
El cuerpo en su eje: reeducación postural
Cuando el dolor muscular aflora, es imperioso escucharlo. Distintas técnicas que apuntan a concientizar la conducta corporal ayudan a crear nuevos hábitos que favorecen el bienestar. Aquí, algunas de ellas
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La visita al gimnasio para mantener los músculos activos o para nadar unos largos no siempre previene los dolores musculares. En realidad, la práctica tan común de compensar el sedentarismo y el estrés con una dosis de deporte puede incluso perjudicar a quienes tienen algún problema físico. Oara aliviar esos dolores, existe, en cambio, una gran variedad de técnicas útiles que se basan en enseñar de nuevo al cuerpo a moverse y a pararse en forma adecuada. La mayor parte de estos métodos no trabaja sólo sobre la zona afectada: la persona es percibida como un todo en el que se integran aspectos físicos, emocionales y hasta espirituales.
"La postura se construye con el crecimiento, con las actividades que uno realiza y con las actitudes. Tiene que ver con la historia personal de cada uno", explica a la Revista el licenciado Mario Korell, presidente de la Asociación Argentina de Reeducación Postural Global. Sin advertirlo, podemos estar inclinando la cabeza hacia un costado o levantando los hombros para tratar de escapar de las molestias cervicales. Son mecanismos de defensa que el propio cuerpo activa para evitar el dolor y que, con el tiempo, establecen un patrón falso aparentemente más cómodo.
Desengañémonos. A la larga, esta búsqueda de comodidad trae aparejados nuevos problemas, porque el músculo se retrae y provoca que el hueso se desvíe de su posición normal. Un ejemplo: cuando la persona se apoya mucho sobre la parte interior de los pies, esto repercute en la forma en que la espalda se coloca sobre la pelvis.
Según ha explicado el doctor Philippe Souchard, creador de la reeducación postural global (RPG), "si estas posiciones destinadas a evitar el dolor se fijan, nuestra morfología estará definitivamente alterada". En este caso, sólo queda un camino: escuchar el cuerpo y trabajar sobre sus estructuras profundas a partir de pequeños ejercicios localizados, que puede hacer cualquier persona sin necesidad de haber hecho antes ningún tipo de preparación deportiva o gimnástica.
"Cuando las retracciones musculares ya fijaron las deformaciones, no hay más posibilidad de recuperación espontánea de la normalidad. Si queremos corregirlas, aparecen obligatoriamente otras deformaciones: las compensaciones. Esta es una de las razones por las cuales los desvíos posturales deben ser corregidos en forma global. Es el propósito de la RPG", afirma Souchard.
En la RPG se pone al paciente acostado sobre una camilla, donde su columna vertebral deja de sufrir la gravedad, y el kinesiólogo lo guía en pequeños trabajos musculares y de respiración que combinan instantes de puesta en tensión con espacios de relajación. Con varias sesiones se consigue modificar el patrón del cuerpo y el paciente llega a darse cuenta, por ejemplo, de que su cadera ya no se balancea tanto hacia atrás o de que dejaron de dolerle las rodillas.
El dolor, un aviso
También otros tratamientos nacieron para ayudar a comprender y curar las lumbalgias, la escoliosis o el llamado codo de tenista, entre muchas otras dolencias. En reeducación global de cadenas miofasciales, de la doctora Ester Arditti, por ejemplo, se trabaja sobre una camilla y se busca elongar los músculos que acumulan tensión, siempre con la ayuda de la kinesióloga. Se hacen algunos ejercicios de pie, con esferas e incluso sobre un aparato, el Fit-Flex, en el que se realizan pequeños movimientos relacionándolos con el espacio, como se harían en la calle o durante la práctica deportiva. Así, por ejemplo, se estira una pierna en la acción de caminar mientras se presta atención a la respiración y a cómo todo el cuerpo se acomoda a partir de ese movimiento concreto.
Sea cual fuere la técnica elegida, lo importante es comprender que el dolor es un aviso del cuerpo y hay que descubrir sus causas para poder curarlas, como dice la doctora Arditti. "Es una pena que la gente lo apacigüe con pastillas", añade, una opinión muy compartida por otros expertos.
Así como la RPG, otras disciplinas, por caso la técnica Pilates o el yoga, son dictadas en multitud de centros en Buenos Aires y se puede acceder sin necesidad de preparación previa. Lo único que hace falta, claro, es voluntad.
Conciencia y armonía
Interesada en integrar cuerpo, mente y espíritu, Gerda Alexander desarrolló hacia los años 50 la eutonía, un camino para tomar conciencia del propio cuerpo. La práctica apunta a descubrir que el entorno donde vivimos, así como las emociones vividas, afectan nuestra actitud. Y ésta, a nuestros movimientos y a nuestra postura corporal. El eutonista hará ejercicios con cañas de bambú o bolsas de castañas, por ejemplo, para entrenar el cuerpo y así adquirir una mayor percepción sensorial.
