Dalia F. Walker: "Mi hija no sabe quién es barbie pero sí Ganesha"

Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
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28 de febrero de 2020  • 15:49

"La próxima vez en esta u otras vidas en la que quiera ser emprendedora, escribir, ser madre, estar más o menos linda, hacer ejercicio, tener una casa decorada y estar casada y feliz y tener un gato y plantas bellas y abundantes juro que me voy a replantear mis decisiones", escribe Dalia F. Walker en su cuenta de Twitter, desde donde deja aflorar sus pensamientos y emociones. Porque Dalia, creadora de Somos Fe, la tienda esotérica más trendy de Buenos Aires ubicada en la planta alta de Galería Patio del Liceo, es un alma que vive al máximo esta vida, la que transita ahora, sin pensar demasiado en las pasadas o las que vendrán. Autora de Bruja moderna y de El tarot como llave, comparte con dos amigas la autoría de Concha Podcast, uno de los más escuchados en Spotify, que el 12 de marzo tendrá su vivo en el Konex. Además, junto con el escritor y ensayista Juan Sklar preparan El encanto de la serpiente, una obra performática en la Sala Siranush, en Palermo. Todo esto en medio de la crianza de Lisa, su pequeña hija, que es en parte la gran impulsora de todas estas ventanas que se abren de par en par.

-¿Cómo hacés para organizarte en el día a día con tantas actividades?

-Ayer pensaba que estoy al máximo de lo que puedo dar, en serio. Hoy me siento muy madura, tengo 35 años, fui mamá hace poco y eso me pegó una sacudida que me hizo optimizar mi tiempo laboral. Antes de tener a Lisa tenía mucho deseo de ser mamá pero también miedo porque pensaba que me iba a inhabilitar para hacer un montón de cosas. La experiencia me volvió más selectiva, la maternidad me ayudó a elegir mejor los proyectos. Tengo menos menos tiempo y hago más cosas. Lo hago organizándome bien. Tengo ayuda: están mi niñera y mi marido. Tenemos una relación muy igualitara con él. El es director de cine. Nos conocimos hace 10 años trabajando. Yo era su productora y dijo: 'Con esta me quedo que me resuelve la vida' [risas].

-¿Cómo es esa relación igualitaria con tu marido en la práctica?

-Cón él maternamos y paternamos de forma muy, muy pareja. Hace poco me fui a la India veinte días y él se quedó con Lisa lo más bien. A la gente le llama la atención que la madre sea la que se vaya. Parece que hay que agradecer poder irte pero no debería ser así. El también viaja mucho por trabajo. Cuando Lisa nació me sentí inhabilitada. El tenía que viajar y le dije que 'si yo no puedo moverme de acá, vos tampoco'. Le hice planteos de mujer empoderada y él los aceptó, se dio cuenta al toque por dónde venía la cosa y ahora son más fáciles esas charlas.

-¿Cómo es para una nena crecer en medio de cartas de tarot, velas alquímicas y cristales energéticos?

-Lisa fue gestada y nació escuchando estas cosas. Mi primer libro, Bruja moderna, lo escribí embarazada de ella.Es normal que su mamá sea bruja, o que la tía tenga el pelo de colores. Tiene su propio mazo de tarot desde que nació y cartas gigantes en su habitación. No sabe quién es Barbie, pero sabe como se llama una carta del tarot o que Hanuman es el Dios Mono y Ganesha uno de los dioses del hinduismo. Como niña, absorbe lo que vos vos elegís ponerle enfrente. Cuando me fui a la India le dije que me iba a ver Ganesha. Tiene un sombrero de bruja, una varita mágica. adoptamos un gato negro que se llama Juanita que vivía en Fe... está inmersa en este mundo.

-Acabás de publicar El tarot como llave...¿Qué puertas te abrió el tarot?

-Todas. El tarot es una caja de Pandora que me permite viajar, trabajar en lo que me gusta, tener un emprendimiento que me permite escribir libros. Tiene infinitas posibilidades. De hecho, me paran en la calle. La gente me reconoce. Es surrealista. Me llama la atención porque jamás me imaginé que me iba a pasar algo así. La gente me dice 'te re banco, me copa lo que haces'. También me conocen más ahora por Concha Podcast. Es fuerte. No tiene vuelta atrás. Al principio me generaba una presión extra. pensaba 'tengo que estar bien vestida'. Después me relajé, no es que soy Susana Giménez. Les cabe lo que hago porque soy súper honesta con lo que trasmito.

