
El último maestro de la novela negra, Dennis Lehane y sus perdedores entrañables
Bob sintió que un pájaro aleteaba atrapado en su pecho, impotente, buscando una salida. Si es cierto que ningún género registra la angustia del hombre simple como el policial negro, no creo que exista una descripción más poética y certera para explicar el malestar existencial. Con el corazón entre barrotes, Bob es un taciturno empleado de bar marcado por una cicatriz de soledad, incapaz para atraer a alguien que muestre interés en él después de una charla trivial. Y es el protagonista de La entrega, un libro que se publicó en noviembre y una película que se estrenará en estos días. Él vive en la casa que era de sus padres, en la que nada cambió desde la década del 50, y su vida es una página en blanco (Bob recordaba años enteros en los que no le había pasado nada) hasta que, a fines de un frío diciembre, rescata a un cachorro abandonado en un tacho de basura y conoce a una mujer con una misteriosa cicatriz en el cuello. ¿Un milagro de Navidad? Otro rasgo de la novela negra es el anhelo de esperanza de sus seres averiados, discreta, casi desesperanzada. "Esperanza desesperada", define el escritor Dennis Lehane, último maestro del policial yanqui. A los 49 años, el autor de best sellers como Río místico, La isla siniestra y Desapareció una noche, que se convirtieron en películas taquilleras dirigidas por Clint Eastwood, Martin Scorsese y Ben Affleck, es el némesis estadounidense del policial nórdico superventas y el inventor de un método que desafía el tradicional circuito creativo de la cultura popular.
Hace más de una década, Lehane empezó a escribir un libro que abandonó pronto. Años después, ese boceto nonato se convirtió en un cuento titulado Animal Rescue, que por su potencia dramática se transformó en la película The Drop, con un traslúcido Tom Hardy como Bob y James Gandolfini como su primo Marv, en la última actuación de aquel que será recordado como Tony Soprano, ahora y siempre. En 106 minutos es posible apreciar los bajos fondos de una ciudad helada, en tensión entre un catolicismo menguante y un nihilismo agnóstico, con la mafia chechena dedicada a mover el dinero sucio en entregas por los bares y donde las raíces cruzadas hacen del barrio una familia ampliada más que un rejunte de laburantes. Acaso fascinado con la historia de Bob y el cachorro Rocco (bautizado por San Roque, el patrón de los solteros, los falsos culpables, los peregrinos y… los perros), Lehane sintió que faltaba algo. Y entonces escribió el libro, como una radiografía íntima de los personajes y en rebelión contra el orden natural. Cuento, película, novela: la historia de La entrega es siempre la misma. Pero nada arruina la intriga por la suerte de esos entrañables perdedores: ni el giro del final.
"Los triunfadores pueden esconder su pasado, mientras que los fracasados se pasan el resto de la vida intentando no ahogarse en el suyo", escribe Lehane y en pocas palabras define la esencia filosófica de la novela negra en la que, invariablemente, un hombre quiere salir a flote y escapar: de un mal negocio, de una pandilla, de una venganza. Prisionero de su suerte, atrapado en una telaraña, busca su destino. Y si en el policial nórdico de la época el personaje central es un policía cínico y desencantado, hundido en las grietas de la sociedad del bienestar, acá el protagonista es un tipo común sin dotes detectivescas que necesita huir de la medianía cotidiana. Existencialismo para proletarios. Detrás de la barra, Bob no hará grandes esfuerzos para comprender el universo: apenas intentará aprender a sobrevivir, sentirse feliz durante una sucesión de instantes. Y como en toda historia de iniciación, se hará hombre cuando descubra que en el bolsillo tiene la llave de su propia jaula.
Listamanía- Cinco autores que modernizan el policial clásico
- Gillian Flynn
Con Perdida, una novela muy emparentada con La entrega, la escritora estadounidense exprime el punto de vista y convierte el drama matrimonial en crimen (im)perfecto.
- Jo Nesbø
Desde Noruega, el novelista y rockero (canta en la banda Di Derre) perfecciona el policial nórdico: intriga y crítica social como denuncia de los males de la sociedad de consumo..
- Petros Márkaris
Nacido en Turquía de familia armenia y con pasaporte griego, hace del limbo nacional un motivo más de malestar para su criatura, el comisario Kostas Jaritos. Asesinato y cinismo.
- Åsa Larsson
Con su álter ego literario, la abogada sueca Rebecka Martinsson lleva hasta el Círculo Polar Ártico su pasión por la Biblia: según ella, "un libro lleno de historias violentas".
- Qiu Xiaolong
Ex traductor al chino de Joyce, Faulkner y Conrad, escribe las novelas del policía-poeta Chen Cao, que resumen las incertezas de un comunismo capitalista. O al revés.







