
Dree Hemingway: "Me identifico con mi apellido"
Mujeres lindas hay miles, pero solo una es la bisnieta del gran Ernest. La moda y su lugar en el mundo
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PARIS.— Ernest Hemingway se casó cuatro veces. Con su primera mujer, Hadley, tuvo un hijo, Jack. Después vinieron otros dos, de un segundo matrimonio, con Pauline. Jack no hizo mucho de su vida. Fue un gran bebedor, igual que su papá, sólo que no recibió un Pulitzer ni tampoco un premio Nobel de literatura. Además de pescar y cazar, Jack tuvo tres hijas: Joan, Margaux y Mariel. Joan confesó en una revista estadounidense que sus experiencias con las drogas la habían convertido en maníaco-depresiva. Margaux fue modelo y actriz, pero dicen que nunca se repuso de sus fracasos cinematográficos. Murió en 1996, a los 42 años, el día en que se cumplían 35 años del suicidio de su abuelo Ernest. Mariel parece haber logrado dejar de lado las tragedias del clan familiar. Jugó a ser Tracy en la película Manhattan (1979), de Woody Allen, y en 1984 se casó con Stephen Crisman. Una vida dedicada a la familia y rodeada de naturaleza en Ketchum, una ciudad del estado de Idaho, Estados Unidos, donde también vivió su papá y donde está enterrado su abuelo. Apasionada por el yoga y la meditación, Mariel tuvo dos hijas, Dree y Langley. Esta es la historia de Dree.
El encuentro con LNR es en una de las suites del lujoso hotel Le Meurice, frente al Jardín de las Tullerías. Además de ser un hotel cinco estrellas, a principios de 2011 fue clasificado bajo el sello de palace. Su bisabuelo Ernie, que vivió en París en los años veinte, jamás hubiera podido alojarse en este hotel. Al menos no en esos primeros años parisinos: Hemingway estaba dejando el periodismo para convertirse en escritor y fueron tiempos de vacas flacas. Además, cuando tenía algo de dinero, prefería el bar del Hotel Crillon, a metros de Le Meurice.
Dree mide poco más de 1,70 y no debe pesar más de cincuenta kilos. Unos tacos de Paco Rabanne –la marca relanzó su línea de ropa a fines del año pasado– le dan más altura. Es rubia y su pelo lacio llega hasta el final de los omóplatos. Sus ojos son celestes, su cara es angulosa, fresca y transmite una cierta luminosidad. Vive en Nueva York pero vino a la capital francesa para el lanzamiento de la versión Eau de Toilette del perfume Lady Million, de Paco Rabanne (ver recuadro). Es la modelo de esa campaña. Está cansada pero sonriente. Durante todo el día estuvo recibiendo a periodistas. Se nota que su ascenso es bastante reciente y que está a gusto con ello.
La bisnieta de Ernest Hemingway no conoció a su bisabuelo. El murió en 1961 y ella nació en 1987. No le molesta que le pregunten sobre él. Incluso confiesa que muchas veces los otros le cuentan detalles que ella desconoce. "Es gracioso y es adorable que la gente se interese en él. Recientemente, por ejemplo, una amiga se enteró que sus bisabuelos eran amigos de los míos en Africa y que iban juntos a cazar a Tanzania. La pasión que sus escritos despiertan en algunos es increíble", cuenta. Su voz es suave.
Quizá en la búsqueda por despertar algo parecido, Dree decidió usar su apellido materno cuando comenzó la carrera de modelo. Ante la pregunta del porqué, reflexiona unos segundos y lanza: "El apellido de mi papá siempre lo voy a tener. Está ahí. Pero sentí que, para propósitos laborales, el apellido Hemingway encajaba de alguna manera. Me siento conectada con mi mamá y con mi tía Margaux. Y, detrás, está toda esta historia familiar. Cuando empecé con este trabajo quería llevar este apellido. Me identifico con él. Creo que es una especie de herencia, un regalo."
Dree tiene en claro que ese apellido le sirvió de empujón: mujeres lindas y modelos hay miles, pero no todas son la bisnieta de Hemingway. El interés –de los medios y de una potencial clientela– por una simple modelo es casi inexistente en comparación con el que genera Dree. Ella lo toma con calma, sin culpa, y no le atribuye demasiada importancia. Dice que su nombre es una buena manera de salir a la calle pero que también quiere probar que es talentosa en algo: "No quiero ser esa persona que tiene una herencia y la usa, pero sin hacer nada. Quiero hacerme mi propio lugar. Por ahora estoy haciendo esto y me gusta." En estos últimos dos años, desfiló para Givenchy y Top Shop, e hizo las campañas de Valentino, Gucci, Jean Paul Gaultier, Salvatore Ferragamo y la argentina AY not dead. La marca francesa Sandro acaba de presentar una colección diseñada por ella y, al igual que su mamá, está incursionando en la actuación. Y conoce sus límites: "No escribo, es intimidante. Sobre todo viniendo de donde vengo."
