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"Conoce primero quién eres y después adórnate en consecuencia", sentenció el filósofo griego Epicteto. Como si hubiera sido uno de sus discípulos, Maradona siguió la norma. Una de las primeras visuales que aparecen del ídolo puede ser la del shortcito, en la década del 70, cuando los pantalones de fútbol quedaron cortos. La imagen de los deportistas revelando más pierna y musculatura resulta más sensual que cualquier otra postal esmerada que el fashionismo futbolero pueda dar. En los años 70, el Diego Maradona no emitía mensajes de gusto por la ropa, pero sí dejó la contundencia de un look que marcó presencia: grandes rulos se avecinaban, la camiseta pegada al cuerpo y el pantaloncito que dejaba al descubierto su magia.

Arito y tapado de piel
En los años 80, Diego hace su oda al look. Su proclamación de interés hacia la ropa y las joyas lo acompañó a lo largo de toda su carrera. El consumo ostentoso fue su norma; él sentó las bases de la indumentaria del futbolista. Cuanto más prendas se podían mostrar, más elevado era el estatus de una persona. Y los futbolistas lo llevaron a otro nivel, rozando incluso con la vulgaridad. Ejemplos en el Diez no faltan: el arito de diamantes era percibido como un símbolo de poder. El tapado de piel, una pieza que se usó en los años 30 para evidenciar riqueza, fue otro ítem con el que sorprendió: usó un modelo majestuoso en blanco. Cerró la década del mismo modo pomposo en que la transitó: se casó con Claudia Villafañe en el Luna Park.
Los años de Versace

Los años 90 varían entre el Mundial de Italia, el "me cortaron las piernas" del 94 y el regreso a Boca en 1995. Para el caso, se tiñó primero un mechón rubio en homenaje. Tiempo después, el platinado ocupó toda su cabellera. En esos años, Maradona continuó con el estereotipo del futbolista, incluso antes de que el concepto de "metrosexual" se viralizara en el mundo de las canchas. Prendas caras, marcas a la vista y una sentencia de su modisto Tito (Samelnik), de Matices: "Diego no repite la ropa". Antes de ser atrapado por el minimalismo, los 90 tuvieron un gran referente: Gianni Versace. Maradona mostró su fanatismo hacia la casa del diseñador italiano y sus camisas de estampas extravagantes, con la medusa y las cadenas como marca registrada.
La vincha y el glam

De la gloria a la caída del ídolo, la rebeldía es su seña particular. Es posible considerar que el gusto por la pilcha es la constante en su vida. Cuando subió de peso fue el jogging su opción. Se lookeó con una vincha, adelgazó y se puso el traje. Volvió a engordar. En 2014, para el Mundial de Brasil condujo De Zurda junto a Víctor Hugo Morales. Allí volvió a usar Versace, entre un pantalón pijama y una remera que reflejaba el gusto por el glam de la maison. También se pintó los labios. Polémico siempre, Diego nunca pasa desapercibido. En él se concentran todos los signos que las futuras camadas de futbolistas copiaron: proclamaciones con grandes peinados, joyas propias de una corte real, tatuajes para remarcar creencias y ropa de diseñador que genera la misma pasión que la pelota.




