
Dónde encontrar el mejor goulash en Buenos Aires
El frío ya está entre nosotros y los platos calientes son una opción súper tentadora para combatir las bajas temperaturas
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Un plato famoso y sabroso por demás es el goulash, una suerte de estofado proveniente de Europa del Este y que se replica en todos los países del mundo con las más diversas variantes. Los ingredientes básicos de esta preparación originaria de Hungría son carne de ternera o cerdo, cebolla y pimentón, acompañados con una guarnición de Spaetzle -unos pequeños y frescos ñoquis de harina, huevo y sal- o de algún alimento con hidratos de carbono (papas o arroz). Se puede hacer en casa, por supuesto, pero por qué no pensar en salir un poco y buscar el goulash más rico de Buenos Aires. Y como el movimiento se demuestra andando. Andemos...
Cuenta la leyenda...
... que este estofado -algunos lo consideran una sopa, algo que depende de la cantidad de agua que se utilice en la cocción- es un plato ancestral que comían unos pastores centro-europeos llamados Gulyas. De ahí derivó su nombre. Se trataba de un guiso de origen humilde cuyos ingredientes principales eran carne cocida, cebollas y sebo. El resto de los componentes, como la páprika o los acompañamientos, fueron agregados posteriores.
Como todos sabemos, la historia, la política y la inmigración, fueron delineando y cambiando las fronteras de los países europeos. Así, el goulash se hizo popular durante el Imperio austro-húngaro. Cuentan que un regimiento en el que cumplían el servicio militar un gran número de pastores de la estepa del Hortobary (en la Hungría oriental) fue trasladado a Viena y junto a ellos esta receta. Desde esta ciudad, la moda del gulyas se extendió a todo el mundo.Es por esto que si bien este plato se identifica con Hungría también tiene réplicas y propuestas de la mano de las distintas colectividades y estados europeos.
¿Dónde?
El clásico húngaro (Pasaje Juncal 4250. La Lucila.)

Situado en un pasaje de La Lucila, el Club Hungaria abre sus puertas a todos aquellos que quieran llevar a su paladar en un vuelo directo a Europa del Este, sin pasaportes ni papeles exigidos. Sólo un tenedor y una servilleta de tela acompañan el abundante plato de goulash que Omar sirve y cocina desde hace ya 32 años. El oriundo de Entre Ríos cuenta que cada fin de semana prepara más de 40 kilos de este plato para poder saciar el hambre de los 250 comensales que pueden llegar a albergar en los dos salones que se habilitan en el Club los sábados y domingos. "No hay secretos para el goulash -afirma-; yo aprendí mirando a las señoras que cocinaban acá. Imaginate que al principio yo trabajaba de mozo". Sin embargo, cuenta: "Para el Pörkölt -goulash, en húngaro- elijo un corte de carne especial, la tortuguita". Y tal vez, en ese ingrediente esté la clave de una delicia que cualquiera puede degustar en este club de barrio, con sus variantes, clásico (de carne), de cerdo, mixto (carne y cerdo) o de mondongo.
La carta se complementa con otras exquisiteces de la gastronomía húngara: hay un lomo riquísimo que viene con papas rejillas. Con precios más que accesibles (un plato de goulash muy abundante y sabroso sale 34 pesos) y postres más que recomendables: el Rigo y la Torta Dobos; también hay strudels de distintas variedades. Se puede comer ahí o llevar la comida a casa (ojo, hay que ir a buscar el pedido, no tienen delivery). Se puede pedir media porción (con un mínimo recargo de dos pesos). ¿Vino? No sólo hay argentinos, ¡también húngaros!
Una recomendación: llamar antes para reservar, puede ser difícil conseguir lugar si vas directamente.
Un dato indispensable para considerar antes de ir: llevar efectivo, no aceptan tarjetas.
Horario: De martes a domingos de 20 horas al cierre.
Uno de polacos: La Casa Polaca (Jorge Luis Borges 2076. Palermo)

En el edificio de la Unión de los Polacos de la República Argentina, funciona desde hace casi veinte años La Casa Polaca. Su chef Antos' Yaskowiak cumple a rajatabla las premisas de la cocina de su país de origen combinándolas con la filosofía de la Slow Food. Así, en este reducto del barrio de Palermo, también se oculta otro exquisito plato de goulash. En este caso, se trata de una versión polaca, una cocina que, al igual que la húngara, se caracteriza por la previsión por el frío y la ardua elaboración de sus platos y alimentos.
Si en el Club Hungaria la vedette es el Pörkölt, en la Casa Polaca el chef insiste en recomendar el Pierogi, una pasta rellena de queso blanco y puré de papa, que puede estar rellena también de carne o chucrut, y por supuesto, nuestro elegido en esta oportunidad, el gulasz, que viene acompañado de crema de leche y una guarnición de papas al natural.
El menú es muy variado y tentador, siempre, por supuesto, dentro del marco de la deliciosa gastronomía polaca. Hay entradas varias, platos de pastas, surtido de pollos con guarniciones riquísimas y pescados. Todo esto se complementa con un buen listado con opciones de postres y dulces para después de cenar.
El dato: Hay KOPYTKA z GULASZEM - traducido, ñoquis con Gulasz - pero salen sólo los 29 de cada mes. También sirven MAKARON z GULASZEM - tallarines con Gulasz - un plato riquísimo que está disponible todos los días.
Para días agradables y en verano: hay mesas al aire libre.
Horario: De martes a sábados de 20.30 a 1.30 horas.
La versión de una familia croata: Dobar Tek (Avenida San Juan 548. San Telmo)

A cuadras de la Plaza Dorrego de San Telmo podemos encontrar un goulash con ñoquis abundante y suave. Una suculenta versión que ofrece la familia de Adriana y Daniel en Dobar Tek, un restaurant de cocina típica croata. Su historia culinaria se remonta a la herencia familiar y a la continuación del proyecto del famosísimo Makarska de Mar del Sur. Así, hace ya varios años, lograron traer a Buenos Aires su calidad y sabores característicos.
Un lugar súper cálido y familiar que nos ofrece sólo una variante de Gulas, aquel que es ternera guisada con ñoquis, pero sabrosa y a un precio accesible. Otras propuestas de este restaurante son los strudels salados (el Makaraska, con calamares y mejillones, y el Dobar Tek, con jamón ahumado, son geniales) y los dulces (el de manzana con helado, crocante de almendras y caramelo es sí o sí para compartir).
Algo importante: Hay ascensor y toilette disponibles para discapacitados.
Una perlita: No olvidarse, cuando estén de vacaciones en verano, pueden visitar la sucursal de Mar del Sur, Makarska, lugar histórico y tradicional de la Costa.
Horario: Los Jueves y viernes a partir de las 20 horas. Sábados de 12 a 15 y de 20.30 a 1.30 horas. Domingos al mediodía.





