
Devoción del gobierno por la virgen de satanudos
El presidente Fernando de la Rúa llegó a la Casa Rosada con la imagen de su devoción. Y a partir del Jubileo del año 2000, otros funcionarios comenzaron a recibirla en sus despachos, hasta el punto que ya muchos la consideran parte de su salvación, y tal vez la del país
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Estampas en los escritorios. Medallas y rosarios en las manos de los devotos. Decenas de fieles congregados alrededor de la Virgen. La procesión de la imagen de María Desatanudos por la Casa de Gobierno reproduce en pequeña escala las míticas procesiones a la basílica de Luján o las infinitas colas para pedirle trabajo a San Cayetano.
Un verdadero cuadro místico se vive, desde el 31 de mayo, en la residencia de Balcarce 50 cuando una imagen de la Virgen Desatanudos empezó a peregrinar por los despachos de la Rosada. El traspaso de la imagen de un sector a otro del edificio se convirtió en un acontecimiento que, sin importar rangos ni jerarquías, reúne todos los miércoles a los fieles oficialistas, que ya forman parte de los setenta mil devotos que la veneran cada 8 de diciembre.
El retrato ya recorrió el área de la Presidencia, la Secretaría Legal y Técnica, la Biblioteca, la Casa Militar y la Secretaría de Cultura y Comunicación, y todavía le falta visitar el despacho del ministro del Interior, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y la Jefatura de Gabinete, entre otras dependencias oficiales.
La "desatadora de nudos", como la llaman sus seguidores, permanece una semana en cada dependencia y, antes de la despedida, el capellán de la Casa de Gobierno, monseñor Carlos Guillot, bendice a los empleados que se congregan para despedir la imagen. En ese momento se detiene el ritmo de trabajo. Los funcionarios interrumpen sus tareas y se toman un par de minutos para la oración.
Parados en semicírculo frente a un improvisado altar, los empleados de la Agrupación Seguridad e Inteligencia despidieron a la Virgen en medio de bendiciones y plegarias, tratando de no perder de vista a las tres mujeres que repartían a su paso medallitas y estampas de María. Este misticismo se repitió un par de semanas atrás, cuando la Dirección de Ceremonial y la de Protocolo regresaron la imagen que los acompañó durante quince días.
"Fue un placer tenerla entre nosotros, sobre todo en un área tan difícil como ésta", confesó el jefe de la Seguridad presidencial, coronel Hernán Rizzo Patrón, después de despedir el retrato de la Virgen que, en su décima semana de peregrinaje, se trasladaba hacia la jefatura de la Casa Militar.
Nadie quiere perderse la llegada de la imagen. El jefe de la Casa Militar, general Julio Hang, recibió con honores la llegada del retrato y suspendió una importante reunión con tal de no faltar a la entrega.
Una semana antes, desde Roma, había pedido que se alterara el cronograma de visitas para poder asistir personalmente a tan esperado arribo.
La devoción hacia María, la Desatadora de Nudos, llegó a la Casa Rosada con Fernando de la Rúa. El Gran Jubileo del 2000 pisó fuerte en la Rosada y a más de un político se le ha escuchado decir que la Virgen ya es "una funcionaria más" del staff aliancista.
Fue el mismísimo presidente el que tuvo la idea de ubicar a la Virgen en un lugar privilegiado de su despacho. Al enterarse de la buenanueva, el capellán de la Casa de Gobierno le propuso contagiar al resto del Ejecutivo y hacer una pequeña peregrinación con una imagen que él había traído de Alemania un par de años atrás.
Las demandas por la visita de la imagen superaron cualquier expectativa, y monseñor Guillot decidió armar un cronograma con el peregrinaje de la Virgen.
"Lo más significativo es que a fin de año, tras una misa informal, la (Virgen) Desatanudos será entronizada en el oratorio Cristo Rey, que está ubicado entre el despacho del Presidente y el Salón Blanco", remarcó entusiasmado monseñor Guillot. La imagen original, similar a la que recorre las dependencias del Gobierno, es una reproducción telada pintada en Alemania a principios del siglo XVII por un autor anónimo y se encuentra en la iglesia de St. Peter am Pertach, de Augsburgo.
