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Lifestyle

Diez ideas para renovar tu patio o jardín con pinceladas de color

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5 de julio de 2020  • 00:00

A veces alcanza con un poquito de pintura y ganas de ver un cuadro distinto al de todos los días: cuando el color irrumpe en un muro, un mueble o incluso un objeto más pequeño como una maceta, todo el espacio cobra vigor y la grata sensación de que algo se renovó se hace notar. Los espacios exteriores como terrazas, jardines, patios o balcones no son la excepción, y por eso en esta nota te proponemos diez ideas que, con poco esfuerzo, podés llevar a cabo para refrescar tus rincones al aire libre.

Usar el color como elemento con ese objetivo no implica necesariamente grandes trabajos ni demasiado esfuerzo. Se puede elegir pintar un solo muro de los exteriores o darle un pincelada al piso con un determinado patrón. Luego, habrá que decidir qué tanto arriesgarse en el uso de los tonos: si optar por alguno de los más contrastantes como el amarillo, el naranja o el rojo o mantenerse en la gama de los neutros, como los arena, ocres o grises.

También, qué tratamiento se le dará: la opción del patinado para que un mueble luzca vintage sigue vigente pero requiere una tarea extra: la de lijar sobre lo pintado. Otra opción es animarse a diseñar y pintar un mural temático, pero habrá que saber que llamará la atención y cobrará protagonismo en el marco general del ambiente.

Repisas caseras

Fuente: Jardín - Crédito: Archivo

  • Alcanza con cuatro cajones de frutas para armarla y es útil para ubicar esas macetas que están dando vueltas por el piso sin encontrar su lugar fijo. Ubicadas a cierta altura, las plantas se lucen mejor y se revaloriza su presencia en el espacio. En la repisa de la foto, el blanco como elección monocromática de los contenedores hace que no se produzca el indeseado efecto de saturación.

Carteles inspiradores

Fuente: Jardín - Crédito: Archivo

  • Un cajón de madera que tenga las tablas del fondo bien juntas unas de otras y que sea poco profundo, pintura blanca para el fondo y pintura de pizarrón son suficientes para que, con una tiza, puedas escribir una frase inspiradora distinta todos los días. ¿Cómo hacerlo? Lijás el cajón, cubrís el fondo con una capa de pintura blanca para madera; dejás secar, y por último pintás con pintura de pizarrón. Si le das dos manos, mejor.

Paredes que hablan

Fuente: Jardín - Crédito: Archivo.

  • ¿Querés darle protagonismo a una sola pared? Entonces elegí un color que te guste y jugatela por él. Los rojos, amarillos y naranjas son fuertes y contrastantes, pero si el resto del conjunto de elementos que integran el espacio son más tenues o neutrales, vas a evitar el efecto abrumador que puede causar. ¡Es cuestión de animarse!

Reviví tus macetas

Fuente: Jardín - Crédito: Archivo

  • Es de las tareas más fáciles y que dan resultados más rápidos a la hora de ver renovado el jardín, patio, balcón o terraza. Una mano de pintura basta para vigorizarlas y hacer que resalten en el caso de que estén entremezcladas con mucho verde. La técnica para lograr distintos patrones, como en las macetas de barro de la foto de la izquierda, idea de la paisajista Elena Macome, consiste en utilizar cinta de pintor y aplicar la tinta sobre ellas, para luego retirarla y que el color solo quede en los sectores que no cubrimos con la cinta. Al conjunto de macetas de cactus de la derecha, se le sumó un pequeño tutor de picaflor realizado por Delfina Ridao.

Rojo shocking

Fuente: Jardín - Crédito: Archivo.

  • No hay como el rojo para darle vigor a un espacio. Los más atrevidos pueden probar con una pared, pero los más conservadores pueden intentar empezando con una puerta o con las maderas de una pérgola, una estructura que si bien tiene dimensiones importantes, según los materiales con los que esté hecha resulta visualmente liviana, como en el ejemplo de la foto, una galería con el sello de la paisajista Laura Leborgne, ya que solo consta de los tirantes, los parantes y esterillas de junco de un tono neutral.

Aberturas alegres

Fuente: Jardín - Crédito: Gentileza Chelsea Flower Show

  • Un jardín muy tupido puede resultar aburrido de tanto verde, por más tonos de este color que tenga el follaje. Por eso, se pueden elegir elementos como los marcos de las ventanas para cortar con la monotonía. El azul siempre es un clásico y nunca deja de ser tendencia.

