
¿De tal palo, tal astilla?
Nacieron acunados por la popularidad de un apellido, pero la carga suele hacérseles pesada. Hijos de... políticos, artistas o nobles, buscan un lugar en el mundo que puedan ganar con su propio esfuerzo
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De tal palo, tal astilla, dice el refrán y eso es lo que sienten algunos padres cuando sus hijos van camino a eclipsarlos en notoriedad. La astilla, precisamente, se le ha clavado a muchos en la planta del pie. Como a Jon Voight, que no hace más que pelear con su hija, Angelina. ¿Voight? No, Jolie, que de tanto renegar de su apellido fue autorizada por un juez a cambiarlo por el artístico. "Me abandonó a los pocos meses de haber nacido y fue responsable de varios de los problemas que tuve con Billy (Bob Thornton, su ex marido)", confesó la actriz. Por su parte, el papá sólo aseguró, en una entrevista, sentirse destrozado por su fracaso en conseguir ayuda para su hija, afectada, a su juicio, por "problemas mentales".
Ser hijo de... tiene sus consecuencias y cargar con un apellido de la talla de Lennon o Presley, aún más. "Lloraba cada vez que me despedía de vos y después no quería verte… Todavía tengo el reloj atrasado dos ho-ras", canta Lisa Marie Presley, ¤ en su debut discográfico, sobre el legado con que cargó durante 35 años por ser la hija del Rey. El viejo reloj de Lisa hasta marcaba la hora de Tennessee, donde Graceland (la mítica casa de Elvis) aún guarda sus momentos de felicidad. "Nunca fue fácil decir que soy una Presley y en mi disco hablo de esto", dice la mujer que ya a los 14 años tuvo problemas de drogas y que llegó a estar casada nada menos que con Michael Jackson.
Para Julian tampoco fue fácil. El hijo de John Lennon y Cinthia Powell trató de forjarse una carrera por sí mismo a comienzos de los años 80, pero no hacían más que compararlo con su padre. Julian debió lidiar con las secuelas del abandono y con el dolor de haber "nacido por una botella de whisky un sábado a la noche", como dijo John en una entrevista poco antes de morir. "Era un hipócrita. El podía hablarle al mundo de paz y amor, pero nunca pudo demostrar amor a las personas que deberían haberle importado más: su esposa y su hijo."
A Enrique Iglesias, por su parte, la suerte le jugó a fa-vor. Considerado por mucho tiempo como el patito feo de la familia, Enrique logró casi desbancar a papá Julio, compitiendo con las mismas armas.
Petra Gil no quiso que quedaran dudas de que es feliz con su cuerpo, incluidas sus asumidas celulitis y estrías, por lo que decidió posar desnuda en la tapa de su disco Prêt-à-porter, a pesar de la atenta mirada de Gilberto Gil, actual ministro de Cultura de Brasil, uno de los creadores del movimiento Tropicalista y, obviamente, papá de Petra. "A él no le gustó la decisión y la consideró innecesaria -comentó la también actriz de 29 años-. Nacemos desnudos. Quiero enfrentar de cuerpo y alma los desafíos, elogios y críticas."
En la política
En plena campaña electoral, George W. Bush tuvo que hacer frente a las acusaciones de ser un hijo de papá, a pesar de que el actual presidente de los Estados Unidos se considera la oveja negra de la familia. Parece que en realidad la pasión de George pasaba por el beisbol y no por la política. "Todavía me lo reprocha -aseguró alguna vez su padre-; dice que, si lo hubiera dejado ser beisbolista, hoy sería multimillonario."
