
El tiranicida
David, Donatello
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La estatua del David de Donatello, con la cabeza del vencido Goliat a sus pies, parece desafiar no sólo las expectativas de sus contemporáneos, sino también toda clasificación histórico-artística. Primera escultura exenta (autónoma, no adosada a otra estructura) en bronce del Renacimiento, este desnudo en pie evoca claramente las estatuas conmemorativas sobre columnas de la Antigüedad, aunque su tema proceda del Antiguo Testamento. Además, se trata de una representación sensual y rebosante de vida de la juventud.
La crítica se ha enfrentado a esta aparente paradoja de distintas maneras: en 1481, Cristoforo Landino reconoció las influencias antiguas en Donatello, y Vasari sostuvo que, si bien Donatello pertenecía a la segunda ola de artistas renacentistas, su obra -y desde luego esta estatua- estaba a la altura de la del posterior Miguel Angel. En 1895, André Gide fantaseó sobre la "sorprendente preferencia por el cuerpo masculino" y la "desnudez adornada de este David ; el sabor de la carne", atribuyendo así a la obra una carga homoerótica que no ha perdido jamás (cabe recordar la etimología hebraica del nombre David: "Digno de ser amado"). Aunque no han llegado hasta nosotros fuentes coetáneas referentes a la obra, se puede reconstruir su contexto de manera convincente. La innovadora pose y la guirnalda de la base, por ejemplo, se pueden encontrar en otras obras contemporáneas, y sabemos que estuvo originalmente en el palacio (antiguo) de Cosme de Médici. Sabemos también que la inscripción original del pedestal, escrita en latín por el humanista Gentile de’ Becchi, tutor de los Medici, decía: "Aquel que defiende a la patria está destinado a vencer. Dios aplasta la ira del más terrible enemigo. He aquí al muchacho que derrotó a un gran tirano. ¡A la victoria, ciudadanos!". Así pues, el tema de David y Goliat tenía un significado político en la Florencia renacentista, siempre amenazada por enemigos poderosos. Entre los ejemplos posteriores de la misma tradición se hallan el David de bronce de Verrocchio (c. 1473-1475) y el de mármol de Miguel Angel, de 1504.
Sin embargo, hay mucho más que iconografía en este sensual desnudo. La figura encarna la búsqueda de un auténtico contrapposto durante el primer Renacimiento, así como de un modo de dotar de mayor animación a la escultura. En este aspecto, podría parecer que Donatello quiso medirse con Policleto, el gran escultor de la Antigüedad, a quien se atribuía la creación del desnudo masculino ideal con su Doríforo . La única estatua de un desnudo en pie atribuida a Policleto conservada en el siglo XV era la figura de Apolo montada sobre una famosa joya, que pudo inspirar la cadera ladeada del David de Donatello.
Si Donatello creó su David para rivalizar con el arte de la Antigüedad, o incluso para superarlo, fue para mayor gloria y beneficio de Cosme de Médici, pues la estatua habría servido para demostrar que un buen gobierno propicia la prosperidad de las artes. Así, Cosme la hizo erigir como símbolo de Florencia, ciudad próspera y protegida por Dios, en el patio de su propio palacio.
<b> C. 1440 </b>






