srcset

Bienestar

De Inglaterra a una cueva. Se crió en Belgrano R, vivió con chamanes y volvió para contarlo

Jimena Barrionuevo
(0)
9 de junio de 2020  • 00:15

Había dibujado un mapa con indicaciones muy claras y, cuando estuvo completo, armada de valor y mucha paciencia llamó a su hijo Sebastián de siete años para tener una charla con él. "A partir de ahora necesito que prestes atención y recuerdes cada uno de los detalles que te doy. Por este camino llegás al colegio, este es el colectivo que tenés que tomar para ir al dentista en el centro, así te vas a lustrar los zapatos, con esta llave prendés el gas y así te vas a cocinar", le dijo esa mañana gris. Lo besó en la frente y se fue al trabajo.

Las deudas estaban asfixiando a su madre. A punto de perder el departamento de Belgrano R donde vivían, ella no había tenido más remedio que trabajar en tres lugares diferentes. Hacía poco había fallecido su marido y desde ese momento la vida cambió para todos de forma abrupta. "Mi madre con tres trabajos no tenía tiempo de cuidarme, me explicó la situación, me hizo un mapa y me dio indicaciones como si fuera un adulto. Crecí de repente, a veces se comía, otras no tanto. Pero fue lo que me tocó: maduré, comprendí, agradecí".

Sebastián Martínez (38) pasó por muchos colegios, no se adaptaba, se aburría, tenía mucha energía, creatividad y mala conducta. "A tal punto que le sugirieron a mi madre que me llevara a una consulta para un test de inteligencia ya que dudaban de mí. Cuando nos dieron los resultados, mi madre no sabía si reír o qué, mi coeficiente era mayor al promedio. Pero la mujer a la que acudimos nos dijo: su hijo no es el problema, él es índigo. En ese momento no había mucha información al respecto, pero era suficiente para entender que yo era diferente".

Todavía era muy joven, pero de golpe sintió un fuerte deseo de entender qué pasaba y convenció a su madre para poder viajar solo y más seguido a Victoria, Entre Ríos, donde tenían familia. No solo quería visitar a los suyos sino conectarse profundamente con aquel lugar que poseía una energía increíble.

Comenzó a trabajar con 12 años para poder ayudar en la economía familiar. "En contacto con adultos percibí que iban por la vida totalmente infelices y sin vivirla, que no aprendían nada, estaban totalmente distraídos tratando de llegar a jubilarse para poder vivir bien. Una incoherencia total. No podía aguantar semejante nivel de paganismo y al hablarlo con gente de las oficinas, yo con 15 años les decía y recordaba el valor de la vida, la importancia de seguir los sueños y luchar por ellos, de cómo hay señales. Algunos lo entendían y otros no, era común que algún directivo o dueño me pidiera que la cortara porque muchos renunciaban luego de hablar conmigo".

Un viaje transformador

Desde muy pequeño, Sebastián sintió que la vida no se limitaba simplemente a salir a comer, ir al cine o hacer el amor. Mientras todos sus amigos soñaban con tener una novia, ir a la cancha el domingo y tener un auto, él perseguía un solo objetivo: conocer el mundo. Por eso también trabajó desde los 12. "Una amiga de mi madre se casó con un español que era dueño de varios colegios en Irlanda, Estados Unidos e Inglaterra. Como me veía movedizo, inquieto y con contacto en varios en varios colegios dado que había pasado por varios y tenía buena relación con los directivos, me hizo una propuesta. Una buena comisión por alumno que viajara a estudiar a alguno de los colegios. Le propuse un trato y de paso cumplir mi sueño: si vendía más de 20 viajes. además del dinero, me llevan a mí con todo pago. Se rieron pensando que era imposible paro aceptaron. A la semana había vendido 30 viajes y con eso a los meses estaba estudiando en Inglaterra viviendo en una casa de familia con todo pago, golf, equitación, fútbol y aprendiendo inglés".

El colegio era un sueño, tenía comida, deportes, profesores muy amistoso y la posibilidad de pasar tiempo con estudiantes de todo el mundo: italianos, mexicanos, chinos. Los fines de semana iban a las playas, los dejaban ir a bailar a la matiné en un lugar hermoso en el muelle y salían de excursión a Londres, Oxford y Cambridge.

