Cuáles son los ‘saboteadores’ que impiden dormir bien
Una experta contó cómo combatir los hábitos de la sociedad moderna que dificultan la reparación física, mental y emocional
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Dormir bien es una necesidad vital para la salud, pero en la sociedad moderna, llena de productividad, hiperconexión y estrés, muchas personas no logran descansar lo suficiente.
Según la Dra. Nuria Roure, experta en medicina del sueño y autora del libro ‘Los hábitos del sueño‘, diversas prácticas y hábitos están interfiriendo con el descanso nocturno, lo que dificulta la reparación física, mental y emocional que el sueño proporciona.
La ciencia del sueño: ¿por qué no se duerme bien?
El sueño no es solo un momento de descanso, sino un proceso complejo que requiere preparación. Según la Dra. Roure, en entrevista con la revista ‘¡Hola!’, “el sueño tarda en fabricarse unas 16-17 horas desde el momento en que nos despertamos por la mañana. Todo lo que hagamos durante ese tiempo va a influir en nuestro sueño”.

Los hábitos, la forma en que se inicia el día, los horarios, e incluso las emociones, tienen un impacto directo sobre el descanso.
La especialista resalta que, para lograr un buen sueño por la noche, es fundamental enviar señales claras al cuerpo sobre el inicio y el fin del día.
“Es una manera de enseñarle al cerebro cuándo debe estar activo y cuándo debe descansar”, comenta. Así, establece la importancia de la rutina y la constancia en los hábitos diarios para preparar al cuerpo para el descanso nocturno.
Los ‘saboteadores’ del sueño
La Dra. Roure identifica varios factores que afectan negativamente la calidad del sueño, comenzando por la sobreexposición a pantallas.
“Muchas veces no somos conscientes del efecto que tiene la luz azul en nuestro cerebro. Esta inhibe la producción de melatonina, la hormona que favorece el sueño", explica. A esta influencia se añade el contenido que consumimos a través de redes sociales, noticias y series, lo cual genera una activación mental y emocional que dificulta la desconexión necesaria para dormir.

Otro de los hábitos perjudiciales es la tendencia a recurrir a soluciones rápidas, como suplementos, sin abordar la raíz del problema. La Dra. Roure destaca que muchas personas optan por “trucos puntuales” sin revisar sus hábitos y estilo de vida.
También menciona que, cuando no se puede dormir, mirar el reloj constantemente o intentar “forzar” el sueño solo aumenta la ansiedad, empeorando la situación. “Dormir bien no es cuestión de control, sino de soltar”, agrega la experta.
Por Camila Paola Sánchez Fajardo
El Tiempo
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