
Deco 2008/9
Buenas ideas para redecorar. Consejos para armar una pinacoteca. Casas que fusionan lo antiguo con lo moderno. Cómo reciclar con buen gusto. Joyas de la arquitectura y la decoración argentina. El nuevo Barracas
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Nuevos aires para Barracas
Sobre una de las calles empedradas que aún conserva Buenos Aires, un PH en el límite entre Barracas y San Telmo fue reciclado por el estudio Mazzinghi-Sánchez. Apenas una muestra del creciente auge de la zona sur de la ciudad
Barracas es uno los barrios porteños que más cambios han sufrido durante los últimos 150 años. Su encanto de añejas arboledas y calles tranquilas y su cercanía con el centro neurálgico de la ciudad lo hicieron vulnerable a estas metamorfosis.
Basta recordar que luego de haber sido una zona ribereña anegada, destinada a cobijar los galpones portuarios, fue el lugar de las quintas de fin de semana de familias ilustres, como los Senillosa, los Alzaga o los Montes de Oca, y, luego, la zona de los petit hoteles propios de la Belle Epoque.
En 1872, con la llegada de la fiebre amarilla, todo cambió. Y a comienzos del siglo XX, con la inmigración europea, el barrio fue poblándose de casas bajas, bares y cafetines, y en sus extensos terrenos desocupados se erigieron suntuosas fábricas textiles y de alimentos que, junto al antiguo Mercado del Pescado, dieron nueva vida al barrio. También se inauguró la estación Barracas (hoy Hipólito Yrigoyen) y, con ella, el llamado barrio inglés, destinado a los directivos ferroviarios. Muchas de estas sólidas y bellas construcciones de arquitectura industrial, que se levantaron en la época del Centenario y luego dejaron un espacio inmóvil y abandonado al cerrarse progresivamente las fábricas en la década del 70, hoy viven un nuevo despertar como marco de magníficos condominios de lujo destinados a viviendas u oficinas.
El barrio tiene tres zonas, divididas en forma abrupta por la autopista 9 de Julio Sur y las vías del Ferrocarril Metropolitano. Cada una cuenta ahora con nuevos edificios, que le confieren una identidad fresca y renovada.
Barracas este
La zona residencial más antigua se encuentra al este de la autopista y limita con Puerto Madero y San Telmo. El edificio Moca (ex Bagley) es el ícono de la nueva y sofisticada bohemia de Barracas. Allí hay condominios de viviendas que aseguran tecnología, gran confort y seguridad. Moca/Viviendas Creativas, por ejemplo, mantiene la altura original de cinco pisos, en los que se ubican, entre 45 y 48 unidades por planta, con tipologías diversas y flexibles: desde monoambientes hasta dúplex de tres dormitorios con dependencias de servicio. Otra singularidad del Moca son sus 3100 m2 de parque a minutos del Obelisco, dos piscinas semiolímpicas (una climatizada y otra exterior) sauna, jacuzzi, gimnasio, sala de lectura y microcine. Ahora, en Hornos e Ituzaingó, ya existe un proyecto aprobado para la construcción de dos torres (de 28 y 22 pisos) con 200 unidades, además de 100 loft.
Es que, en Barracas, se están aprovechando los antiguos predios de las fábricas, como ocurre ahora en la intersección de Av. Regimiento de Patricios y Wenceslao Villafañe, donde se inició la construcción de 4000 m2 de viviendas donde funcionaba la fábrica Peuser.
Un caso distinto, aunque no menos emblemático de la zona este, es Solares de Montes de Oca (Av. Montes de Oca y Martín García). Sus dos torres de 30 pisos, unidas por un puente en altura, contrastan fuertemente con el entorno de baja altura y comienzan a perfilar un nuevo paisaje sobre la frontera sur de la ciudad.
Según explica el arquitecto Mariano Manikis, "aunque la zona está preparada para una densidad poblacional alta, el emprendimiento requirió una avanzada ingeniería para dotar al edificio de servicios apropiados".
Mientras en Palermo o Las Cañitas ya casi no quedan lotes libres, la actividad de la construcción en Barracas continúa incansable, y el precio del metro cuadrado construido trepó en los últimos meses a 1700 dólares promedio, mientras que el m2 en construcción ronda los US$ 1500. Hoy existen 20 edificios en altura en construcción, y muchas casonas antiguas están a la venta.
