
El piojo con más aguante es argentino
Con Huracanes en luna plateada, el disco de Los Piojos que sale a fines de mes, muere el piojo, la imagen que desde un principio acompañó los éxitos de la banda
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El del Chac tu chac es un piojo atribulado. El siguiente -el de Ay, ay, ay - un pequeño guerrero cómico que con su espadita le hace frente a un monstruo desmesurado. El de 3er Arco casi que se convirtió en el piojo, de la misma manera que fue el disco. Pero no. Después, vino el más nostalgioso de Azul , ese que tiene huellas de lejanas batallas. El de Ritual , en cambio, es un piojo endiablado que les hace espejo a los carnavales norteños para convertirse en la expresión del registo en vivo, de la energía entre la banda y su gente. Y en Verde paisaje ... el piojo grita..., ya no habla..., es el que está más acorde con el momento de caos y grita porque no le caben las medias tintas.
El piojo mutó. De forma, de color, de expresión, de intención. Siempre en sintonía con el espíritu del disco que acompañaba. Y ahora, en el nuevo CD que saldrá a la calle a fines de mes, Huracanes en luna plateada , el itinerario vital del piojo dejó de serlo: se murió. Es el piojo calavera, que, pese a todo, deja entrever una sonrisa entre huesos y huecos óseos. Es que este piojo entiende la muerte a la manera en que lo hacen los mexicanos, que la miran desde un lado festivo, divertido, creativo, paradójicamente, un lado lleno de vida.
De hecho, Hernán Bermúdez -el encargado del arte de tapa en los últimos discos y de las escenografías de los shows de la banda- desliza (se ha convertido en ley en la tribu piojosa no decir mucho, guardar bastante y sorprender cuando llegue el momento) que "este piojo calavera habla también de volver a nacer, a renacer, de volver a empezar. De cerrar un círculo que de alguna manera vuelve a comenzar". También está el piojo mostrando su desnudo esqueleto lleno de huesitos pelados, solitarios que lo revelan indefenso, expuesto tal cual es. Todas metáforas gráficas que musicalmente hablan de un compilado de shows en vivo que se hicieron en las presentaciones de Los Piojos en Huracán, en el Luna Park y en las ciudades de La Plata, Rosario, Córdoba y Mendoza. Pero este piojo calavera no tiene en Huracanes... la presencia que tuvieron sus anteriores versiones en los discos precedentes. Es que el arte de tapa del próximo disco de la banda es más que nada fotográfico, un recorrido sobre la historia de esta banda de El Palomar, desde sus inicios hasta las últimas presentaciones de julio pasado en el Luna Park.
Y acá se revela un lado nada oculto de Los Piojos, pero no por eso menos sorprendente: el interés que tienen todos y cada uno de los miembros de la troupe en todo lo que tenga que ver con el arte, el diseño, la fotografía, la pintura, la puesta en escena de los shows... Es más, el incansable Bermúdez (acostumbrado a hacer plantas, vistas y maquetas) esta vez casi no participó en el diseño del disco, porque la batuta la tomaron nada menos que Piti Fernández y Miki Rodríguez, guitarrista y bajista de la banda. Es que, además de profesar un amor incondicional por la música, a veces tienen gestos de infidelidad por culpa de la fotografía y la pintura. Piti y Miki tomaron sobre sus espaldas la responsabilidad de recolectar, bucear y desentrañar imágenes de todas las épocas para contar la historia piojosa, que además de quedar plasmada en el disco lo hará, principalmente, en un libro de sesenta páginas que acompañará cada uno de los CD, en edición limitada.
Una banda integral
"Siempre hay reuniones en la quinta de Paso del Rey en las que se habla mucho; todos opinan, hasta los técnicos. Y está bueno porque van saltando ideas y, en general, saben de lo que hablan. Todos están muy adentro del laburo, muy comprometidos con el resultado final ", resume Hernán.
Alberto Cortés (director de fotografía, de cámaras y el responsable de alguno de los videos de la banda - El balneario de los doctores crotos , Ando con ganas y Tan solo - y de muchas de las animaciones), y Martín Blanco (director de teatro, entrenador teatral de Andrés Ciro y encargado de las puestas en escena de shows cada vez más multimedia) completan, junto a Hernán (que se suma también a la tarea de la factura de las animaciones para las presentaciones) el trío de hombres de las artes no musicales con que la banda cuenta para ser.
Y aunque Cortés suene sincero cuando dice que Los Piojos no necesitan más que los cinco músicos sobre cualquier escenario para conectarse con la gente, en cada show se hace evidente que el trabajo de video, de luces, de puesta en escena, suma de distintos lados a lo que desde la música se quiere decir.
Cortés insiste: "Nosotros podemos pensar mil cosas que están bien, que están en línea con lo que la banda quiere expresar. Pero, en el fondo, no hacemos falta. La magia se produce igual. En uno de los últimos shows, cuando empezaron con Tan solo , Andrés le sacó la cámara a un camarógrafo y se puso a filmar a la gente, uno por uno. Fue genial, más genial que las bailarinas, que los videos que yo hice, que la escenografía. Y eso nadie lo pensó. Lo insulté por dentro porque nos armó un pequeño quilombo técnico, tuvimos que tirar cables y seguirlo, pero estuvo bárbaro".
Los tres coinciden en que sumar a la música es un regalo para los seguidores. Flor de regalo, pensando que cada show tiene atrás, al menos, dos meses de trabajo. Pero se sabe que es de buena educación agradecerlos. Y los chicos -como ellos llaman a los seguidores de la banda- lo hacen con creces. No hace falta más que la imagen de un botín de fútbol apareciendo en las pantallas para que todos comiencen con Maradó . "Eso es formar parte del ritual", resumen orgullosos.
Creativos detrás de escena
- Silvio Esquilari fue el dibujante del primer piojito, allá lejos y hace tiempo. Después de su separación del grupo (sólo en términos laborales), el piojo fue mutando y creciendo de la mano de Hernán Bermúdez y al ritmo que marcaron los distintos discos y las diferentes etapas que atravesó la banda.
- Diego Cazavat, por su parte, fue un precursor en darles teatralidad a las presentaciones del grupo. Hoy -y desde hace cuatro meses- esa responsabilidad recae en Martín Blanco.
- Alberto Cortés, que ya lleva cuatro años con la banda, suma su visión cinematográfica a unos shows que son cada vez más multimediáticos.






