
El imperio del agua Avène Les Bains
En el sur francés, esta pequeña población de arquitectura medieval recibió un don singular: de las 104 fuentes termales galas, se encuentra entre las 12 que poseen aguas de baja mineralización y que sirven para curar afecciones dermatológicas
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FRANCIA.– Nada de rumores de curas milagrosas. Hoy Avène se escucha en el continuo borboteo del agua.
En medio de las montañas cubiertas de cipreses, en el corazón de la mítica región del Haut Pays d’Oc, corre el curso cristalino del río Orb, con sus 150 kilómetros de longitud. En la ribera, entre las montañas de Espinouse y Escandorgue, el manantial de Sainte-Odile signa el destino de la pequeña población de Avène. Una villa mínima en una región cuya historia está teñida por la presencia de los cátaros y las guerras religiosas.
Desde la ciudad de Castres, situada a unos 70 kilómetros, llegar hasta este paraíso montañoso significa atravesar caminos ondulantes que conectan las poblaciones anunciadas con carteles orgullosos: "Tierra del Roquefort", "Tierra del Camembert". Es imposible imaginar que lo que brotará detrás de esa mole llamada Montaña Negra, además del agua, es esta villa circular, construida durante el medievo a la vera del río.
La primera vez que se la mencionó en algún documento fue en 1135, con el nombre de Avenna, derivado de Avenus, una pequeña población romana. Si se considera la pasión de los romanos por los baños termales, y las particulares propiedades del manantial de Sainte-Odile, la hipótesis sobre el origen del nombre no suena descabellada. Aunque, por otra parte, la palabra avèn, en la lengua de Oc (Languedoc), significa "desborde de una reserva subterránea", y es una descripción casi literal del lugar.
Un poco de historia
Avène Les Bains, además de su enorme belleza, fue bendecida con aguas termales de baja mineralización, de un tipo que no abunda en el mundo. Según cuenta la historia popular, a mediados del siglo XVIII, el marqués Pons Rosset de Rocozels, por entonces señor del lugar, tenía un caballo que padecía de una afección cutánea, la cual se curó mágicamente –al ser dejado en libertad por el temor del marqués de que se contagiara el resto de la manada–, luego de que el animal se bañara con frecuencia en el manantial y bebiera su agua.
De allí en más, poco bastó para que las aguas de Sainte-Odile fueran consideradas milagrosas por los pobladores de ese entonces para la cura de la piel y los ojos enfermos. Durante mucho tiempo, la afluencia de visitantes en busca de las aguas benefactoras fue creciendo. Pero en el camino hacia su recomendación médica hay al menos dos fechas clave: Jean-Louis Albert, gran dermatólogo del siglo XIX, recomienda las aguas "por excelencia, para curar la piel" en un estudio que data de 1826. En 1874, la Academia Nacional de Medicina de Francia las declara de interés público y de efectivo tratamiento para las dermatosis rebeldes.
En esa época, la ciudad llega a tener más de mil habitantes, gracias a la euforia que suscitaba estar cerca de la vertiente "milagrosa". Pero a comienzos del siglo XX, el aislamiento geográfico terminó por jugarle una mala pasada y Avène fue quedando en el olvido.
Hoy, con poco más de 300 pobladores, Avène Les Bains ha vuelto a ser un imperio del agua. Desde que, en 1975, los laboratorios Pierre Fabre compraron el manantial, se fue restableciendo lentamente en la villa medieval otro horizonte: los jóvenes agricultores y mineros dejaron de emigrar en busca de fuentes de trabajo, y los visitantes de la estación termal (se les llama, en realidad, "curistas", un neologismo surgido de la combinación de turista y cura), que funciona desde 1990 (hoy anualmente suman más de 2 mil), le dan movimiento turístico a la zona.
El dermatólogo Didier Guerrero, de la firma Avène, se niega a hablar de "curas milagrosas". Y prefiere referirse a los innumerables dossiers científicos que el grupo Pierre Fabre, en muchos casos en colaboración con la universidad de Montpellier, viene realizando. "Si vamos a hablar de milagros me retiro –bromea el doctor Guerrero, con su enorme sonrisa en los labios–. La realidad es que conocemos las propiedades, pero todavía no el mecanismo por el cual actúa esta agua sobre las enfermedades dermatológicas; descubrir ese mecanismo es el principal objetivo de nuestras investigaciones. El eje está en su composición, en el calcio y el magnesio que contiene, dado que esto estimula la reproducción celular."
