
Reemplazante del Picasso, este C3 musculoso se presenta como una de las opciones naturales para las familias urbanas que cada tanto salen a la ruta. Tiene mucha tecnología y el mayor espacio interior de su segmento.
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Por Nahuel Coca
Durante el siglo XX, los automóviles producidos en Sudamérica fueron versiones totalmente descartadas de las casas matrices, con algunas excepciones. Aunque la situación económica de los países que la integran no fuera la misma que la de la metrópoli, se exprimía hasta el último centavo de modelos y plataformas motrices ya vetustos en las centrales de las marcas. El caso más a mano para los profesores de historia económica es el del Ford Falcon, que permaneció en el mercado casi sin mayores cambios entre 1962 y 1991. En países como Brasil o México, el VW Escarabajo o la eterna Kombi siguieron su producción hasta bien entrado el siglo XXI.
Actualmente, el mundo es más chico, el mercado automotor mucho más grande y sus tiempos mucho más cortos. Los vehículos globales –que se fabrican en distintas partes del mundo con la misma ingeniería– fueron ganando las calles argentinas. Aunque con menor variedad de modelos y diferencias en algunos materiales, son muchas las marcas que nos ofrecen los mismos productos que se fabrican en Europa, Asia o Estados Unidos, pero con el sello de la industria regional.
Algunos vehículos globales se dan el lujo de contar con una interpretación local, como ocurre con el nuevo Citroën C3 Aircross, fabricado por PSA Peugeot Citroën en la ciudad de Porto Real, Brasil. Compartiendo plataforma con el C3 y el Peugeot 208, el Aircross no tiene madera de camioneta ni pretende serlo, ya que lo pensaron para otro fin. Conociendo la tendencia de los sudamericanos a los viajes largos, los diseñadores de Citroën le subieron la trompa, le cambiaron algunas cositas y lo transformaron en una cápsula transbordadora que resulta muy práctica para recorrer estos países, tan largos y anchos.
<b>LA CUADRATURA DEL CÍRCULO</b>
En una clase de geometría, alcanzaba con pedirle a un estudiante que descubriera la cuadratura del círculo para darle a entender que su situación académica era complicada. Sin embargo, el brasileño Daniel Nozaki, a cargo del rediseño del C3 Aircross, no se detuvo en problemas clásicos del pensamiento matemático y aplicó figuras angulosamente redondeadas tanto en el interior como en el exterior, dando lugar a una fusión del círculo (circle) con el cuadrado (square) que llamó "squarcle".
Los "squarcles" están por todos lados en el diseño del C3 Aircross, y hasta se podría decir que el vehículo es así un poco, con una forma un tanto rectangular aunque rematada con curvas y redondeces por donde se lo mire. Hasta el tapizado, inspirado en el dibujo de la famosa vereda del sol de la playa de Ipanema, tiene estos diseños.
Por dentro, el Aircross es el más amplio del segmento. El espacio para las piernas en las plazas traseras da la sensación de ser más grande que en las delanteras: los pasajeros, agradecidos. Al ser más ancho y largo que sus competidores, es ideal si lo que buscás es comodidad y espacio interior.
El parabrisas tríptico facilita la visibilidad, que es otro de los puntos fuertes de este vehículo: al igual que en el C4 Picasso, conductor y pasajeros se pueden sentir espectadores del mundo exterior, o como Jacques Cousteau cuando bajaba al casco vidriado de su emblemático barco Calypso para descubrir el mundo submarino.
Finalmente, en este modelo se abandona la rueda de auxilio sobre el portón trasero, que ya era un clásico de este tipo de autos. La que viene de serie es temporaria y se acomoda en el contrapiso del baúl, con llanta de chapa. Sin embargo, todavía se puede elegir como opcional una rueda sobre el portón, con cuatro bulones y tuerca de seguridad, para evitar robos. Esta rueda trae llanta de aleación y es igual a las otras cuatro; cuesta apenas $3.000 más, por lo que seguramente resultará accesible para la mayoría de los compradores.

