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El consumo de infusiones de plantas es una tradición milenaria en muchas culturas, y la lavanda no es la excepción. Conocida por sus propiedades calmantes, la lavanda demostró ser una excelente opción para quienes sufren de ansiedad y trastornos del sueño.
Un estudio sistemático, titulado The antidepressant effects of lavender (Lavandula angustifolia Mill.): a systematic review and meta-analysis of randomized controlled clinical trials, de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, respalda el uso de la lavanda como tratamiento complementario para la depresión, al señalar que tanto el aceite esencial como la infusión pueden mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés.


Preparar esta infusión es sencillo. Solo se necesita de 1 a 2 cucharaditas de flores secas de lavanda y una taza de agua caliente. Primero se recomienda calentar el agua, pero sin dejarla hervir. Luego se agregan las flores de lavanda y se dejan reposar de 5 a 10 minutos. Una vez pasado el tiempo pertinente, debe colarse el agua y para mejorar el sabor pueden agregarse algunas gotitas de miel o limón.

A pesar de sus múltiples beneficios, es importante no exceder el consumo de té de lavanda. Se recomienda una taza diaria para evitar posibles efectos secundarios. Si la persona se encuentra embarazada, amamantando o tiene alguna condición de salud, es importante consultar a un médico antes de consumir esta infusión.
Autor: Andrea Oliva



