
Cada material tiene sus ventajas y desventajas; te damos algunas claves para que elijas el que mejor se adapte a tus necesidades
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Al momento de elegir una mesada lo ideal es combinar diseño con practicidad. No solo hay que pensar en el color que más nos gusta o en la combinación sino especialmente en cómo será su uso en la vida diaria.
En el caso de cocinas debemos buscar materiales duros y que tengan buen comportamiento frente a la absorción de líquidos y manchas. Una lata de aceite apoyada sobre una mesada inapropiada puede marcarla para siempre, lo mismo sucede con ollas y sartenes calientes o con manchas de tomate, zanahoria y otros alimentos. Por eso, si en alguna muestra de diseño vemos una cocina que nos gusta, es probable que la mesada que esté en exposición responda solamente al factor estético y no siempre sea la mejor elección para la vida real.
Una mesada blanca de mármol de carrara o de travertinos beige es muy linda, pero si la elegís tenés que considerar el comportamiento de estos materiales: frente a la absorción de líquidos no es recomendable.
Hay distintos materiales que cumplen con estos requisitos. Por un lado, están los granitos que en la mayoría de los casos suelen tener granulometrías de diferentes tonos a la vista. Como ejemplo, podemos mencionar el rosa de salto, gris mara, sierra chica, gris perla, entre otros. También hay opciones de un solo tono, como el negro absoluto o africano, y en distintos tonos de un mismo color, como el ubatuba en verde, o el labrador en su versión negra y azulada.
También podemos optar por colocar una mesada de pórfido. Esta piedra de la Patagonia es muy dura y si bien su color suele ser marmolado en rojos y grises, existe también el pórfido homogéneo, que es más parejo. Puede usarse pulido brillante o sin pulir, con excelentes resultados.
Si buscamos color nos tenemos que orientar hacia otros productos que se fabrican a base de minerales y acrílicos, como el Corian o el Silestone. El primero es un material duro que puede ser trabajado y moldurado como una madera, permitiendo terminaciones del tipo pecho de paloma en cantos y aristas; una gran ventaja del corian es que las uniones entre placas pueden ocultarse. En cuanto al Silestone, tiene una amplia variedad de tonos, admitiendo colores estridentes como el rojo, azul o verde y hasta existe un blanco absoluto muy difícil de obtener con otros materiales.
Otras alternativas son las mesadas hechas con losa de hormigón revestida con cerámicos o porcellanato, que en algunos estilos rústicos queda muy lindo (aunque al recibir calor corremos el riesgo de que con el tiempo se afloje el revestimiento). En cuanto a las mesadas de madera, la condición es que la madera sea dura, con una muy buena protección y cuidado.






