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Entrevistas

Coronavirus. Ángela Pradelli: "El problema no son los políticos, es el virus"

Adriana Balaguer
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19 de septiembre de 2020  • 00:42

Ángela es una reconocida novelista y docente. Tiene publicados 13 libros, muchos de ellos traducidos al alemán y al inglés, también al italiano y al francés. Es argentina y vive en el sur del conurbano bonaerense. La cuarentena, como a muchos, la inhibió de sus lecturas habituales y de la escritura. "Me quedé muy pegada", explica. Solo leía todo lo que llegaba a sus manos pero vinculado a la pandemia. Así, hojeando diarios, fue que se encontró con las primeras noticias sobre ensayos de vacunas en el exterior. Hasta que un día se cruzó con el anuncio de las pruebas que llevaría adelante en la Argentina el equipo del doctor Fernando Polak para testear la vacuna del laboratorio Pfizer. Esa noticia puso un antes y un después a su presente.

Hoy, esta madre de dos hijos, la abuela de León, de seis meses, es una de las 5000 personas que participan en el país de esta prueba que en el mundo suma 30 mil voluntarios. La primera dosis de la vacuna la recibió el 24 de agosto. La segunda, el martes 15 de setiembre. Deberá estar 26 meses a disposición, concurriendo al Hospital Militar de Buenos Aires para hacerse los chequeos correspondientes. Si todo marcha bien, cada vez serán con menor frecuencia. Mientras tanto, debe seguir con su cuarentena, saliendo una vez por semana a hacer las compras. Y ahora sí, escribiendo sin parar.

- ¿Cómo te sentís? ¿Te inyectan o es vía oral?

- Es inyectable, en el brazo. La aplicación ya terminó con esta segunda dosis que me acabo de dar. Después vienen más estudios. Ver si desarrollas defensas, cuánto duran y otra serie de análisis de control. Me dijeron que por ahí el cuerpo registra con mayor intensidad esta segunda dosis. Habrá que ver. Solo hay que estar atento a que sean síntomas leves como los de cualquier vacuna o no. Y avisar.

- ¿Cómo decidiste ser voluntaria para la vacuna?

- Al final de una nota en el diario daban un mail. Venía leyendo todo lo que había, estaba muy al tanto de las pruebas en otros países. Releí algunos recortes que tenía y después de unas horas, hablé con mis hijos. Les conté, y finalmente mandé el mail ofreciéndome como voluntaria. Al día siguiente mis hijos me llamaron, los dos, por separado, y me dijeron "má.no sé.por qué no esperás un poco?". Pero ya estaba. Se ve que les dio cierta cosa de prudencia. Yo ya tengo 60, no 30. La enfermedad es más cruel con la gente más grande. Pero yo ya había mandado el mail. Estaba contenta de haberlo hecho. Me llamaron rápido. A lo tres días me dijeron que había sido elegida.

- ¿Qué te acordás de la primera cita, de esa página en blanco?

- La convocatoria fue al Hospital Militar. Te vienen a buscar. Marta es mi coordinadora y arregla todo. Fue un día muy largo porque duró como 4 horas. Estoy segura de que me dieron la vacuna, no el placebo. Igual seguro que todo el mundo debe sentir lo mismo. Ya la segunda vez...

- ¿Tuviste alguna duda? ¿Algún temor? Tanta ciencia ficción.(risas)

- Para nada. No tenía fantasías en torno a la vacuna. Fui muy concreta. No tuve miedo y no tengo miedo tampoco ahora. Me siento bien. No tuve ningún síntoma. Ni dolor de garganta, de cuerpo. Ni dolor de brazo, que es algo que también puede aparecer. Y dudas, preguntas.algunas.pero las hice. Me preguntaba, por ejemplo, qué pasa si se aprueba una vacuna antes, otra vacuna, pensá que entre la primera reunión y la primera dosis que me dí habló el Presidente y dijo que la Argentina iba a producir la vacuna de Oxford. Y me dijeron que había instrumentos legales para proteger a los voluntarios pero también había estrategias legales que en caso de que existiera una vacuna antes que esta se aprobara, también iba a estar disponible como para que ningún voluntario se quedara a la intemperie de vacunas.

- ¿Seguís usando el barbijo, toda la protección y los cuidados que tenemos todos?

- Todos. Toda la protección toda. Hay que hacer la misma vida que venías haciendo. Si salías a trabajar, tenés que seguir saliendo. Estar en el programa no te impide seguir con tu vida. Igual corresponde cumplir con todos los cuidados. Esa era una pregunta mía. ¿Si yo recibo la vacuna, cómo sé que la vacuna es eficaz y no me contagio, si estoy en mi casa? Pero bueno, la realidad, la respuesta triste es que la circulación del virus es tan alta en este momento que únicamente una persona que esté encerrada en su casa y no salga ni a comprar el pan, y alguien le traiga la comida y se la deposite detrás de la puerta, únicamente esa persona está libre de riesgos.

