puesta en escena: no se sabe bien si tiene categoría de espectáculo o de ensayo. Dentro de esta simulación, también es posible que la ausencia de Jorge sea otro simulacro. Para mí, él es definitivamente un desaparecido, pero esto no está explícito en la obra. Esta madre le habla a ese tal Jorge, que supuestamente está escondido en un armario, muerto de miedo sin querer salir. Y un gran amigo de Jorge está en la casa tratando de sacar a esa mujer de su crisis. Lo curioso es que yo escribí El joven Jorge en un momento en el que estaba un poco asustado por las cosas que escribía. Me dije: voy a escribir algo optimista. Y me salió eso." Marcelo Bertuccio es una de las voces más singulares de todas la que se han alzado en los últimos tiempos en teatro. Dueño de una pluma refinada y compleja, prefiere, sin embargo, no plegarse a lo que se ha dado en llamar nueva dramaturgia argentina, según él, "sencillamente, porque no siento ese movimiento como mi lugar de pertenencia".
- ¿En qué punto estas obras responden a la definición de jaculatorio?
-En realidad, creo que además de esta trilogía, todas mis obras breves responden a esa definición. Me parece que siempre escribo sobre lo mismo. En las obras cortas, como todo está más comprimido, pensé en la idea de la jaculatoria como plegaria muy breve y muy intensa. Tiene que ver con la desesperación, que es lo que me hace escribir. Por eso esta idea de grito, de pedido hacia algún lugar, hacia arriba por extensión, es lo que sucede con estas obras cortas. Pero, a su vez, esta desesperación está puesta en duda. Existe la sospecha de que no sea verdadera.
-¿Es una sospecha tuya o del afuera?
-Es una sospecha mía que me gustaría que el afuera comprendiese. Pero no tengo mucha esperanza de que suceda. En toda mi obra también hay algo del simulacro; nada es lo que parece ser. Yo creo que si no escribiera enloquecería o me tiraría por un balcón. De todos modos, como estoy cada día más escéptico, no sólo pongo en duda la desesperación, sino incluso la posibilidad de enloquecer o de tirarme por el balcón. Dudo de todo y eso está impreso en mis textos. Necesito deschavar también esas posturas con respecto a que el arte es para ciertos elegidos, toda esta cuestión de la institucionalización de la cultura, de la nueva dramaturgia... Me gustaría tener ochenta años sólo para no formar parte. Así como está armada, la nueva dramaturgia también está siendo utilizada por el sistema.
-¿No te gustaría tener éxito?
-Yo tengo perfecta conciencia de que estoy generando un fenómeno de comunicación. Pero sé que se va a realizar con mis leyes, con mis reglas y con mi voluntad. Me gustaría el éxito como medio, no como fin. Eso me permitiría retirarme a un lugar tranquilo a escribir y no tener que lidiar con salas, con elencos, con instituciones; sólo escribir. Con este escepticismo, con esta cólera y con esta desesperación, enfrentarme a los mecanismos de producción me agota. Me agota más allá de cualquier especulación o de cualquier paranoia.
-¿No te preocupa que el afuera reciba esto como una postura?
-Para oídos poco alertas, puede resultar una postura. Pero yo siento hasta un desplazamiento histórico. Juana Hidalgo me dijo una vez que yo era el Lope de Vega del 3000. Ojalá en el 3000 se revisaran mis obras y se empezaran a hacer. Me preocupa mucho que se tome como una postura. También me cuestiono eso, entonces me pregunto cuál es la imagen que se configura en el afuera. Prefiero no hacerme responsable de esa imagen. Pero si tengo que hacerme responsable preferiría que fuera la de un inadaptado.
-¿No sos un inadaptado?
-No. Soy un desesperanzado. No estoy de acuerdo con nada.
-Discrepo desesperadamente, decía Macedonio Fernández.
-Tal cual, es eso lo que me pasa. Entonces busco estrategias en relación a cómo creo que va a suceder mi imagen hacia afuera. Por ejemplo, yo doy clases de dramaturgia en varios lugares que para el afuera son imposibles de conciliar. Y quiero permanecer en esa diversidad, acentar que soy un docente de dramaturgia y ninguna otra cosa. En fin, sospecho de todas las posturas, por eso no puedo adherir. Mucha gente debe de creer que estoy acomodado en el Rojas, por ejemplo, porque este año se van a montar varias obras mías. Encima doy clases en lugares que dependen de la UBA y el Rojas es de la UBA.
-¿Y no estás acomodado?
-¡No! Juro que no, lo juro. El Rojas fue mi sufrimiento durante mucho tiempo porque presentaba proyectos y me rechazaban, me perdían las carpetas, un horror. El cambio vino con el ciclo Género Chico.
-Y ahora tenés un cierto éxito.
-¿Qué es un éxito? No es nada. Lo que más me preocupa con respecto a la imagen es que se me asocie con los grupos constituidos a la vista. No me gustan, no pertenezco a ellos. Además es algo que me pasó desde chico. Creo que nací colérico.
-¿Entonces para quién escribís?
-No escribo para nadie. Si el público no entiende o no le importa lo que escribo, mala suerte.
Jaculatorio. Tres piezas breves: Porque el paraguas, Naufragio en nocturno y El joven Jorge , de Marcelo Bertuccio. Viernes 5, 12, 19 y 26, a las 23. Centro Cultural Rojas, Corrientes 2038





