
El moño, ese símbolo femenino
En sombreros y cinturones o como aplique, la casa fundada por Nina Ricci y su hijo Roberto hizo de ese adorno su sello autoral, una evocación de la belleza y charme de la mujer
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Hacer a las mujeres más bellas, destacar el charme en la personalidad de cada una. Hacer que la vida sea más bella... Esa ha sido mi ambición desde siempre, y esa es la filosofía que subyace detrás de Nina Ricci". La frase es de Robert Ricci, único hijo de Nina y también quien la impulsó a fundar una marca con su nombre cuando, tras 35 años de cumplir con todos los escalafones de la moda -de costurera a jefa de taller asociada- en la Casa Raffin, ella se aprestaba a jubilarse. Fue él quien, convencido del talento de su madre, la persuadió para que lanzara su propia colección en 1932. Por entonces "la reina", como la llamarían luego sus colaboradoras, tenía ya 49 años. Se retiró más de 20 años más tarde cuando su maison ya era famosa por la feminidad de sus diseños. El moño que aplicó en fajas y sombreros, o como detalle de terminación, se convirtió en su sello personal. También fue gracias a Robert que la casa lanzó en 1948 L´Air du Temps, uno de los perfumes más célebres de todos los tiempos. Sus fragancias se impusieron con la misma filosofía que sus diseños: la búsqueda de la belleza en cada personalidad. En palabras de Nina: "Ser una misma antes de ser vista".
¡Lo nuevo!
Con el lazo de los años 40 reinterpretado para representar a una mujer moderna y urbana, Ricci Ricci es el nuevo perfume de la marca, basado en su herencia, pero contemporáneo.
Su principal ingrediente: la flor Don Diego de la Noche.