A raíz de este fuerte movimiento, la asociación vecinal Proteger Barracas presentará en estos días a la Comisión de Planeamiento de la Legislatura porteña una iniciativa que promueve la recategorización de algunas zonas del barrio para limitar la altura a un máximo de nueve pisos (exceptuando las avenidas), además de solicitar que se incentive el reciclaje y la recuperación de edificaciones históricas.
Barracas oeste
Cruzando la autopista hacia el Oeste, el complejo Central Park llevó nueva vida a la segunda zona del barrio al convocar a artistas de todas latitudes. La colorida impronta visual del edificio fue creada por el artista plástico Pérez Celis, fallecido hace poco más de un mes. El hecho de que este genial pintor eligiera ese lugar para mudar su atelier promovió la llegada de otros grandes artistas, como Wells, Corvino o Kuitca, que le sumaron un clima y un valor intangible al lugar. Los 60.000 m2 del Central Park no están dedicados a viviendas. Se alquilan como oficinas o estudios profesionales atípicos, ya que el predio cerrado incluye un restaurante con servicio de delivery permanente, un minibanco, un spa, un salón de eventos con capacidad para 200 personas, un museo y salas de exposición.
En esta zona también nació el primer megaemprendimiento inmobiliario de Barracas. Se trata del actual complejo Barracas Central, construido dentro del fantástico edificio que fue cuna de la fábrica Textil Piccaluga, que albergó a Casa FOA en 2005 y cuya fachada fue declarada Monumento Histórico Nacional. Este edificio de planta triangular, surcado por la calle Feijóo y el pasaje Lanín, cuenta con una calzada interna que comunica el volumen principal de viviendas con un edificio menor destinado al deporte y el entretenimiento. Otra particularidad del Barracas Central son las rampas individuales de las cocheras, que llegan a la puerta misma de cada unidad.
Durante los fines de semana de 2007, el pasaje Lanín, una entrañable callecita de adoquines de cuatro cuadras de largo, fue cerrado al tránsito vehicular (en forma piloto) para transformarlo en un paseo peatonal que cobijó puestos de artesanos y de artistas plásticos. La medida, a su vez, permitió apreciar en toda su magnificencia los murales que visten las fachadas del pasaje, intervenidas por el reconocido artista plástico Marino Santamaría, que tiene su atelier en Lanín 33.
Barracas sur
Este sector se ubica entre las vías del ferrocarril y el Riachuelo, y es donde se concentran los espacios culturales. Allí, sobre la calle Villarino, funcionó por décadas el Mercado del Pescado, actualmente sede del reciclado Centro Metropolitano de Diseño, que ocupa casi una manzana. También en esta zona está, el antiguo barrio inglés y los arcos de ladrillo de la estación Yrigoyen, similares a los que hay en los bosques de Palermo, donde hoy funciona una sede del Museo del Cine.
Lo que viene
Entre los más de veinte edificios que aún están en construcción está el Palacio Lezama, ubicado frente al parque homónimo y que también fue sede de Casa FOA (2006). El antiguo predio -de 30.000 m2 y que perteneció a la firma Canale-, aunque retrasado en sus obras, promete convertirse en un edificio de oficinas.
Otros, ya están más que avanzados. Por ejemplo, se está trabajando en la refuncionalización de la vieja planta de Cruz de Malta, un edificio considerado dentro de las normas de Protección Histórica de la ciudad de Buenos Aires. Allí se construirá una superficie total de 20.000 m2, de los cuales 15.200 m2 serán destinados a oficinas. A diez cuadras, sobre la avenida Patricios, se iniciaron las obras de otro proyecto de oficinas en las instalaciones que ocupó la firma Alpargatas, que aportarán al mercado otros 20.000 m2 de oficinas a fines del año próximo.
Más ejemplos: en el mismo predio que ocupó Bagley, en Hornos y Finochietto, se construyen otros 6000 m2 de oficinas. Y ahí mismo, existe otro interesante proyecto para la construcción de un edificio de oficinas de 120 metros de alto.
Por su parte, el Gobierno de la Ciudad ya inició los trabajos de parquización bajo la autopista, que en principio incluirían juegos para niños, mayor alumbrado público y espacios de tránsito y recreación. Barracas no para.
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Un ph reciclado
Una casona de la Belle Epoque, con techos de bovedilla altos y pisos de madera de pino tea, se recicló de forma integral. Había sido completamente modificada en su estructura original y en sus materiales, por lo que se volvió a la planta original del 1900.