-¿Notás que hoy hay mayor interés por este tipo de conocimiento?

-Sí, y creo que tiene que ver con que la religión es un poco anticuada para esta era. El esoterismo te da ciento protagonismo que la religión no te da. Siempre hago la analogía con la televisión y Youtube. La religión es un poco la tele, te sentás enfrente y recibis lo que te da. El tarot sería como las redes sociales, te da herramientas para que puedas ser protagonista. Lo otro es más pasivo. Las brujas, las creencias cripticas són mas libres, por eso fueron perseguidas. Todo este conocimiento estuvo siempre. Hoy está más aceptado. Y la gente es curiosa, se acerca. Salió a la luz porque muchos empezaron a sacarlo.

-Como el feminismo... ¿también pensás que ahora recién esta saliendo a la luz?

-Yo no me tildo de feminista, no me llamo a mí misma feminista. Eso nació en mi con la maternidad. Decía '¿cómo puede ser que no pueda trabajar y mi marido se va a los dos días como si no le hubiera pasado nada?' El sistema está mal armado. La productividad es masculina y el cuidado de los otros es femenino. Eso me partió la cabeza. Me enojé. No te dicen la mitad de las cosas que te van a pasar. Me indigné con la humanidad. Estuve deprimida, un montón de meses sin saber si iba a poder volver a mi vida. Hasta que un día decidí rebelarme, ir contra el sistema. Me dije 'yo voy a ser madre y voy a hacer cosas'. Y así empecé con todo lo demás.

-¿Lo de Concha Podcast también surgió como una forma de reberlarte contra el sistema?

-Originalmente era una charla de amigas que se juntaban a tomar una cerveza los jueves a la noche. Las conversaciones estaban buenas y dijimo 'hagamos algo'. Hicimos tres episodios sin intención de continuar y los linkeamos con Fe como para darle visibilidad. Concha era el nombre de nuestro grupo de Whatsapp y quedó. En ese momento decir 'concha' era jugado. Lo lanzamos y la gente se re copó. Pegó un montón. Nos encantó la química y lo seguimos haciendo. El secreto es que no quisimos hacer nada. Con mi libro tampoco quise vender nada. Lo que importa es lo que tenés para decir. No hay una fórmula. No generamos plata con esto. Es nuestro momento de diversión. Lo que lo hace un éxito es nunca se planteó que fuera un éxito.

-¿Se ponen de acuerdo de antemano en lo que van a decir?

-Son los temas que nos van pasando en la semana. No es en vivo, aveces si alguna se fue al pasto, sacamos esa parte. Pero casi nunca lo hacemos. El 12 de marzo vamos a hacer un vivo en Konex. Y no tenemos ni la más minima idea de lo que vamos a decir. No hay guión. Improvisamos. Sí nos juntamos y hacemos un brainstorming para tener una idea de los temas. Pero nos sentamos ahí y es lo que sale en el momento. Sabemos de donde partimos pero no adonde llegamos. Lo que pegó entre las mujeres es que decimos cosas que la mayoría no se anima a decir.

-¿Lo de la obra performática tampoco tiene guión?

-El encanto de la serpiente es distinto, es un viaje guiado con un pianista donde leemos y hacemos escritura en vivo. Con Juan nos conocemos hace años. Fue tarostista en Fe, aprendió el tarot conmigo. Y yo escritura con él. No soy actriz, todo parte de mi, me gusta pararme y hablar frente a un público. Me están están llegando muchas cosas así, estoy muy performática [risas].

-¿Todo lo que te está pasando lo habías visto en el tarot?

-Salió de un recorrido de la vida. Quien siempre creyó en mi y me 'vio' fue mi marido. No es que lo consulto con el tarot. Con el tiempo vas soltando las herramientas. Podés empezar a ver el tarot sin el tarot. Hoy casi no lo necesito.

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