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Existe consenso sobre que el kimchi, un encurtido tradicional coreano de sabor picante y ácido, se ganó el título de superalimento global. Este plato fermentado, elaborado principalmente con bechu (repollo asiático), ajo, jengibre y jeotgal (un condimento de mariscos fermentados), es aclamado tanto por su exótico paladar como por sus extensos beneficios para la salud.

En el proceso de fermentación es donde el kimchi encuentra su distintivo encanto. Bajo la influencia de bacterias del ácido láctico, los azúcares del repollo se convierten en este compuesto beneficioso. Esta transformación hace más que simplemente preservar el alimento: también extiende su vida útil, mejora su seguridad al inhibir patógenos y potencia su perfil nutricional. Estudios recientes notaron que al incrementar la disponibilidad de nutrientes y añadir probióticos, este superalimento se convierte en un valioso soporte para el proceso digestivo y el sistema inmunológico, entre otros aportes.

Preparar kimchi en casa es un proceso que permite experimentar con sabores tradicionales coreanos. Primero seleccioná los ingredientes básicos: col baechu, ajo, jengibre, jeotgal y, por supuesto, chile en polvo coreano para el picante característico. Después, cortá el repollo asiático o bechu en trozos grandes y sumergilos en una solución salina durante varias horas, o incluso toda la noche, para ablandar las hojas y ayudar a liberar el agua. Este paso es crucial, ya que el salado adecuado garantiza la textura crujiente del kimchi final.

Después del remojo, enjuagá bien el bechu para eliminar el exceso de sal y escurrilo. Mientras se drena, prepará la pasta de kimchi y mezcla ajo picado, jengibre rallado, jeotgal y chile en polvo con un poco de azúcar y agua, hasta formar una mezcla homogénea. Esta pasta se frota entonces en cada hoja de col, y hay que asegurar de que cada pliegue esté bien cubierto para favorecer la fermentación uniforme.
Podés sumar también otras verduras si querés, como rábanos o zanahorias en rodajas finas, para añadir textura y sabor. Finalmente, poné el bechu adobado en un recipiente hermético y dejá que fermente a temperatura ambiente durante uno o dos días antes de llevarlo a la heladera, donde el kimchi va a seguir con su fermentación lentamente y va a desarrollar su sabor durante varias semanas.



