
Conservar la esencia
El diseño es la puerta de entrada a las fragancias y, muchas veces, el secreto de su éxito. Cuáles son las tendencias de esta época, los nuevos materiales y las formas preferidas
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Petisos y gordos, altos y flacos. Estilizados, triangulares. Celestes, con busto y cintura. Facetados, redondos, transparentes, rojos, cuadrados. Originales. Cada frasco de perfume tiene su gracia y la misión de destacarse entre sus pares en las estanterías de un free shop o de una perfumería. Porque el continente es la puerta de entrada al contenido.
“El éxito de un perfume depende del marketing mix, una perfecta mezcla entre fragancia, diseño, comunicación y nombre”, aseguró, desde París, Philippe Faure, responsable internacional para la formación de los perfumes Cacharel, Ralph Lauren, Armani, Paloma Picasso y Guy Laroche.
Luego de elaborar el concepto que dará origen a la fragancia, se entrega el mismo documento a los que trabajan en la esencia y a los que desarrollan el diseño del frasco; al término de un año, el perfume está en el mercado.
En el caso de Noa, la última fragancia femenina de Cacharel, se intentó comunicar los valores de la mujer de estos tiempos, según una encuesta. Eran, entre otros, sinceridad, solidaridad y una forma de vida a la vez más relajada y honesta. Esa información fue comunicada a la nariz y al diseñador, que trajeron resultados similares, cada uno en su campo: una fragancia incolora y fresca, y un frasco redondo, una forma pura, y totalmente trasparente.
“Se intentó una vuelta a la tendencia sensual, oriental, de nociones femeninas, como la redondez de un embarazo”, explica Faure.
Para Pablo Reinoso, un escultor argentino que vive hace 23 años en París y se desempeña como director artístico de Parfums Givenchy, el diseño es un homenaje a la olfacción.
“El trabajo del diseñador consiste en resolver el problema de poner un alcohol dentro de una botella con una forma novedosa porque la innovación es, ha sido y será obligatoria”, afirmó en comunicación telefónica desde su atelier en París.
Para lograr la originalidad, es fundamental conocer la marca para la que se trabaja, zambullirse en su pasado y proyectarse a cinco años, incluidos el tiempo de desarrollo del producto y la permanencia en el mercado hasta la aparición de una nueva fragancia.
“Cada propuesta estética es una toma de posición, un riesgo y una firma”, precisa Reinoso, que es el responsable, entre otros, del último lanzamiento de Givenchy, Eau Torride, una fragancia femenina de verano que tenía 30 años en la marca y hubo que actualizarla.
El frasco es un cilindro transparente con sutiles ondulaciones que, según el artista, simbolizan el movimiento del agua y son el resultado de exploraciones con su trabajo escultórico.
Aunque no es una obra de arte porque su reproducción es masiva, cada frasco de perfume es un objeto de diseño y sus variaciones en el tiempo están estrechamente ligadas a la historia del arte.
Los egipcios utilizaban recipientes de diorita y alabastro; los griegos y romanos, cerámicas decoradas con esmaltes, y entre los siglos XVI y XIX, los nobles elegían la fragancia y luego compraban el envase que más les gustaba para contenerla. En esa época, los cristales eran cortados y tallados a mano por diestros artesanos, que los decoraban con oro, plata y piedras preciosas. Como piezas únicas y símbolos de poder económico, los frascos se colocaban en los salones principales, a la vista de todos.
Las últimas encuestas realizadas por la División Productos de Lujo de L’Oréal muestran que esa antigua tendencia de valorizar el aspecto estético del frasco volvió a adquirir cada vez más importancia y, como se trata de un producto caro y de diseño, el consumidor de este siglo también quisiera exhibirlo en el living de su casa, como un tesoro.
“¿Qué tenés en tu baño? ¿Qué es eso?, es la típica pregunta que le hace una mujer a otra después de ver un diseño innovador que probablemente comprará ni bien pueda”, destaca Cristina Liendo, la encargada del Beauty Shop de Patio Bullrich.
“Las prioridades de nuestro público son lo último, la marca y el diseño”, puntualiza.
En este sentido, Jean Paul Gaultier presentó una joyita de diseño que muchas mujeres tendrían felices en el baño, en el living o donde sea. Se trata de Fragile, un perfume con un diseño de frasco como una cajita de música con una finísima figurita femenina en el centro y una lluvia de brillantina cuando se da vuelta.
