
Deberes colmados de ternura
Un perrito suele ser el sueño de grandes y chicos. Pero la decisión de integrarlo a la familia no debe ser tomada a la ligera: existen una serie de requisitos que garantizarán una feliz convivencia
1 minuto de lectura'
Los expertos son coincidentes: antes de traer un cachorro a casa, hay que tener en cuenta de cuánto tiempo, paciencia y dinero se disponen para atenderlo. No hay que olvidar que se trata de un ser vivo, capaz de brindarnos todo su amor, pero que también tiene sus propias necesidades. Una cuestión importante (aunque no tan determinante como lo anterior) es el espacio. De todos modos, son numerosos los casos de perros de raza grande que viven en departamentos pequeños, pero cuya relación con el dueño es tan buena que no experimentan tensiones ni sufrimientos.
Es que la mayor felicidad de los pichichos es estar cerca de su familia humana. Eso pueden conseguirlo sin importar si viven en una pequeña casita o en un palacio.
Amigos de por vida
Hay razas que se adaptan mejor a la vida en familia. Por ejemplo, el ovejero alemán, collie, setter irlandés, airedale terrier, siberiano. Los mestizos tienen un gran poder de adaptación.
En cuanto a las hembras, suelen ser menos agresivas que los machos y más apegadas a sus dueños. Pero no siempre son dóciles entre ellas. Así que integrar animales del mismo sexo puede representar un riesgo.
Otro elemento importante es el tamaño de nuestro futuro compañero (fundamentalmente porque lo llevaremos todo el tiempo de paseo). Es evidente que una señora de 75 años no puede manejar a un doberman con la misma decisión que un robusto muchacho de 25. Por eso, llegados a este punto, habrá que pensar también en las propias limitaciones.
Fuentes consultadas
- Doctor Ricardo Bruno. médico veterinarino, miembro regular de la American Veterinary Society of Animal Behavior. A cargo del Servicio de Comportamiento Animal del Hospital Veterinario San Marcos: Avda. Díaz Vélez 4730/32; 4981-1873.
- Director del Instituto Veterinario Especializado en Comportamiento Animal: Monteverde 3522, Olivos; 4794-4173.
- Doctor Claudio Gerzovich Lis, a cargo del Servicio de Comportamiento Animal de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires: Avda. San Martín 4431; 4524-8477.
- Doctor Dennis Turner, presidente de la Asociación Internacional de Interacción Humano-Animal. Dirección en Internet: http://www.turner-iet.ch
El tiempo pasa...
Al fin se cumplió: la familia eligió un encantador cachorro, acondicionó un lugar de la casa para él y se dispone a recibirlo con todo el amor del mundo. ¿Cómo sigue la historia?
Durante su crecimiento atravesará diferentes etapas con características y necesidades propias. En la medida en que las conozca podrá acompañarlo mejor. A continuación, algunos secretos para ir educándolo , de acuerdo con la edad.
- Cachorros (entre 45 días y 4 meses)
1. Durante sus primeras noches, conviene que duerma cerca de los dueños, en un canasto o caja.
2. Procure no pegarle ni retarlo en forma desmedida.
3. Debe estar en contacto con los integrantes de la casa: personas y otros animales, si los hubiera.
4. La primera interacción entre el cachorro y el dueño es jugar y llamarlo por su nombre. Es la base de un buen aprendizaje.
5. No es bueno excederse en mimos, caricias o abrazos.
6. No hay que dejarlos a cargo de los niños o adolescentes.
7. Hasta que no salga a la calle, nuestro amigo hará sus necesidades en casa. Procure asignarle un lugar, lejos de donde come y duerme. Lo más conveniente es ubicar un papel en la zona para que la identifiquen. Es sólo cuestión de tiempo: al perro le gusta tener limpia su cucha. Ni bien se lo saque a pasear, el inconveniente quedará solucionado. Pero, eso sí: lleve palita y bolsa para limpiar lo que su amigo ensució.
- Adolescentes (4 meses y 1 año)
1. Es muy importante salir a caminar con él 2 o 3 veces por día. Los animales de razas medianas y grandes (doberman, ovejero, collie, setter y mestizos de más de 15 kilos) necesitan de 2 a 3 horas diarias de caminata y ejercicios.
2. No deje que su perro lo domine. En esta etapa, es normal que intente probar hasta dónde llega el límite permitido. Sea firme con él, pero sin recurrir a la violencia física.
3. No realice juegos agresivos (luchas, tironeos de ropa, revolcones). Detenga el juego si lo ve muy excitado o si sus mordiscones (típicos del juego) se vuelven muy fuertes. Sólo continúe cuando se haya tranquilizado.
4. Los castigos sólo tienen sentido cuando ocurren 30 segundos después del hecho que no nos gustó. Si se espera más, el animalito no asociará el castigo con lo sucedido.
5. Cuando salga a pasear, llévelo siempre con collar y soga. Primero porque es ilegal que estén sueltos pero, además, por la propia seguridad de la mascota y la gente. Existen sogas retráctiles, que le pueden dar mayor libertad. Pero el auténtico desafío es dominarlo con la voz: que el llamado sea una cadena invisible que lo controle. Esa conducta se aprende entre los 6 y 9 meses de vida. Luego, cuesta más.
- Adultos (más de un año)
1. No lo incentive a perseguir o ladrar a gatos, otros perros o personas.
2. No permita que los niños lo fastidien permanentemente.
3. Recuerde que la mayoría de los problemas de conducta se deben a un inadecuado gasto de energía. Por eso, sea metódico con las caminatas, no lo deje mucho tiempo solo y no permita que haga una vida aburrida y sedentaria.
Se aproxima el gran momento
Antes de que el perrito llegue a casa, es conveniente tener en cuenta algunas recomendaciones.
1. Recuerde que los animales mestizos presentan generalmente menos problemas de conducta que los de pedigree. Si los elige, recurra a un criadero acreditado o con referencias.
2. Consulte con el médico veterinario para saber qué raza, tamaño y sexo del animal le conviene elegir, de acuerdo con las características de su casa y familia.
3. Es conveniente optar por el cachorro más vivaz y el que primero se le acerque de toda la camada.
4. En caso de tener un perro, antes de adquirir otro intente que no sean del mismo sexo: recuerde que cuando el pequeñín se convierta en un adulto pueden generarse peleas entre ellos.
5. No es conveniente que el pichicho llegue a casa con más de 4 meses. La edad ideal para integrarlo a nuestro hogar es entre las 6 y 8 semanas de vida.