Por definición, se le llama agua termal a toda fuente de agua mineralizada de forma natural y cuya composición permite algún uso terapéutico. Pero no todas son iguales. Se clasifican según su contenido en minerales, y por lo tanto, las hay muy poco, poco, medianamente o muy mineralizadas. La de Sainte-Odile es de muy baja concentración de minerales, y es precisamente esto lo que la hace apta para la cura de afecciones dermatológicas. De las 104 estaciones termales francesas, la de Avène Les Bains es de las 12 que tienen orientación en "dermatología-estomatología", según certifican las autoridades francesas en la materia.
La mayor parte de los pacientes que llegan a la estación termal (lo hacen por estricta prescripción médica, y el tratamiento, que dura por ley tres semanas, es íntegramente cubierto por la salud pública francesa) padece de dermatitis atópica, eccema, soriasis o quemaduras. Dentro de la estación hay gabinetes individuales, con bañeras de hidromasaje donde sumergirse en el agua a 25,6°C, durante 20 minutos cada vez. También se aplican tratamientos tópicos o por lluvia constante sobre las zonas afectadas.
Con el paradisíaco paisaje de Avène de entorno, los pacientes, en muchos casos niños, y sus familias, no hacen más que bendecir al manantial de Sainte-Odile.
"Mis marcas se han ido. Ya no tengo que rascarme. Ahora soy feliz", dice el dibujo de Jasmine, de seis años, uno de los tantos que lucen en un enorme panel del centro termal, donde puede verse a la niña con pintitas rojas sobre la piel, luego en la bañera de agua termal y, finalmente, Jasmine con la piel rozagante y una sonrisa floreciente.
En la planta de producción, en tanto, los operarios se encargan de procesar, bajo las estrictas normas de la industria farmacéutica, los productos que desde allí parten hacia las más de 140 filiales que Pierre Fabre tiene distribuidas por el mundo.
Esos trabajadores, oriundos de la villa medieval, han aprendido el oficio allí mismo. Agricultores de origen, durante las mañanas trabajan en la planta de producción y por las tardes aran sus sembradíos.
El agua, que brota inagotable después de recorrer las montañas, hace siglos que ampara el destino de Avéne Les Bains. Y ellos están ciertamente orgullosos del privilegio.
Para saber más
www.avene-centre-thermal.fr/francais/index.html
Leyendas y verdades
Las historias se escuchan o se leen permanentemente. Por ejemplo, se cuenta que el marqués Pons de Rosset de Rocozels (1690-1763), señor de estas tierras a las que se hace referencia, luego de pasar un decenio en la armada real, como no se sentía atraído por la vida de la corte prefirió retirarse a sus tierras. Compró Avène y se convirtió así en barón de Avène y más tarde, en marqués. A lo largo de su vida en el campo no fue el agua termal su único interés. Se dedicó también a desarrollar las riquezas mineras de Ceilhes y sus alrededores.
Según la leyenda, la santa Odile, que da nombre al manantial de Avène, era hija de un duque de Alsacia, y fue expulsada de la corte de su padre por haber nacido ciega. Pero al recibir el bautismo se curó de su ceguera
Hidroterapia en el sur francés
LA CHALDETTE. Centro de hidroterapia situado a 1000 metros de altitud. El agua, a una temperatura de 35°C y que contiene bicarbonato y sodio, posee un efecto calmante y descongestivo, ideal para el tratamiento de afecciones respiratorias e intestinales.
ALET LES BAINS. Complejo termal con aguas beneficiosas para el tratamiento de afecciones del aparato digestivo y del metabolismo.
LE BOULOU. Centro de hidroterapia y climatoterapia al pie de las colinas Albères. Se tratan desórdenes cardiovasculares y digestivos.
LA PRESTE LES BAINS. Complejo termal situado en una aldea fortificada, a unos 6 km del Prats-de-Mollo. Trata desórdenes del metabolismo y del aparato digestivo.