Marine Le Pen, en cambio, parece disfrutar de ser considerada el clon de Jean-Marie, líder del derechista Frente Nacional de Francia y una de las figu- ¤ ras más insultadas de la política europea. "No fue fácil soportar todas esas mentiras y calumnias sobre él -explicó esta mujer que porta el mismo rostro ancho de su padre y que hoy ocupa un rol predominante en el partido-. En la escuela tuve que soportar las agresiones de todos los maestros de izquierda. Cuando una vive con alguien se da cuenta de si es racista o no. Los beneficios que recibí por ser su hija fueron mucho mayores que los daños, porque él me enseñó a ser honesta, perseverante y a amar a mi país." El efecto de Marine sobre la imagen de su padre ha sido comparado, según el Sunday Times, con el que ejerce la hija de Chirac, Claude, sobre el actual presidente francés. Los medios norteamericanos no se quedan atrás. A Chelsea Clinton la llaman la nueva John F. Kennedy Jr. De hecho, la revista Vanity Fair asegura que se ha convertido en un sex symbol. "Tiene el carácter de su mamá y, claro está, mi energía", dice orgulloso su padre Bill.
Nobleza obliga
Dicen que el príncipe heredero de la corona británica, William Arthur Philip Louis, es un chico como los demás, muy deportista y que disfruta de todo lo que se encuentra a su alcance. Igual que su madre, Lady Di, odia estar acompañado por guardaespaldas y realiza tareas humanitarias. A pesar de que miles de jóvenes sueñan con estar a su lado, no se le conocieron romances. El único que saltó a los medios fue su relación secreta, vía e-mail (así dicen), con Britney Spears, diva del pop.
La prima de William e hija de la princesa Ana de Inglaterra, Zara Philips, se ha ganado la simpatía de la gente a causa de su naturalidad y sencillez. Recientemente ha sido nombrada por la revista People como una de las 50 mujeres más bellas del mundo. Otra princesa que mantiene en vilo a los paparazzi es Charlotte Casiraghi, la hija de Carolina de Mónaco y del fallecido Stefano Casiraghi. "Tiene un estilo propio, me recuerda a Brigitte Bardot cuando era muy jovencita", dijo el modisto alemán Karl Lagerfeld, que la conoce desde la cuna. Charlotte ha conseguido lo que parecía imposible: eclipsar a su madre.
En las pasarelas
En el mundo de la moda son muchos los hijos de que se animaron a incursionar en el terreno de sus padres, como Sofia Coppola -también directora de cine, como su papá Francis Ford-; Jade Jagger -que sí puede decir mi papá es un Rolling Stones-; Kimberly Stewart, hija de Rod, y Stella McCartney, hija del ex beatle Paul, que causa furor como diseñadora. Otra de las chicas que ha hech0 lo suyo es la nena de Clint Eastwood, que puso de moda en Hollywood una remera con la leyenda Every Girl Loves a Dirty Cowboy : un suceso.
Los hijos de famosos, en suma, deben demostrar que valen mucho más que cualquiera, y que son capaces de llevar ese apellido que otro hizo célebre.
Para saber más
www.biography.com
Lograr un espacio propio
"No se puede hablar de un perfil definido sobre los hijos de famosos -analiza la psicoanalista y miembro adherente de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), Analía Ungaro-. El problema no pasa por el hijo de, sino de quién. Hay casos en que la persona pasa a estar muy ocupada con su fama, consigo misma, con una personalidad neurótica, por lo que los hijos pierden su lugar. Esto no es algo extraño, al contrario, en las familias comunes esto pasa inadvertido, en cambio con la fama todo se potencia. En esos vínculos, de puerta para adentro, es importante que cada uno ocupe el lugar que le corresponde. La fama en ese caso es un motivo de orgullo. En cambio, si no logran el espacio que les corresponde, obviamente se transforma en resentimiento, porque los otros le quitaron su lugar."
- Artistas: Julian Lennon debió lidiar con las secuelas del abandono. Y dice que su padre, John, "era un hipócrita".
- Políticos: George W. Bush, presidente de los Estados Unidos, soñaba con ser beisbolista, y le recrimina a su padre no habérselo permitido.
- Nobles: el príncipe William, hijo de Lady Di, debe tolerar que se lo compare con su madre por su renuencia al protocolo