Elementos que suman vida

Fuente: Jardín - Crédito: Archivo.

  • Si no te convence pintar una pared porque es una jugada muy arriesgada, entonces podés incorporar elementos de menor porte y darles a ellos los toques de color. En la foto de la izquierda, el tronco de un árbol caído se usó para transformar en bancos que solo recibieron unas manos de esmalte sintético para exteriores. En la foto de la derecha, las pirámides para plantas trepadoras pintadas de azul crean contraste entre los canteros de puro verde (paisajista: Nicolás Heinen).

Suelos que se movilizan

Fuente: Jardín - Crédito: Archivo

  • Para renovar el piso podés aplicar la técnica del esténcil y elegir un patrón que te guste: guardas, flores, dibujos geométricos, espirales, frases, números. Como primer paso, lavás el suelo con hidrolavadora o cepillo de cerda. Luego, lo pintás con tres manos de pintura impermeabilizante y transitable para azoteas. Dejá secar cada mano antes de empezar la siguiente. Lo siguiente es preparar la plantilla con tu diseño para armar el esténcil. Para eso, marcás con lápiz el motivo que elegiste sobre una radiografía en desuso y recortás con un cortante o tijera. Los colores serán en función del efecto que quieras lograr: si es de contraste, funciona el fucsia sobre el piso azul. Si te decidís por una opción más neutral, entonces los dibujos pueden hacerse en blanco sobre fondo gris. La pintura puede ser impermeabilizante al agua entonado o pintura para pisos para exterior. Si usás este último, conviene aplicar un fijador transparente al agua, para que dure más. Para usar el esténcil, apoyás la placa fijando los extremos con cinta de papel en uno de los extremos de la superficie a pintar y aplicás la pintura con rodillo o pincel; luego retirás el esténcil con cuidado para no manchar o transferir pintura (desde un extremo y hacia arriba). Repetí el procedimiento según el diseño que hayas elegido. En el caso del patio de la foto, se cubrió con el diseño toda la superficie del suelo, pero podés optar por hacerlo solo en un sector: debajo de una mesa a modo de alfombra o con dibujos o letras sueltas. Dejá secar bien antes de pisar. Si vas a apoyar muebles de madera, colocales goma eva pegada con adhesivo de contacto en la base de las patas para evitar que se dañe la pintura. Si tenés muebles de hierro, aplicá regatones plásticos en las patas. Paisajismo: Eugenia Anaya.

Muebles con estilo

Fuente: Jardín - Crédito: Archivo

  • Un sillón de madera con la técnica de desgastado le va a dar un toque vintage al espacio. Para lograrlo, debés lijar toda la superficie y luego limpiarla con un paño seco para quitar cualquier resto de polvo. Para preparar la pintura, necesitás un fondo de madera blanco al cual, como en el ejemplo de la foto, se le agrega un entonador negro para lograr el color gris. Una vez lista la pintura, empezás a pintar. Hay que darle dos manos de pintura, dejando secar completamente entre una y otra. Cuando la pintura esté seca al tacto, comienza el proceso de gastado o envejecido; para lo que vas a necesitar una amoladora angular con un disco de lija grano medio, también conocido como pacman. De a poco empezás a gastar la pintura hasta que ves la madera al natural en los lugares que elijas: no pierdas de vista que la intención es simular un desgaste natural por el uso. Pasá la lija para destacar un sector y suavizar bordes. Volvé a limpiar con un paño seco para quitar la pintura suelta que pudo haber quedado. Protegé la madera con una laca o barniz transparente para exterior.

Murales temáticos

Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

  • Aquí la cuestión se complejiza, porque convertir una pared en el lienzo de un mural requiere de algunas habilidades específicas, como el manejo de técnicas de dibujo o de los materiales, sentido de la perspectiva, entre otras. En el ejemplo de la izquierda, una terraza diseñada por la paisajista Cristina Le Mehauté cobra frescura con el mural de Diana Janin. A la derecha, el mural, realizado por Teófilo Riadigos, se luce en un jardín de una antigua casa del barrio porteño de Coghlan (paisajismo Joaquín Pérez Corral y Cristian Obarrio).

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