
El moño, entre la elegancia clásica y el informal chic
De vuelta en el guardarropas masculino, ya no es sólo el obligado del smoking, sino que algunos se animan a combinarlo en looks casuales
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No podía encontrar la corbata. Esa noche, Luciano Palczuk había llegado a Buenos Aires para el casamiento de un amigo y pasó por lo de su hermano a cambiarse. " Man , ponete un moño que es lo que se está usando ahora", le sugirió su hermano. Luciano se lo probó con el traje y se sintió cómodo. Lo vio elegante y distinguido. Ya en la fiesta notó a algunos soprendidos con su look: se encontraban ante un accesorio que por mucho tiempo se había dejado de usar. "Después ves que se quedan pensando y te dicen: ¿y si un día me pongo uno? -cuenta-. De vez en cuando está bueno salir de la zona de confort y probar algo distinto."
La moda siempre prueba algo distinto y también mira para atrás y rescata clásicos. Por ejemplo, el moño. Su elegancia, esa de los primeros smokings de fines del siglo XIX, hoy vuelve con un plus moderno, al combinarse con outfits relajados como unos jeans, una camisa a cuadros o hasta una campera de cuero. Es que el moño bajó del olimpo de los premiados con Emmy, Grammy o balones de Oro y dice presente en casamientos -sí, también en la camisa del invitado-, en cócteles más informales y en las vidrieras de las marcas de ropa masculina más cancheras.
"Es la reivindicación de una estética gentleman . Es buscar la elegancia de aquellos años con un toque moderno. El moño siempre estuvo asociado con el smoking, pero después fueron los hipsters los que ayudaron a incluirlo en un look más casual. Nosotros arrancamos con el moño en la vidriera en 2010, pero explotó recién ahora", dice Sebastián Raimondi, socio y diseñador de Mis Intimos Amigos (M.I.A.).
Para el bloguero de moda Paul Fava el moño reversiona a la corbata, como una alternativa -principalmente joven- de verse elegante y con onda. "No faltó en las últimas fiestas a las que he ido, esas donde la gente se arregla un poco más. Pero si te vas a jugar con un moño, asegurate de que sea el indicado para vos", dice.
En agosto pasado, el PR de Garçon García, Gabi Prada, hizo para su cumpleaños una fiesta en el Palacio Paz, donde todos los invitados recibieron moños de diferentes colores y estampados, alineado al dress code de esa noche: un estricto black tie . La gente se enganchó: lo usaron de diferentes maneras e incluso algunas mujeres se animaron a looks masculinos con camisa y moño.
Cuenta Claudio Zafarani, creador de la marca, que ellos lo incorporaron desde un principio porque entienden que los moños, como las corbatas, son ítems fundamentales para el guardarropa del hombre moderno. "En Europa o Nueva York se usa muchísimo más que aquí, sobre todo durante el día y a toda edad. Se ve en las vidrieras y en la calle. Es un clásico que volvió y que cada vez está más instalado", dice.
Nicolás Cuño, creador de Key Biscayne, es otro convencido de que el moño ya se instaló como un accesorio más de la moda masculina. De hecho, en su casamiento, en noviembre pasado, lució uno azul, en la misma gama que la camisa y el traje. Y Pablo Anta, diseñador y dueño de la sastrería Detalí, no dudó en recomendarle un smoking -con moño, claro- a su íntimo amigo Leo, que se casó para la misma época. Su amigo sí dudó un poco: a la celebración llevó tres y una corbata. Finalmente, el voto de los amigos lo convenció y apareció con el moño. "El smoking se volvió a usar por una particularidad: el frac y el jaquet quedaron en desuso, y si quien se casa va de traje parece un invitado", dice Anta.
Otro círculo que reivindicó el moño en homenaje a la coctelería clásica son los cantineros porteños. Federico Cuco (@fedecuco), uno de los dueños del Verne Club, ya cuenta con unos 50 en su colección. "Soy un talibán del moño -dice-. Lo llevo puesto desde hace 15 años. Me lo he puesto para salir a caminar por París o para comer una tortilla en Villa Crespo."
Para él, se trata de esa elegancia de la que habla Pichin, el barman Galante en su decálogo: "Sé el más elegante en todo momento y en todo lugar". Aunque Cuco se reconoce dentro de un círculo más pequeño: los que se atan el moño, una habilidad que le enseñó su abuelo.
Por una u otra razón, los que se animan al moño parecen coincidir con el espíritu de esa frase que popularizó la última reencarnación de Doctor Who . Esa que simplemente dice: " Bow ties are cool"(los moños son cool ).