Allí, la vio el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Bergoglio, en uno de sus viajes de estudiante, aunque recién el 8 de diciembre de 1996 decidió entronizarla en la parroquia de San José del Talar, en el barrio de Agronomía. La imagen muestra a la Virgen María desatando una madeja de nudos que le acercan varios ángeles.
A cincuenta metros del despacho presidencial, un funcionario de la Dirección General de Ceremonial recordó la llegada de la imagen: "El ingreso de la Virgen dentro de la Casa fue algo muy especial a raíz de los difíciles momentos que está atravesando el país; fue una fiesta tenerla con nosotros porque vimos la luz".
Desde una de las galerías que comunica al Patio de las Palmeras de lo que él llama "la Casa", Arturo Trócoli contó que desde el arribo de la Virgen al Gobierno, su vida ya no es la misma.
"Mi familia estaba pasando por un mal momento. Primero con la pérdida de mi papá, después con la de un hermano muy querido. Mi madre había caído en un pozo depresivo, pero gracias a la Virgen hemos podido salir adelante", aseguró.
El joven funcionario hasta sueña con la imagen: "Es muy fuerte. Yo le cuento a monseñor que sueño con la Virgen y le pregunto si no es una locura, pero él me responde que es normal, que es la Virgen".
Sin embargo, Trócoli no es el único seguidor de la Desatanudos, y ya son varios los funcionarios que requirieron con apremio su protección.
Meses atrás, Héctor Rodríguez confirmó su traslado de la jefatura de la Secretaría Legal y Técnica a la de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Sin embargo, como no quería perderse el paso de la Virgen por su despacho, gestionó ante Guillot un cambio en la hoja de ruta del retrato.
No conforme con la anticipada visita, Rodríguez rogó al capellán que le regalara una imagen similar para que protegiera su paso por la AFIP.
Guillot se ríe por la decena de pedidos que recibe a diario y cuenta que la devoción por la Virgen ya generó algunos tirones entre los políticos.
Días atrás, recibió la llamada del procurador general de la Nación, Nicolás Becerra, qie intentó interceder para que su amigo Ernesto Marcer, procurador del Tesoro, recibiera la imagen en su oficina "antes de lo que indicaba el cronograma", contó el capellán. Esa no fue la primera intervención de Becerra. La semana anterior había gestionado para que monseñor Guillot consiguiera lo antes posible un retrato para el subsecretario de Asuntos Legales, Virgilio Loiácono.
"Yo les dije, disculpenmé, pero también estoy corto de presupuesto", bromeó monseñor, que se comprometió con el presidente a regalarle, antes de fin de año, una imagen pintada a mano de la Desatanudos.
"Encargué la imagen a la artista Ana Betta -ad honórem, aclaró- para sorprender a De la Rúa. Fue muy difícil hacerle entender al presidente que ya había pasado la semana de visita a su despacho", confesó entre risas Guillot. Según el capellán, hay áreas con gente muy devota de la Virgen. "La de Ceremonial y Protocolo fue la reunión más paqueta... hasta hubo una recepción con canapés", contó Guillot, que todavía sigue lamentando no haber participado del encuentro por estar cumpliendo funciones en el extranjero.
El Congreso no se mantuvo ajeno a la procesión espiritual que se vive en la Rosada. La diputada radical Elisa Carrió fue una de las pioneras en la devoción por la Virgen Desatanudos.
"Cuando llegué a Buenos Aires sentí mucho dolor y soledad. Un día vi una imagen de la Virgen y la compré. Después empecé a dormir abrazada a la imagen cuando tenía mucho dolor. Ella me iba calmando", recordó la diputada, que se define "cristiana de comunión diaria".
Carrió le dedica a la Virgen muchas horas de su día. "Se me ataca diciendo que estoy mística. Pero si hay algo que me sostuvo en la humillación y en el aislamiento de estos meses ha sido la fe. Sin la fe me hubiera quebrado emocionalmente y quizá me hubiera ido de la política". Sin embargo, no ignora que su fe a veces es mal recibida por los políticos.
"He sido descalificada por haberme vuelto creyente. A las mujeres nos dicen histéricas o locas, pero como yo tengo una racionalidad cartesiana, que nadie puede discutir, y no tengo apariencia estética de ser otra cosa que lo que soy, la cuestión mística lleva hacia que estoy perdida".
