
Cuando la selva se hace música
En San Ignacio de Moxos, un pueblo en pleno corazón de la Amazonia boliviana, un puñado de chicos indígenas se empeña en resucitar un milagro sonoro del barroco misional de los siglos XVII y XVIII. En pocos días, pasearán su tesoro por Buenos Aires y otras ciudades de la Argentina
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A una religiosa española de la orden de las ursulinas, María Jesús Echarri, se debe que un fenómeno cultural nacido cuatro siglos atrás y que estaba al borde de la extinción resurgiera para recordar al mundo que en la selva misionera se amasó un vasto tesoro musical que tuvo como protagonistas a humildes indios que los conquistadores creían salvajes. Ella fue la fundadora de la Escuela de Música de San Ignacio de Moxos, que ahora llega por primera vez a la Argentina con su música renacentista barroca americana, en una gira Ûque comienza en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y que abarcará también Montevideo.
"Queremos transmitir un mensaje de paz en tiempos de desesperanza y reivindicar la identidad de un pueblo oprimido, pero que resiste y revive aquella utopía que los misioneros jesuitas trataron de construir en el medio de la selva", dice la religiosa.La Orquesta y el Coro de San Ignacio de Moxos comenzarán sus actuaciones en el país el martes 21 de junio, con un concierto en la embajada de España, que, junto con la embajada de Bolivia en la Argentina, auspician la gira. El miércoles 22 brindarán un concierto en el Colegio del Salvador (Callao entre Lavalle y Tucumán) y se presentarán también en el Museo Nacional de Arte Decorativo, en La Plata, en Rosario, en Córdoba y en Villa Soldati, en un barrio pobre donde viven inmigrantes moxeños. Para Miguel Frías, responsable de la organización de esta gira internacional, es en la Amazonia boliviana donde el legado cultural de los jesuitas –tanto a través del arte y la arquitectura como de la música y la tradición de coros y luthiers– se mantiene realmente vivo. "Además del repertorio, lo que los hace singulares son sus instrumentos. La escuela tiene incluso un taller para el aprendizaje del oficio, que desean perpetuar", dice.
Catequización
Otra característica que los identifica es la inclusión en todos los conciertos de una parte folklórica, con flautas, percusión, trajes tradicionales, máscaras y danzas. "Es algo que cautiva al público, porque el folklore moxeño es de enorme vistosidad, y de esas dos partes constarán los conciertos que ofreceremos en nuestra gira", dice la joven directora Raquel Maldonado, una paceña que reúne talento y formación académica, y que llegará a Buenos Aires junto con 35 músicos, más la religiosa María Jesús Echarri y Piotr Nawrot, una eminencia en barroco misional americano que inició el arduo proceso de recuperación del archivo musical de Moxos, como hizo antes con el de las misiones de Chiquitos, también en el oriente boliviano.En el país del agua, San Ignacio de Moxos es un pueblo ubicado en la mayor superficie estacionalmente inundada en el mundo y, por lo tanto, de muy difícil acceso durante gran parte del año. La escuela cuenta con 280 alumnos de entre 7 y 18 años, que provienen en su mayoría de hogares indígenas pobres y con un alto grado de marginalidad social y cultural. La distribución espacial de las viviendas, la iglesia, la plaza y el cabildo se corresponde con la que había hace 300 años. Como se sabe, los jesuitas utilizaron la música como Ûun elemento de catequización muy importante y San Ignacio de Moxos es un buen ejemplo. "Este rescate de la tradición musical reafirma nuestra autoestima, nos saca de la exclusión y fortalece nuestra identidad y el orgullo por el patrimonio maravilloso que tenemos", dice Ana María Ruiz, ex alcaldesa de Moxos y esposa de Carmelo Angulo Barturén, embajador de España en la Argentina.Las misiones jesuíticas de los siglos XVII y XVIII se ubicaron en las regiones fronterizas de los territorios bajo control español y portugués, en un espacio que abarcaba partes de la actual Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela. La Compañía de Jesús recibió el mandato real de hacerse cargo de las decenas de asentamientos que, entre 1570 y 1610, se crearon para proteger a los nativos. Estas agrupaciones pronto serían conocidas como "reducciones jesuíticas".La vida en ellas se caracterizaba por un inusual respeto hacia la persona. Los jesuitas se convirtieron en fervientes defensores de los derechos de las comunidades que habían asumido bajo su protección. La expulsión de los jesuitas de todas las posesiones españolas, decretada por Carlos III en 1767, interrumpió la experiencia comunitaria de las reducciones y abrió una larga noche de oprobio para los pueblos indígenas. Tuvieron que pasar 217 años para que los jesuitas regresaran (en 1984) a las antiguas misiones de Moxos, concretamente a San Ignacio. Allí encontraron una herencia que –si bien desfalleciente– nunca había dejado de latir en el corazón de aquellas comunidades, que salvaron buena parte del patrimonio musical gracias a Piotr Nawrot, pero también, muy especialmente, a indígenas que celosamente lo protegieron tras la expulsión y que ahora revive gracias al sueño de una religiosa ursulina y de estos niños y jóvenes dispuestos a rescatar con sus voces e instrumentos lo mejor de semejante legado cultural.
Para saber más:
www.fondoantiguo.info
www.todobolivia.com
Conciertos
En junio: martes 21: embajada de España en Buenos Aires / miércoles 22: iglesia del Salvador / jueves 23: Museo Nacional de Arte Decorativo / viernes 24: iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, La Plata / sábado 25: Montevideo / domingo 26: Villa Soldati / martes 28: Rosario / jueves 30: iglesia de la Compañíade Jesús de Córdoba
En julio: sábado 2: Estancia Jesuítica de Santa Catalina, Córdoba / lunes 4: Tucumán / martes 5: Salta / miércoles 6: Tartagal
Patrimonio
El concierto del coro de Moxos se encuadra dentro de las actividades culturales que buscan valorar el patrimonio jesuítico en la ciudad de Buenos Aires y en toda la Argentina. "La actuación no se trata de un evento musical aislado: gustar y admirar la música barroca no está separado del esfuerzo por cuidar el fondo de libros y documentos antiguos de la Compañía de Jesús o de la restauración de la iglesia del Salvador. Son distintas caras de un mismo esfuerzo que busca conocer y valorar más nuestras raíces para juzgar mejor nuestro futuro", dice el sacerdote Alfonso J. Gómez,
Provincial de la Compañía de Jesús en la Argentina. "Por medio de la cultura, los jesuitas del siglo XVII como los del siglo XXI buscamos favorecer el desarrollo de cada persona y de la sociedad, y confiamos continuar con más acciones en el ámbito de la música, la lírica y las artes plásticas, para reafirmar la vigencia de nuestro patrimonio cultural."