BALARUC-LES BAINS. Esta aldea es un centro de hidroterapia que está especializado en el tratamiento del reumatismo.
MOLITG LES BAINS. Centro de hidroterapia que trata los síntomas de los desórdenes respiratorios, reumáticos y epidérmicos.
VERNET LES BAINS. Una aldea pintoresca con complejo termal que ofrece tratamientos para aliviar el reumatismo y los desórdenes respiratorios.
BAGNOLS LES BAINS. Centro cuyas aguas se utilizan para tratar afecciones respiratorias y reumáticas; brota a una temperatura de 41,5°C. Son ricas en flúor, sales minerales y gases nobles.
LAMALOU-LES-BAINS. Centro de hidroterapia situado al pie de las montañas Caroux y Espinouse, especializado en el tratamiento del reumatismo, dolencias postraumáticas y afecciones neurológicas.
RENNES LES BAINS. Un complejo termal que data de tiempos romanos. Estas aguas calientes y sulfurosas son ricas en calcio y cloro, y se utilizan para el tratamiento de afecciones reumáticas.
AMELIE LES BAINS. Centro de hidroterapia dedicado al tratamiento de enfermedades reumáticas y respiratorias.
ALLEGRE LES FUMADES. Estas aguas frías son ricas en sulfuros, bicarbonatos y calcitas.
Se trata de un centro especializado en el tratamiento de los desórdenes respiratorios.
Con las marcas del tiempo
Por Carmen María Ramos
GREOUX-LES-BAINS, Francia.– Situada a 50 km de Aix-en-Provence y a 85 km de Marsella, en el corazón de la Provence, las aguas de esta estación termal ya eran renombradas en la época de los celtas, quienes respetaron el original emplazamiento, de origen troglodita. Los romanos, instalados muy cerca de allí, en Riez, durante la conquista de las Galias, utilizaban las aguas curativas del lugar, para lo cual construyeron pozos y conductos. Pero la caída de Roma significó la ruina del lugar.
De regreso de las Cruzadas (siglo XII), los caballeros templarios demolieron el templo pagano construido sobre los baños romanos y levantaron en la colina el castillo que aún hoy perdura, utilizando para ello las piedras del templo. Pero la partida de los templarios volvió a sumergir a Gréoux en el olvido.
Recién hacia el siglo XV las termas fueron redescubiertas y la fama curativa de sus aguas se expandió.
Alrededor de 1780, el médico Jean-Baptiste-Antoine Gravier les dio nuevo brillo al construir lujosas instalaciones con bañeras de mármol. En 1788, junto con su hijo, levantó el Grand Hôtel des Bains, que estaba rodeado de un gran parque.
En 1807, el lugar recibió a Pauline Bonaparte y dos años más tarde, al rey de España.
La fama de las termas de Gréoux había llegado lejos.
A partir de entonces las instalaciones tuvieron distintos dueños hasta que, en 1962, fueron adquiridas y totalmente refaccionadas por sus actuales propietarios: la cadena Termas del Sol.
Una particularidad de estas aguas es que emergen a 42 grados, es decir que son isotérmicas, muy estables y cercanas a la temperatura del cuerpo humano. Ricas en azufre y calcio, también contienen magnesio y numerosos oligoelementos, de un efecto particularmente beneficioso para el organismo. Son buenas para las afecciones alérgicas, reumatológicas, osteoarticulares y de las vías respiratorias. Pero, más allá de sus indicaciones estrictamente medicinales, son extraordinarias para el bienestar físico y psíquico, y para encontrar el mejor relax en un microclima realmente excepcional.
El Languedoc
Esta región del sur francés se llamaba Gotia en la antigüedad. Hoy integra la región administrativa francesa denominada Languedoc-Rosellon. Antes de la conquista romana, este territorio formaba parte de la Galia céltica. El nombre ("Lengua de Oc") se refiere a la lengua occitana, que aún hoy algunos hablan en esta zona. La palabra occitano se desprende del nombre del histórico territorio de Occitania, que a su vez viene de Aquitania, antigua región administrativa romana y el último de los reinos de las galias en rendirse ante el poderío de la Iglesia Católica






