
El tofu
El dofu, o tofu, no es un queso, sino una pasta de soja fermentada, insípida en su estado original, muy apreciada en la cocina de los países asiáticos. Según el Código Alimentario Argentino, para ser un queso el producto debería provenir por separación del suero de leche o de leche reconstituida, coagulada por acción del cuajo y/o enzimas específicas. El tofu se obtiene por coagulación, por medios químicos de un jugo vegetal que, por cierto, no es leche.
Es bueno recordarlo para ubicar sus valores, sin asociarlo con este producto lácteo. Es reducido en calorías y la mayoría de ellas proviene de sus ácidos grasos esenciales. No contiene colesterol, como todo producto vegetal, y tampoco lactosa. Aporta proteínas, vitaminas y minerales, y es un apreciado nutriente en culturas que no tienen fácil acceso a alimentos cárnicos. Esta cuajada de porotos, sometida a procesos de fabricación, puede ser más o menos firme según cómo se la haya dejado escurrir. Se sirve con sabores que la realcen -salsa de soja, verduras, guisos, fritos, reducido a pasta y de allí a salsa-, y los chinos la llaman carne sin hueso.
El tofu fresco se consigue en almacenes y comercios orientales. Los bloques se mantienen en la heladera durante algunas semanas,siempre sumergidos en agua, que se cambia diariamente El envasado al vacío se puede conservar durante meses.
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