
Diego Andrasnik. "El objeto de culto hoy pasó a ser mainstream"
A los 42 años es el productor detrás de los éxitos de Guapas, Farsantes y El puntero; su mirada define contenidos y nunca está quieto
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El suyo es uno de esos nombres pocos conocidos para el público masivo, pero enormemente respetados dentro de la industria. La TV es su medio, pero los flashes lo incomodan, tanto que en la última ceremonia de los Martín Fierro -donde Guapas fue la ganadora de la noche- recibió la crítica de su hija, de apenas 12 años, por esconderse detrás de la estatuilla al recibir el premio. Diego Andrasnik (42) consiguió su primer trabajo hace casi dos décadas como asistente en la producción de la película Comodines, y hoy está al frente de la dirección de producción de la factoría Pol-ka. Su labor sería algo así: un día Adrián Suar llega con una idea en la cabeza para un nuevo programa y la desgrana sobre su escritorio. Y allí está el primer facilitador del proceso, el hombre que deberá catalizar los egos de todos, coordinarlo en varios niveles, administrarlo según las posibilidades y contratar gente. Y es el tipo que, además, como sucede en varios de los proyectos de Pol-ka, tiene participación en decisiones estéticas como la banda de sonido, tanto en la elección del tema principal como el opening del programa, dos excelentes herramientas que, según su criterio, siempre ayudan a definir el estilo de un proyecto.
Pero cuando se trata de un éxito, desde Gasoleros hasta Guapas, este fanático de las series norteamericanas no le teme a las comparaciones. Asegura que todos los proyectos de Pol-ka comienzan y terminan en Suar. "Es como nuestro David Chase", remata sin titubeos.
-De Gasoleros a Guapas, ¿cuánta agua pasó debajo del puente?
-Creo que Pol-ka hizo desde sus comienzos una ruptura importante. Primero fue en términos de producción, técnicos, en utilizar herramientas de filmación cinematográficas y llevarlas a la TV. Con Poliladron se produce ese primer quiebre. Después, con Gasoleros, hubo un cambio en el modo de contar una historia, ya no es el mundo de la tele, sino un mundo más parecido a la realidad, más empático, más cercano. Luego llegaron los unitarios, como Vulnerables y Verdad Consecuencia, y más tarde un nuevo proceso donde un mismo formato fue evolucionando, empieza a jugar una TV más compleja, más elaborada, con autores como Javier Daulte y directores como Daniel Barone. El puntero, Farsantes y Guapas nos enfrentan a la necesidad de convertir un unitario en una tira diaria, y eso fue un cambio radical.
-También se reivindica la figura del guionista. ¿Por qué ahora se habla tanto de ellos?
-Siempre han sido figuras indispensables para el proceso creativo, pero ahora sus nombres están más a mano, sobre el tapete. Si uno mira para atrás hay una inspiración fuerte en series norteamericanas e inglesas como Prime suspect, The Wire y Los Soprano. Ahora la TV dialoga con un objeto artístico y desarrolla un proceso de escritura más completo, más autoral.
-¿Creés que la ficción televisiva hoy se convirtió en la disciplina artística por excelencia?
-Creo que lo que sucedió fue que el objeto de culto hoy pasó a ser mainstream. Y me parece que las series son el mejor ejemplo de esa unión entre ambos conceptos. Para mí la TV tiene una potencia tan grande que cuando logra dar en el blanco, como lo hizo con Guapas, es una explosión de creatividad muy fuerte. La diferencia del modelo norteamericano es que tiene una riqueza económica que acá no tenemos. Y es raro también lo que pasa porque la TV atraviesa un momento de mucha competencia, hay más ventanas abiertas para que la gente pueda mirar y entretenerse. Pero a pesar de todo, la TV sigue liderando.
-También perdió audiencia, como los preadolescentes que hoy se rigen más por YouTube o una programación estrictamente on demand.
-Sí, es cierto, pero con Esperanza mía, por ejemplo, se dio algo raro, porque el programa logró captar a una audiencia nueva que ni miraba TV de aire, y que mucho menos estaba acostumbrada a la idea de tolerar un horario. Lo que confirma que cuando el producto está a la altura, la demanda aparece. Por eso cada vez más, nuestra idea es también convocar a personas de otros ámbitos, como el teatro, las letras, las artes.
-¿Cuándo llegará el día en que convoques a un youtuber?
-Ése es un fenómeno que aún no tengo resuelto. Lo veo muy de nicho, todavía demasiado aislado. Por ahí me estoy equivocando, pero creo que la experiencia youtuber es una construcción muy singular y un poco sobredimensionada. Ojo, hicieron su festival y metieron 50.000 personas. Pero por ahora ampliamos el registro con gente de otros ámbitos.
-Algunos dicen que sos la cabeza creativa a la sombra de Suar...
-No, yo trabajo con Adrián como un colaborador muy cercano. Pero todas las ideas creativas empiezan y terminan en él. Queda feo decirlo porque yo trabajo en Pol-ka, pero él es nuestro David Chase.
-El año pasado, Suar cuestionó la militancia de algunos actores y generó polémica. Vos saliste a respaldarlo en Twitter. ¿Por qué lo creíste necesario?
-Adrián dijo que un actor que juega fuerte en ese terreno, de alguna manera, divide a su audiencia y que, a priori, su obra artística no tiene división. A su criterio, ésa es una división que al actor no le suma, le resta. Y ahí se agotó. Después vino la avanzada de la Asociación de Actores con una carta que para mí fue violenta. Por eso avalé la posición de Adrián, porque a veces el poder, y a la luz de los demás se supone que Suar lo tiene, te deja en soledad. Y más en un medio como éste que es tan complicado. Lo que sí me da mucha tranquilidad es que en Pol-ka convocamos a todos, siempre. No nos dejamos llevar por una ideología política.
-Con Guapas ganaron todo. ¿Y ahora qué?
-No trabajamos en términos de premios. Pol-ka no encara los proyectos con ese objetivo. El desafío ahora está puesto en Signos [la nueva miniserie con Julio Chávez] en la que están trabajando fuertemente el equipo de guionistas, con Carolina [Aguirre] y Leo [Calderone]. Guapas, además de los premios, tuvo un gran hallazgo que fue mérito de los autores, porque el programa abrió un diálogo con Twitter que jamás había sucedido. En ese tipo de cosas nos gusta explorar.
-¿Qué cosa puede llegar a estresarte más que el rating?
-¿Más que el rating? [Piensa] Mmm... Lidiar con el ego de algunos actores puede ser difícil, y estresante, pero los quiero mucho.