Hemingway vivió en París entre 1921 y 1926 con su primera mujer Hadley y con su hijo Jack nacido en Canadá. Vivía en la Rive Gauche, cerca de la Closerie des Lilas, donde se instalaba a escribir con un café crème o un whisky, y se cruzaba con Gertrude Stein y Scott Fitzgerald. Muchos de aquellos recuerdos parisinos están reunidos en A moveable feast, obra póstuma de 1964 (en español, París era una fiesta). La vida de esta bisnieta de Ernest en París es bastante diferente. Cuando vino por primera vez a esta ciudad por trabajo, a los 19 años, se instaló en Le Marais, en la Rive Droite. Ese sigue siendo hoy su barrio favorito. Le gusta comer en Chez Omar, Chez Janou, Le Derrière o Anahí, tomar un helado en Île Saint-Louis y bordear el Sena. "La primera vez que me mudé a París quería pasar por los lugares en los que él había estado. Era como mi inauguración en París. Pero ahora amo explorar, encontrar mis propios pequeños lugares. París es una fiesta para mí también, pero de manera diferente", cuenta.
La escuela a la que fue Dree es la misma que la de su mamá: la Hemingway Elementary School, en Idaho. "En ese entonces no era extraño porque yo usaba el apellido de mi papá– bromea Dree.– En el colegio lo sabían, pero yo era más bien solitaria y no me daba cuenta. Vivíamos en un pueblo pequeño en donde a nadie le importaba. Salvo a mi profesora de inglés, que estaba excitadísima. Me acuerdo de que yo pensaba: tengo 10 años, ¿de qué estás hablando?" La familia se mudó más tarde a California y a los 16 años recibió una primera propuesta para venir a trabajar a París. Su mamá, que ya había pasado por experiencias parecidas (tenía 17 años cuando besó a Woody Allen en la pantalla y ese fue su primer beso), quiso que su hija terminara el colegio. Dree esperó tres años.
En el Hotel Ritz, a pocas cuadras de Le Meurice, en Place Vendôme, está el famoso bar Hemingway. Le cambiaron el nombre en los años setenta, con el acuerdo de la familia y en homenaje al escritor que solía ir allí cuando los tiempos fueron mejores. El bar es chico, alfombrado y con sillones de cuero. Tiene referencias de Hemingway por todos lados (fotos en las paredes y notas enmarcadas) y dicen que allí se hace el mejor Dry Martini, aunque el trago de Hemingway, por aquellos años, era el Bloody Mary. Cuando Dree fue por primera vez, no contó su relación con Ernest, pero una amiga que la acompañaba la delató. "Estaban tan excitados que me trajeron un montón de álbumes con fotos familiares. Hasta me regalaron un cenicero que sigo teniendo en casa."
Dree estuvo en la Argentina cuando era un bebe. Le encantaría volver. "Me gustan los argentinos. Son súper dulces. Una de mis mejores amigas es una maquilladora artística que vive en Nueva York y sus padres son argentinos. No para de hablar de eso. Tenemos que ir. Los hombres son espléndidos y la comida es rica."
La fragancia del millón
PARIS.— El video de presentación de Lady Million, el perfume de Paco Rabanne que acaba de lanzarse en versión Eau de Toilette (hasta ahora sólo existía Eau de Parfum), muestra a una mujer que con sólo un chasquido de dedos consigue lo que quiere. Ella es Dree Hemingway y él es Matt Gordon. Ambos compiten en un juego de seducción y fantasía. "Me encantó la experiencia. Paco Rabanne es una marca que simboliza la mujer moderna que juega, y eso me gusta, pero también tiene ese costado femenino que seguro yo también tengo y me gusta explorar", cuenta Dree a LNR. "El Eau de Toilette Lady Million es un floral amaderado fresco. Esencias de nerolí y mezcla de gardenia y jacinto", precisa la perfumista Anne Flipo. El frasco dorado, que hace alusión al lingote de One Million, está inspirado en la forma del diamante Le Régent, expuesto en el museo del Louvre. Tras este proyecto está el grupo catalán de fragancias y cosméticos Puig.