La diputada no duda de la fe que profesa el Ppresidente. "Sé que Fernando (de la Rúa) tiene algo muy fuerte con la Virgen. Yo he hecho campaña con él y conozco su fe. El lo siente realmente. Pero en esto, también hay muchos hipócritas."
La legisladora cree que el fervor del Gobierno por la Virgen Desatanudos no es una casualidad. "La imagen tiene un fuerte contenido simbólico para una Argentina que tiene varios nudos por desatar", remarcó.
Carrió no es la única mujer de la política que profesa su admiración por la Virgen. Varias de las mujeres que rodean al Presidente son devotas de la imagen de la Desatanudos. La secretaria privada de De la Rúa, Ana Sernuco, y la directora de Asistencia Social y consuegra del Presidente, Elvira Petracchi, "son verdaderos apóstoles de la Virgen en el Gobierno", comentó monseñor Guillot.
El retrato llegó al país en los años 80
La primera imagen de la Virgen Desatanudos llegó a la Argentina en la década del 80 de la mano del entonces sacerdote jesuita Jorge Bergoglio, quien en uno de sus viajes de estudiante a Alemania recogió en la Iglesia de St. Peter am Perlach, Augsburgo, algunas estampas de Nuestra Señora de Knotenlöserin, que en español significa María Desatanudos. La postal que distribuyó monseñor Bergoglio muestra a la Virgen María desatando una madeja de nudos que le acercan varios ángeles. En marzo de 1996, a escasos meses de su nombramiento como cura de la Iglesia de San José del Talar, el padre Rodolfo Arroyo recibió la visita de tres fieles devotos de la Virgen que habían trabajado cerca del entonces padre Bergoglio, que le comentaron que en la capilla del Rectorado de la Universidad del Salvador se veneraba un cuadro de María Desatanudos.
El párroco se sintió atraído por la imagen e inmediatamente pensó en la posibilidad de venerarla públicamente en su parroquia.
Una vez que Quarrachino dio su aprobación, la comunidad de San José del Talar se organizó para que el 8 de diciembre de 1996 fuera entronizada la imagen. De inmediato apareció Ana Betta, la artista que pintó y donó el cuadro; el arquitecto; el iluminador, y los albañiles que ayudaron a refaccionar el lugar escogido para ubicar el retrato.
El 8 de diciembre de 1996, el mismo día en que se venera la imagen en Alemania, con la iglesia llena de fieles, el padre Arroyo bendijo y entronizó la réplica. Al mes, volvió a suceder el fenómeno del primer día: miles de fieles visitaron a la Virgen. En el último aniversario fueron más de setenta mil los devotos que se acercaron hasta San José del Talar.
Merchandising de la fe
La cantidad de fieles de la Virgen Desatanudos que se acerca a la parroquia de San José del Talar, en el barrio de Agronomía, aumenta día tras día. A los cuarenta mil devotos que asisten los 8 de cada mes, se suman otros seis mil, que la visitan los fines de semana. La Parroquia se ocupa y preocupa por el merchandising de la Virgen. Cada dos meses, las cuatro empleadas que atienden la santería de la iglesia encargan a los proveedores alrededor de 150 mil estampas, 60 mil catequesis, 60 mil prospectos para las botellas de agua bendita, 1200 medallas, 1600 rosarios, 3000 cuadros e imanes y 300 estatuas de su patrona. A estos números se suma el centenar de imágenes que una veintena de vendedores ambulantes exhibe en los puestos callejeros que cercan la salida de la iglesia y alrededor de ochenta misioneros que llevan el cuadro y la oración de la Virgen a la casa de quien lo solicite. "La parroquia no tiene los derechos exclusivos de la imagen. La Iglesia no puede retener, con exclusividad, el retrato de María Desatanudos porque cuanto más se difunde, más se expande la fe católica, y porque la gente que vende o fabrica estampas tiene una fuente de trabajo de la que no depende la vida de muchos, pero sí de algunos -analizó el vicario de El Talar, presbítero Alejandro Russo.- Se ha tejido una especie de industria alrededor de la Virgen que supera lo que el santuario pueda regalar o vender", aclaró Russo.






