
El amor es de a dos
Señor Sinay: ¿Cómo se explica que un antiguo amor adolescente reaparezca con fuerza en la adultez y gran parte de los hechos indiquen que es un encuentro genuino y legítimo? ¿Cómo enmarcar en esta cultura monogámica el hecho simple de que alguien puede amar a dos personas?
Ana Dorrego
RE: El amor es sentimiento, es emoción, es afecto y es construcción. Su energía se plasma a través de acciones y de gestos, se consolida mediante experiencias compartidas (gozosas y dolorosas), trasciende en proyectos en los cuales culminan las visiones compartidas de quienes se aman. Es más que bellas declaraciones. El amor encarnado requiere tiempo, presencia, paciencia, compromiso. Todo eso para convertir al sustantivo amor en el verbo amar, y conjugarlo. Cuando no es así deviene en mera ilusión, en fantasía.
¿Es posible construir dos historias amorosas simultáneas en una misma vida? Sobre esto se puede discutir mucho, y de hecho existen curiosas teorías sobre el "poliamor". Si se aplica el término a nuestra capacidad de amar a pareja hijos, padres, amigos, mascotas y otros seres, sin duda el corazón es nuestro órgano más extensible, como dice Woody Allen. Pero si se habla de "poliamor" (o "bi-amor") de pareja la cuestión es, desde mi punto de vista, dudosa. Amar a una persona significa una inmersión profunda y comprometida en la construcción, consolidación, cuidado y enriquecimiento de un vínculo. Significa navegar en mares calmos y revueltos, en la luz y en la oscuridad, guiados por el faro del sentido existencial. Jugar con la idea de dos amores parece una idea adolescente. No admite el límite y, por lo tanto, no se detiene en construcciones y compromisos. Los adultos toman decisiones, optan. Y responden a las consecuencias de su elección. Quien ama a dos, sin optar, acaso sólo esté enamorado de su fantasía, no de personas. El amor real no está libre de dudas, a veces necesita de ellas para confirmarse.
La pluralidad amorosa suele ser defendida por bígamos o polígamos mientras sean ellos los que tienen dos relaciones. ¿Pero aceptarían que la "poli amorosa" sea la persona con la que viven? Ante esta pregunta a menudo sucumben ciertas fantasías.







