
Las cosas de todos los días generan un universo alrededor y nosotros lo desarmamos en una tormenta de ideas. Esta vez le toca al "tazón maravilla".
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<b>Por Cecilia Acuña</b>
EL SUPERTAZÓN. La primera versión del tupper se llamó "tazón maravilla". Se estrenó en 1947 y consistía en un recipiente que permitía transportar la comida de manera hermética gracias a un cierre inspirado en la tapa de un balde de pintura puesta al revés.
LA TRASCENDENCIA. Junto con la tapa hermética, la innovación de la marca residió en la posibilidad de conservar los alimentos en receptáculos mucho más resistentes que el vidrio o la porcelana.
LA CONDICIÓN. El descubrimiento del poliéster, la poliamida y el neopreno fueron el antecedente que le permitió a Earl Silas Tupper comenzar a pensar en su innovación. Al principio, se dedicó a proveer al Ejército norteamericano de máscaras de gas durante la Segunda Guerra Mundial.
EL BABY BOOM. Una vez terminado el conflicto bélico y con el auge del "American Way of Life" de la posguerra –que generó una avalancha de electrodomésticos para el hogar–, Earl decidió ofrecer a las amas de casa de la época un soporte adecuado para conservar los alimentos en el interior de aquellas primeras y fabulosas heladeras.
EL MALENTENDIDO. Aunque el tazón maravilla, presentado en 1947, parecía ofrecer innumerables ventajas, no obtuvo la respuesta propicia por parte de los consumidores, debido a la falta de instrucción acerca del aprovechamiento del producto.
LA SELF-MADE WOMAN. Brownie Wise, una empleada de una casa de electrodomésticos con grandes habilidades para las ventas, fue el golpe de suerte que cambiaría la historia de Tupperware Company. Fue ella quien, a principios de la década del cincuenta, comenzó a ofrecer y a vender los recipientes con una demostración gratuita sobre sus usos. Así nacieron las famosas reuniones de Tupperware, que dieron inicio a un nuevo paradigma de marketing social.
LAS FIESTAS. Las Tupperware Ladies fueron las primeras anfitrionas entrenadas por Brownie Wise para organizar reuniones entre vecinas, en las cuales recibían a una vendedora de la marca para conocer todas las novedades y concretar ventas.
EL EMPODERAMIENTO. En 1951, Mister Tupper contrató a Brownie como vicepresidenta de la empresa. El éxito del método de la venta directa por medio de reuniones sociales fue determinante para que los recipientes plásticos se retirasen de las tiendas y fueran solo comercializados por revendedoras amas de casa.
LA RELIGIÓN. Brownie creó una verdadera cultura corporativa enfocada en la motivación de las vendedoras con viajes y premios que hoy continúan vigentes. En 1954, fue la primera mujer en aparecer en la tapa de la revista Business Week.
LA FELICIDAD CAPITALISTA. El discurso acerca de las ventajas del sueño americano creado para vender los novedosos recipientes plásticos impregnó la esencia de la marca desde sus comienzos hasta la actualidad. Tupperware es un ícono del estilo de vida de la familia tipo norteamericana de los suburbios:vivir en un tupper hoy no solo es sinónimo de estar aislado, sino de pasar el tiempo en una burbuja de bienestar material.

EL FEMINISMO. Aunque se suele asociar la estrategia de Tupperware con un impulso para los primeros pasos del feminismo, lo cierto es que la empresa terminó creando un concepto de mujer independiente ligado a las tareas propias del ama de casa y, así, mantenerla dentro del hogar sin sacarle el rol de jefe de familia al hombre de la casa.
EL MACHISMO. En 1958, la envidia y los supuestos celos del señor Tupper por el protagonismo de Brownie provocaron su desvinculación de la empresa. Wise fue indemnizada con un solo año de sueldo. Al poco tiempo, se vende la compañía a una gran organización.
LA HUELLA. Hoy, después de haber pasado por diferentes manos, los tupperware se venden en más de cien países en el mundo. Los cinco de mayor consumo son Alemania, Estados Unidos, México, Francia y Australia. Se estima que todos los hogares norteamericanos cuentan, al menos, con un recipiente de la marca.
REUNIONISMO. Cada 1,5 segundos hay una reunión de Tupper en el mundo, organizada por uno de sus casi tres millones de revendedoras. La empresa prefiere a las mujeres porque considera que son mejores en la gestión de las redes sociales.
LA NOSTALGIA RETRO. Después del furor local de las reuniones de tupper durante los años ochenta y del que todo adulto mayor de 30 años tiene recuerdo, la década del noventa supuso una disminución de las ventas debido a la aparición de marcas competidoras como San Remo y Colombraro.
LO POLÍTICAMENTE CORRECTO. El último hit de Tupperware en el mundo es la Eco Twist, una botellita reutilizable de agua. En Argentina, lleva vendidas más de dos millones de unidades.
LAS AMENAZAS. El afán expansionista del tupper en hogares y espacios laborales es directamente proporcional a la desaparición de las respectivas tapas que les dan sentido. Dicen que dichas tapas conviven en una dimensión paralela con la comunidad de medias sueltas, separadas para siempre de sus pares. Tupperware dispone de una garantía de por vida que, a pesar de una complicada aplicación, repone las prolíficas tapas ya desintegradas.
LOS USOS MÚLTIPLES. En 2010, el artista brasileño Vik Muniz creó la obra "Tupperware Sarcophagus": un tupper con forma de sarcófago para conservar y custodiar una momia.
EL CINE. Estrenado en 2003, el documental The Tupperware Film recorre la historia de la empresa a través de la atormentada relación entre el creador de los recipientes y la mujer que dio con el método ideal de ventas.