Ángela Pradelli, la escritora que es voluntaria en el testeo de la vacuna contra el coronavirus
Ángela Pradelli, la escritora que es voluntaria en el testeo de la vacuna contra el coronavirus

La literatura y la pandemia

Una lectura de corrido de los títulos de los últimos libros en los que estuvo y está trabajando Ángela Pradelli basta para hacer una semblanza del momento que atraviesa la humanidad. No importa que algunos de ellos hayan sido publicados hace tiempo o sean un proyecto que comenzó en una era pre pandémica. Tienen algo de presagio. De ejercicio agudo de la intuición.

"La respiración violenta del mundo", por ejemplo, es el libro que tendría que haber presentado en China en marzo si no hubiera suspendido el viaje por la pandemia. "Una tristeza liviana", está en marcha junto a otros dos: una serie de testimonios de soldados que participaron en distintas guerras; y una recopilación de historias de niños y niñas judíos que pasaron su infancia durante la Shoá, el Holocausto.

Inspiración surgida de otras violencias, otras guerras. Y que pone el foco en los sobrevivientes, en la esperanza, sentimiento que, sin duda, también la impulsó a sumarse al programa y a ponerle el cuerpo a la vacuna.

- Insisto con el por qué se te ocurrió sumarte..

- Cómo no hacerlo. Cómo no vamos a ir a un programa donde se va a probar una vacuna que puede salvarnos a todos. Y que tiene lugar en medio de una pandemia tan cruel que está llevándose tantas vidas. Evidentemente es una esperanza, es la única esperanza. No se me ocurre otra cosa. Pueden ser los tratamientos. Pero esperanza en el sentido de que no nos pesquemos el corona. Por supuesto que hay esperanza para los que atraviesan la enfermedad. Y que funcione el plasma y todo lo que puedan crear los científicos.

- ¿Qúe sabías del doctor Fernando Polak?

- Había escuchado hablar de él. Lo leo hace bastante. A mi me gusta seguir la ciencia, tengo un respeto muy grande por los científicos argentinos. Y ese trabajo tan silencioso que hacen y tan poco reconocido. Tan poco valorado. Que incluso llegaron a ser agredidos. También escucho a los profesionales que están interviniendo desde la psicología y desde la sociología, que difieren entre ello. Los sociólogos están diciendo que es importante llevar tranquilidad a la sociedad pero no tanta. Porque si uno lleva mucha tranquilidad se produce este relajamiento.O esto que piensan algunos de que si no se contagiaron hasta ahora no se van a contagiar.

- ¿Y cómo se comunica a esta altura de la cuarentena?

- No me animo a decir cuál es la mejor manera de comunicar. Pensaba también hasta que punto las preguntas periodísticas que se hacen a los profesionales que van a los programas, no colaboran a relajar socialmente la cuarentena. Por ejemplo, ¿es pertinente que un periodista, en este contexto de la Argentina, le pregunte a un reconocidísimo profesional qué va a pasar con las fiestas? ¿Vamos a poder estar con nuestros amigos, padres, hijos? Es rara la pregunta. Es como si en la mitad de una guerra, alguien preguntara lo mismo. A nadie se le ocurriría preguntar.esto es igual.

- ¿Cómo viste manejarse a nuestros políticos frente a la pandemia?

- La primera cosa es que esto es algo nuevo en el mundo. Nadie sabe bien cómo manejarse. Incluso el virus se fue presentando de distintas maneras. Nada me parece criticable hacia los especialistas sino al revés. Primero no era recomendable usar barbijo y luego sí.Es nuevo, no está escrito en ninguna parte. Y con respecto a los políticos me parece muy bien lo que hizo el Presidente. Lo que hizo Axel. Creo que fue un muy buen síntoma, una muy buena señal verlos a los tres sentados, hablándonos a todos. Me sentí muy segura y muy protegida. Ellos tampoco saben mucho de esto. Les toco la más brava. Recién habían asumido. Qué se puede hacer. El problema no son los políticos, es el virus.

- Pensaba en uno de tus libros, ¨Combi¨, y me imaginaba a esos personajes en el mundo de hoy. Sería un viaje que no podrían hacer.tendrían que estar autorizados, con barbijo. ¿Cada libro es una época, no?

- ¡Qué bueno eso de imaginar a los personajes de ¨Combi¨ en la pandemia! Probablemente todo esto afecte la temática de la literatura. Depende de cómo salgamos, de cuántos salgamos. Si salimos próximamente, y esa es mi esperanza, que a fin de año empecemos a vacunar a la gente que está con mayor riesgo, médicos, médicas, todos los que están trabajando en los hospitales; las personas más grandes o que transitan una enfermedad. En cuanto a la literatura, no sé si afectará, probablemente es imperceptible el modo en que afecte, más allá de que alguien pueda contar una historia muy concreta de ligazón con el Covid. Vamos a tener que estar muy atentos para ver cómo han cambiado las relaciones, los vínculos, las conversaciones.

- ¿Qué va a ser lo primero que hagas cuando pase la pandemia?

- Abrazar a mi gente, mi familia, mis amigas y amigos. Llevar a Leoncito a hacer un paseo largo por algún parque florecido. Y viajar. Me esperan dos meses en China y 4 en Suiza, para empezar.

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