"La eutonía es el desarrollo de la conciencia sobre la propia postura y del estado general en el que nos encontramos", dice el doctor Alejandro Odessky, catedrático de esta disciplina en el Instituto Universitario Nacional de Arte y director de la Escuela Argentina de Eutonía. Oficializada ya por el gobierno porteño, la eutonía contempla a la persona como un todo, porque "mirar un síntoma como un problema biomecánico y funcional y no como una actitud global es un reduccionismo", explica Odessky.
Con principios parecidos a las otras, la gimnasia consciente busca prevenir futuras lesiones o sanar las que ya ocurrieron. "Ha aumentado la expectativa de vida, y eso ha llevado a más problemas posturales. Los pies, por ejemplo, los apoyamos mal, sobre todo en el talón; dejamos poco apoyo en la parte interior del pie y eso crea dolores en toda la columna vertebral", explica la doctora Irupé Pau.
En las primeras sesiones de esta técnica se explica anatomía básica, para empezar después con los ejercicios de gimnasia, que ayudan a recuperar el espacio y el movimiento perdidos. La sesión con el experto dura una hora, y luego hay que trabajar al menos otra hora diaria en casa.
Entre las dolencias que se pueden tratar están las hernias de disco, "causadas por una falta de espacio intervertebral y deficiencias posturales", explica la doctora. De todas formas, el método también estimula la creatividad y lleva a recuperar la vitalidad perdida por la sobreexigencia a la que es sometido el cuerpo.
Pelotas gigantes
Una gran bola de plástico y dejarse caer. Es lo que la esferodinamia requiere para entrenar el cuerpo a aumentar la conciencia de sí mismo en el espacio. "Cuanto más contacto tenga el cuerpo con una superficie, más posibilidad habrá de registro del sistema nervioso sobre las zonas tensas. Y darse cuenta de la tensión es lo que ayuda a corregir la postura", explica Silvia Mamana, docente e investigadora en técnicas y lenguajes corporales (www.silviamamana.com.ar).
Los ejercicios se convierten en un juego que beneficia la flexibilización y elongación de los músculos, y gracias al apoyo inestable sobre la pelota los estiramientos tienen un riesgo mínimo de lesionar. "Después de un año de trabajo, mi cuerpo cambió: gané flexibilidad, elongación y estabilidad. Todo el mundo me decía que estaba más delgada, pero no era cierto. Solamente corregí mi postura", explica Magdalena Prado, de 50 años, una de las alumnas del método.
Mínimo esfuerzo, máxima eficacia
Sentir el cuerpo y aprender. Rosalía Odessky, profesora y miembro de la Asociación Argentina de Feldenkrais (www.feldenkrais.com.ar), deja claro que "este método no es terapéutico, sino pedagógico, porque su finalidad es que el alumno tome conciencia de cómo está su cuerpo y aprenda a descubrir la relación de sus posturas con las acciones que realiza cada día y sus estados de ánimo". La ideó el doctor Moshe Feldenkrais aplicando los conocimientos científicos que le había proporcionado su carrera de físico para estimular el descubrimiento de movimientos y sensaciones nuevas.
Ejercicios tan sencillos como relajarse veinte minutos acostado en el piso pueden ser una bocanada de aire para la espalda, que consigue así dejar de luchar contra la gravedad y separar las vértebras para ganar espacio entre ellas. Como éste, todo el trabajo en Feldenkrais es suave y lento, y se hace a menudo sobre el piso, en sesiones individuales o de grupo. El objetivo de la lentitud y la respiración calmada es dar tiempo al cuerpo de percibir qué huesos reaccionan, por ejemplo, cuando se levanta el brazo o la pierna. Precisión y concentración son la clave para una técnica que busca conectar a la persona con la alegría que se siente de niño al descubrir el mundo a través del movimiento.
Producción: Lucía Uriburu
Asistente de producción: Daniela Luciani
Peinó: Oscar Sorairez para Roberto Giordano con productos Sebastian.
Agradecemos a Caro Cuore por su colaboración con esta nota.
Para saber más
www.rpg.org.ar
www.sistemaarditti.com.ar
www.eutonia.edu.ar
Consejos
- Ante una molestia persistente, conviene consultar con un especialista que pueda dar orientación sobre los ejercicios pertinentes en cada caso. Pero acostarse en el piso unos veinte minutos puede ser una ayuda para relajarse.
- Evitar hacer movimientos forzados para tratar de calmar los dolores; por ejemplo, torcer la cabeza o levantar los hombros cuando las cervicales empiezan a molestar.
- Buscar siempre una mayor conciencia del ritmo respiratorio. Hacerlo más profundo y completo, tratando de no limitarse a respirar superficialmente.
- Mantener una mayor conciencia de la postura en la que se permanece sentado. E intentar corregirla, si es que se está con los hombros caídos, por ejemplo, o sentado apenas sobre el borde la silla.
- No consumir medicamentos para aliviar dolores musculares, ni siquiera los que son de venta libre, sin la correspondiente prescripción médica.
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