Luego Sebastián se fue a recorrer diferentes partes de Europa. En Grecia vivió y trabajó en la isla de IOS. "Lo único que decía era the best fish, pásele. Y con eso me pagaba un cuarto hermoso en el medio de una isla paradisíaca y comía en el resto, no necesitaba más. Luego seguí recorriendo Italia, trabajando en viñedos, almacenes, donde fuera".

Regresó a la Argentina. Pero ya no era el mismo. Se aburría con las charlas de sus amigos preocupados por ir a bailar y era todo lo mismo. "Me había calmado, pero el bichito de los viajes seguía adentro mío, esta vez mucho más místico, quería viajes de poder y energía, viajes que me dejaran algo más y poder encontrar respuestas".

Misterio espiritual

Pasaron algunos años. Sebastián había conseguido un muy buen puesto en una automotriz que lo había capacitado en Suiza y Francia. Se había comprado su primer departamento, estaba bien pero en su interior se sentía vacío, aburrido y no quería eso para su vida.

En 2001, con el corralito, también llegó la posibilidad de viajar a Méjico para aventurarse en un viaje espiritual. Allí estudió, tomó iniciaciones con diferentes maestros y linajes, convivió con chamanes y experimentó lo que luego calificó como una de las mejores experiencia de su vida. "Luego de 10 años en Méjico regalé y doné literalmente todo lo que tenía para gente que la estaba pasando muy mal y me fui a la India para hacer trabajo voluntario. La recorrí toda de punta a punta. Me conecté mucho con Amma, un ser único y especial oradora de la ONU que ayuda a personas en todo el mundo, con ella me fui a recorrer los lugares más pobres de la India, aprendí mucho de su amor hacia los demás y como utilizar el sistema a favor de los seres humanos". De paso por Nepal, tuvo la oportunidad de meditar en los Himalaya en la cueva de Babaji.

Pero le quedaban algunos viajes más por realizar, entre ellos, uno especial, al cerro Uritorco, en la provincia de Córdoba, en Argentina. "Soy muy desapegado y cuando das sin esperar el universo te lo devuelve multiplicado por 7 mil. Nunca tuve problemas en vender lo que sea o todo por un viaje, no creo en la acumulación de bienes, ni estoy peleado con la prosperidad. Solo creo desde que nací que la mejor inversión es en viajes y autodescubrise sin aferrase a las cosas ya que nada es permanente".

Una vez más, Sebastián dejó todo atrás y volvió a su país de origen. "Era gracioso recorrer el mundo y no conocer algo que me llamaba desde que nací, la energía de un cerro que tenía mucho que ver con mis sueños de niño, algo que realmente estaba pendiente, tan cerca y nunca iba". En medio de la naturaleza, luego de varios días inmerso en la meditación, acampando a orillas del Cerro Uritorco en Córdoba, estando en el mejor momento de equilibrio de su vida: sucio, barbudo, desapegado de todo y con mucha paz interior. "Un día puso su carpa frente a la de él una mujer hermosa, única, me deslumbró. Le dije si era extraterrestre. A los 5 meses nos enteramos que íbamos a ser papás. Con esa noticia me aseguró: a esa jungla de cemento no voy ni loca (por Buenos Aires), cosa que me enamoro más, y ya que ella era de Gualeguaychú, Entre Ríos, agarré todo y nos fuimos a vivir allá".

Hoy Sebastián y su esposa viven en el campo con Lorenzo de 6 años y Muriel de 4. Hacen Yoga, Chi Kung, meditación, comen alimentos vegetarianos y orgánicos. Pasean en bicicleta, remontan barriletes, cantan, pintan, juegan mucho. "Desde mi estudio en el medio del campo escribo mis libros de autoyuda, recibo gente que viene a consultarme y sanar, formo profes de Yoga en toda la región. Organizo Meditaciones guiadas para personas que necesiten bajar la ansiedad. Viajo a dar conferencias por Argentina y el mundo, me contratan empresas, municipios y gobiernos para trabajar con empleados y ayudarlos a cumplir sus objetivos priorizando lo humano, sacando su potencial. Solo intento tener una vida simple con pensamientos elevados".

Compartí tu experiencia

Si viviste alguna experiencia que mejoró tu bienestar y calidad de vida (puede ser médica, alimenticia, deportiva, un viaje, sentimental, profesional o de otra índole), y querés compartirla en esta columna, escribí a bienestarlanacion@gmail.com

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.