Ejercicio físico. ¿No tenés ganas? Cómo entrenar la motivación

Entrenar cuando no se tiene ganas es un gran método.
Entrenar cuando no se tiene ganas es un gran método. Fuente: Archivo
Carolina Rossi
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31 de agosto de 2020  

Dicen que a similares condiciones, gana el que se decide. Y que no siempre el más rápido llega primero: en muchas ocasiones, la cabeza le gana al talento.

¿Cuántas veces algunas personas en situaciones límites han llegado a hacer cosas impensadas para sus niveles de fuerza o resistencia? ¿Cuántas veces vimos corredores rematar el último kilómetro de una 42K con sprint final tras pasar por el kilómetro 30 a la rastra? Todo eso tiene nombre y explicación: se llama motivación.

La motivación viene a ser como ese motor que impulsa o permite seguir adelante, sacar fuerzas de flaquezas, y hacer frente a múltiples adversidades. Tanto en la vida como en el deporte, estar motivados aporta grandes beneficios: mejora el ánimo y la voluntad, optimiza el desempeño, disminuye la ansiedad y aumenta la confianza, el disfrute, y la satisfacción personal.

La motivación es el motor que impulsa o permite seguir adelante, sacar fuerzas de flaquezas, y hacer frente a múltiples adversidades.

¿Círculo vicioso o virtuoso?

Marcos Vázquez, creador del blog y la cuenta @fitness.revolucionario, es un ingeniero apasionado del fitness. Se autodefine como "líder de la revolución" y eterno estudiante. En los posteos para sus cientos de miles de seguidores, expone y cuestiona dogmas para mejorar el cuerpo y la vida. Es un convencido de que la gente habla mucho sobre cómo mejorar la motivación pensando que la acción requiere motivación, o que sin un sentimiento específico no se puede actuar. Pero que es mentira. Que se puede hacer lo correcto independientemente de los sentimientos. Reconoce que es mucho más fácil hacer las cosas cuando se está motivado, pero que hay que aprender a diferenciar la emoción de la acción. Porque son nuestras acciones las que nos definen, y no nuestras emociones. Porque es la acción la que genera resultados, que a su vez eleva la motivación y facilita la siguiente acción. Podríamos entonces decir que activar igual con fiaca resultará en un círculo "virtuoso" en contrapartida del círculo "vicioso" de la cama, las facturas y el sillón.

Además, casi siempre, las veces que dudamos entre entrenar o no son las veces que más lo precisamos. Y cuando mejor nos hará el efecto endorfinas.

Las emociones desagradables pueden suavizarse con la tormenta hormonal que genera el ejercicio físico.
Las emociones desagradables pueden suavizarse con la tormenta hormonal que genera el ejercicio físico. Fuente: Archivo

¿Conclusión? Si estás dudando entre entrenar o no por un tema de salud, cansancio extremo o dolor físico, seguramente convenga ser más piadoso con vos mismo. Escuchar a tu cuerpo y parar si te lo pide. Pero si se trata de simple flojera, o desánimo por bronca o tristeza, quizás valga considerar que las emociones desagradables pueden suavizarse con la tormenta hormonal que genera el ejercicio en el cuerpo y la cabeza.

Otro buen recurso es pensar en el día después, por más que ahora esté de moda convencerse de que solo importa vivir el hoy. Si tenemos una meta, pensar en ella puede ser un gran remedio contra el desánimo. Probá decirte a vos mismo:"Ahora no tengo ganas de esforzarme, pero si lo hago me voy a sentir mejor después". La motivación también se entrena, claro. Y entrenar cuando no se tiene ganas es un gran método. Funciona también entender las razones que nos sacan la voluntad. Estadísticamente, llevan la delantera: el énfasis competitivo, los problemas de comunicación o relaciones con compañeros de equipo o entrenadores, el estancamiento o merma del rendimiento, el aburrimiento, el sobreentrenamiento, los cambios (de horarios, lugar, entrenador, etcétera), y la frustración por no alcanzar los objetivos planteados.

Activar igual con fiaca resultará en un círculo "virtuoso" en contrapartida del círculo "vicioso" de la cama, las facturas y el sillón.

Otro punto interesante es conocer los factores que inciden positivamente en la motivación: ambientes que resulten agradables, relaciones interpersonales satisfactorias, actividades interesantes y variadas, retos ambiciosos, pero coherentes, diversión. De haber un guía, sentirse bien tratado por él/ella y que recibamos ánimo e información clara de su parte será determinante. Que aprendamos cosas nuevas, y que podamos apreciar nuestra evolución; también.

Michael Phelps, considerado por muchos el mejor nadador de la historia, fue muy contundente con el tema de la voluntad en esta frase: "Hacer cosas cuando no hay ganas de hacerlas separa a los buenos de los grandes". Está claro que no siempre se cuenta con las grandes ventajas que aporta la motivación. Pero podemos contar con otros superpoderes: disciplina y determinación.

*Entrenadora nacional de atletismo y corredora, coordinadora del Running Team FILA www.carolinarossi.com.ar

*Colaboró con esta nota: Carina Lasalle, nutricionista deportiva, profesora nacional de educación física y entrenadora de atletismo @lic.carinalassalle

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