Para Patricia Melgarejo, profesora de historia y directora del Museo del Perfume junto con Diana Avellaneda, una tendencia visible en los últimos cinco años es el cambio en las formas y en los materiales. “Ganaron las formas ergonómicas, como el último Parfum d’Eté, de Kenzo, un hoja de vidrio que cabe en la mano o Armani Mania, que es a la vez cóncavo y convexo”, explica.
También, los materiales se multiplicaron. Ya no se utiliza sólo vidrio, sino también metal, resinas irrompibles, PET y hasta caucho.
"Pero son un riesgo –advierte Reinoso–, porque en el mundo del lujo hay materiales que no convencen, como el plástico. Además, cuando se habla de perfume, inmediatamente en el imaginario colectivo aparece el vidrio”.
Las cualidades del vidrio lo convierten en el soporte ideal: es inerte, aséptico, versátil, hermético y, sobre todo, no modifica en nada el producto que contiene.
“Hay experiencias muy interesantes desde el diseño, pero que comercialmente fueron un fracaso, como el caso de Nu, de Yves Saint Laurent, un bloque de metal oscuro, muy hermético, tecnológicamente complicado, pero que no fue percibido como un perfume por los consumidores”, señala Pablo Reinoso.
“A una marca que produce cuatro o cinco millones de unidades por año no se puede darle licencias que son para una marca más pequeña y elitista porque se va del código del perfume, se escapa del objetivo”, acota Reinoso, que vive en el Primer Mundo, pero extraña “el cielo y sobre todo la luz de la Argentina”.
Además de los biomórficos, siguen en esta época los diseños minimalistas, como el frasco triangular de Issey Miyake, que ya tiene 15 años y es un clásico en el mercado. Para sus últimas creaciones, la firma utilizó los servicios de Karim Rashid, el egipcio que se encuentra entre los diseñadores top del momento no sólo de perfumes, sino también de muebles y objetos.
Con la capacidad creadora de los diseñadores, los perfumes siguen reinventándose a sí mismos.
“Las últimas encuestas muestran que el consumidor busca frascos que proporcionen varias funciones en una. Por ejemplo, que sean al mismo tiempo, perfume, encendedor y crema. Además, destacan una búsqueda del aspecto polisensorial de los frascos: el aroma, pero también se busca una sensación táctil, que puede darse por una combinación de materiales, como vidrio frío y una goma sensual”, afirmó Faure.
Podrá haber cien frascos en uno y perfumes que sean a la vez desodorante, talco y collar. Pero algunas cosas no cambian. Como Chanel Nº 5, que desde 1921 fue revolucionario en esencia y presentación, y atravesó el tiempo y las modas. “Igual que apple quiere decir manzana, Chanel Nº 5 es el estándar de un frasco de perfume”, comparó Reinoso.
Buenos Aires ya tiene su colección
Igual que París, Barcelona y Nueva York, desde este año Buenos Aires también tiene su Museo-Galería del Perfume. Es modesto, pero da un buen panorama de la historia de las fragancias y sus frascos.Los orígenes están vinculados con el interés y la colección personal de Patricia Melgarejo, profesora de historia, y Diana Avellaneda, licenciada en Historia del Arte. En 2000 hicieron la muestra Perfumes del siglo XX en el Museo de Arte Decorativo y tuvo éxito. "Si bien para nosotras obtener piezas antiguas es difícil, llegamos a la conclusión de que nuestro patrimonio (más de mil piezas) era lo bastante completo como para abrir el museo y permitir un recorrido histórico y conceptual", explica Patricia. El museo funciona en la Asociación Biblioteca de Mujeres (M. T. de Alvear 1155), abre los primeros lunes del mes, de abril a noviembre.
Informes: museodelperfume@yahoo.com.ar
Cómo hacer para que dure más
La Fragance Foundation, una organización sin fines de lucro que agrupa a los fabricantes de perfumes, elaboró algunos consejos para la conservación de una fragancia.
- Una vez abierto el frasco, el perfume debe utilizarse.
- Largas exposiciones a la luz directa del sol o temperaturas extremas pueden quebrar el delicado balance del perfume y cambiar su esencia
- Para que dure más, el perfume se debe conservar en un lugar fresco, seco y, en lo posible, con poca luz.