<b>HECHO PARA PASEAR</b>
El Citroën C3 Aircross es un auto de paseo, para disfrutar el recorrido, no para ir corriendo. No le falta nada para sobrepasar las velocidades máximas y hacer un buen tiempo en viajes largos; sin embargo, no es el estilo que transmite. El Aircross sería un auto muy aburrido para conducir en soledad, ya que su principal atractivo es la habitabilidad interior.
La postura de manejo es demasiado estricta, y hay que sentarse con el respaldo derecho para poder llegar bien al volante, que se ajusta en profundidad, aunque no sea la suficiente. Esto lo compensa con una visibilidad superior, muy por encima del resto de los vehículos.
Decir que el C3 Aircross tiene controles en el volante es un eufemismo, ya que al igual que otros modelos de la marca, el timón queda limpio de botones y perillas, ubicados atrás en palancas diseñadas para poder ser accionadas sin quitar las manos de la correcta posición en el volante.
No se tarda casi nada en acostumbrarse a los controles de las luces, los limpiaparabrisas, la computadora de a bordo, el control de la pantalla central y el control crucero, todo en la punta de los distintos dedos. Este sistema es mucho más intuitivo que el usado por otras marcas y también más seguro, ya que libera los pulgares de distracciones y permite mantener el control en todo momento.
Uno de los puntos más fuertes del C3 Aircross es la tecnología al servicio del conductor y los pasajeros. En la versión Shine, la más completa de todas, el navegador GPS viene integrado a la pantalla de siete pulgadas, y también una muy práctica cámara de retroceso. Las opciones para reproducir música son muchas: entrada auxiliar, pendrive o celular por medio del puerto USB, streaming por conectividad bluetooth, y hasta tiene un "jukebox" –una memoria de 16 Gb interna– donde se pueden guardar canciones y fotos.
En materia de seguridad, trae cuatro airbags y frenos ABS con repartidor electrónico de frenado. No le vendría nada mal un sistema de control de tracción; tampoco se explica la ausencia de las sujeciones IsoFix para asientos de niños, aunque seguramente estarán disponibles en futuras versiones dado que a partir de 2018 serán obligatorias.
<b>LE FALTA LA SEXTA</b>
Las dos opciones de motor del C3 Aircross son nafteras y de cuatro cilindros. La versión Live, la menos completa, vendrá con un impulsor de 1,5 litros de cilindrada y 90 caballos de potencia. La versión probada, llamada Shine, tenía uno de 1,6 litros y 115 caballos, con apertura variable de válvulas y 152 Nm de torque. La versión intermedia, denominada Feel, lleva este mismo motor.
La potencia no es poca y, sin embargo, cuesta dar con ella en parte debido a la caja de cinco marchas bien largas que equipa a ambos motores. Una caja de sexta, más común de lo que parecería en los automóviles modernos, hubiera permitido aprovechar esos 115 caballos sin sacrificar confort de sobremarcha, que tiene y de sobra. A 120 km/h el motor va relajado y el consumo alcanza su punto ideal. Pero a mayor velocidad, el consumo aumenta y se nota la ausencia de esa sexta marcha que le permitía viajar a mayor velocidad con el motor más relajado.
Las suspensiones son eficientes tanto en ciudad como en ruta. La dirección eléctrica, una exquisitez a la hora de estacionar o hacer maniobras en el tránsito, resulta poco comunicativa en ruta. Para algunos será una ventaja, ya que el volante no transmite vibraciones. Para otros, más acostumbrados a las direcciones mecánicas más directas, será un gran salto, aunque son muchos los vehículos que incorporan esta tecnología.
<b>El teléfono en espejo</b>
Una de las novedades más exclusivas del C3 Aircross es el sistema de sincronización del teléfono celular en "espejo", llamado Mirror Screen, que permite ver en la pantalla de siete pulgadas exactamente lo mismo que en el celular. De esa manera, es posible acceder a distintas aplicaciones desde el tablero del C3. Esta tecnología funciona tanto en teléfonos con Android (MirrorLink) como con iOS (CarPlay). En Android, solo algunas marcas lo soportan por el momento.






