
El mundo lúdico de una actriz en serio
A los 8 años, Julieta Zylberberg descubrió su vocación y, siempre jugando, la joven promesa se consagró antes de lo previsto. El cine nacional la tiene hoy entre sus figuras
1 minuto de lectura'

En la ficción y en la realidad, Julieta Zylberberg va recorriendo un camino común con Esteban Lamothe, su pareja desde hace años. Convivieron primero en Farsantes, la exitosa tira de Pol-Ka, y ahora son los protagonistas de El 5 de Talleres, película de Adrián Biniez recién estrenada en los cines locales. En este film de Biniez (director que debutó con Gigante, ganadora de un Oso de Plata en Berlín), exhibido el año pasado en los festivales de Venecia y Mar del Plata, Zylberberg es la pareja del Patón, un jugador rústico y de larga trayectoria en el modesto club de Remedios de Escalada interpretado con mucha soltura por Lamothe. "Charlamos bastante, nos consultamos un montón –revela ella–. Muchas veces nos ponemos a filosofar sobre la actuación, pero últimamente mucho menos porque estamos más centrados en la organización familiar, que es bastante complicada. Cuando nos da el tiempo, hacemos alguna escapada al cine. Vimos hace un tiempito Luna de miel en familia, con Adam Sandler y Drew Barrymore, y los dos lloramos mucho. Es una película muy emotiva, y ellos dos son lo más".
Así como en Relatos salvajes, el boom del cine argentino que supo crear Damián Szifrón, Zylberberg se ajustó a la perfección a la aspereza y el sombrío humor negro a la Claude Chabrol de esa súbita historia de venganza perpetrada por una cocinera –encarnada magistralmente por Rita Cortese–, en El 5 de Talleres la actriz de 32 años se acomodó muy bien al tono de comedia romántica de la película, delineando de manera convincente a una querible chica de barrio. Si en Relatos... lograba condensar en pocos minutos una potencia similar a la de su papel en La mirada invisible, un objetivo complicado cuando no hay posibilidad de acumulación y desarrollo, en El 5 de Talleres pudo dosificar equilibradamente la energía para hamacarse entre la dulzura y la picardía. "Estoy muy contenta con el resultado –asegura–. Biniez es una persona increíble, y el rodaje fue una fiesta. Eso quedó reflejado en la película, que es una comedia tremenda. A mí no me gusta el fútbol, pero las escenas con fútbol de esta película están buenísimas, son muy cómicas. Y hay otra particularidad: por lo general, las parejas del cine están por enamorarse, por tener un hijo o por entrar en crisis; acá, en cambio, los protagonistas tienen una relación fluida, tienen buen sexo, la pasan bien… Me gusta mucho la idea de poner el foco en ese momento armónico de una relación, que bien contado también puede ser cinematográfico. Todas estas cosas ayudaron mucho a que mi trabajo rindiera mejor."
Colocados en sintonía con estos papeles en cine, los de Agosto (exitosa obra dirigida por Claudio Tolcachir) y Farsantes operan ahora como certificado de versatilidad: el teatro comercial y la televisión como terrenos donde también se puede hacer pie con soltura y bastante más que decoro. "Los tipos de concentración que reclaman el cine y la televisión son distintos –explica ella–. El cine exige un nivel de precisión enorme, mientras que la tele requiere que estés muy despierta para ser resolutiva. Aunque parezca que no, ésa es una demanda enorme también. Siempre hay más apuro en la televisión, hay que resolver muchas cosas en poco tiempo y estar entrenado para entrar en ese ritmo. El teatro también me gusta, pero se dio menos. Repetiría experiencias como las de Agosto y Lucro cesante (obra de Ana Katz con la que debutó), pero no ahora mismo. No estoy para agregar más cosas desde que nació Luis". Fruto de su relación con Lamothe, el niño –que tiene dos años– ya tuvo un precoz debut en la pantalla grande con su simpática aparición en un corto del Bafici 2014 y también es parte del entrañable elenco de personajes allegados que Esteban ha convocado para algunos videoclips de Cabeza Flotante –la banda de rock de tres de sus hermanos– que él mismo ha dirigido.
La llegada de Luis puso en primer plano el tema de la maternidad, un tópico que Julieta acaba de revisitar para Mi amiga del parque, la nueva película de Ana Katz, que tendrá su lugar en la edición del Bafici que comienza esta semana, en la sección Work In Progress de Buenos Aires Lab. Allí comparte elenco con la propia directora, Maricel Álvarez, Malena Figó, Mirella Pascual y Daniel Hendler. "En esa película, soy una mujer que está en un momento particular, de revolución absoluta, tanto femenina como humana, y que conoce a una amiga nueva y empieza, a partir de ahí, a encontrar su camino de mujer y de madre. Le llega el momento de elegir cuidar a un hijo. Es una película con toques de comedia y muy emocionante, de una sensibilidad extrema. Me sentí muy identificada y me divertí haciéndola porque tiene el humor maravilloso con el que Ana mira el mundo."
Consolidada en su profesión hace años, Zylberberg recuerda con claridad su deseo por actuar ya de muy pequeña: "A los 8, mi juego permanente, casi el único, era disfrazarme y hacer personajes. Me copé mucho con el programa de Juana Molina. Fue una bendición que eso me pasara tan prematuramente, que a esa edad ya supiera qué era exactamente lo que me gustaba." Esa conexión temprana con la vocación redundó en un despliegue muy veloz: clases con dos respetados maestros, Hugo Midón y Nora Moseinco, trabajo infantil en el recordado Magazine For Fai conducido eficazmente por Mex Urtizberea y una serie de roles televisivos que la fueron afirmando: la tira de Pol-Ka Enseñame a vivir tuvo la mala fortuna de ser contemporánea de un éxito arrollador, Casi ángeles, pero le permitió ganar el Premio Clarín; otras dos producciones de la factoría Suar, Los únicos y Condicionados, la volvieron una cara más conocida para la teleaudiencia; y su encantadora y desopilante Sonia en Farsantes completó un recorrido que decantó en una actualidad en la que se sumó la consideración internacional de la mano de Relatos salvajes: "Fue espectacular trabajar con Damián, una muy linda experiencia. Es un artista muy particular, con un mundo propio. Cuando me llamó y me contó sobre la película, sentí lo mismo que vibrás cuando un niño te cuenta una idea y la defiende contra viento y marea. Es muy lindo montarse en ese nivel de convencimiento. Él tiene todo muy claro, pero deja espacio para que vos aportes. Elige los actores con ese criterio, es evidente que no va al tuntún. Imagina un mundo y a los personajes que le pueden dar vida. Y eso es clave. La película tiene un universo delirante, es una bomba", agrega Zylberberg, que será parte este año de El rey del Once, nuevo largometraje de Daniel Burman.
En su lista de actrices preferidas hay tanto extranjeras (Gena Rowlands, Julianne Moore, Marion Cotillard) como argentinas (Graciela Borges, Mercedes Morán, Valeria Bertuccelli). En su ADN, un vínculo "lúdico, nada tortuoso" con su trabajo "gracias, sobre todo, a Nora Moseinco", aclara. Y en su futuro, una imagen que seguramente revelará el paso de los años: "Me parece bien que te operes si algo de tu cuerpo te tiene muy insatisfecho, más allá de la profesión que tengas. Pero ni loca me operaría por una demanda laboral. Ese proceso no tiene fin, cuando terminaste con una cosa, aparece otra. Y además creo que el crecimiento y el paso de la vida que van apareciendo en la gestualidad suman para mi trabajo. Los rasgos personales también hacen a la particularidad de cada actor. ¡Ya quedan pocas caras blandas! Y yo las valoro porque la expresividad me resulta esencial tanto para la vida como para el trabajo. Hay que confiar en el carisma y el talento. La belleza es algo relativo, y sola no significa nada".
1
2Abandonado sobre basura, lo rescataron a tiempo para ir a la veterinaria pero el diagnóstico fue devastador: “Este perro está entregado”
3El secreto del laurel: por qué deberías poner una hoja en tu zapato antes de salir de casa
4Festejaba un cumpleaños cuando estalló una bala de cañón: la explosión le arrancó una pierna y mató a su mejor amigo



