
Eladia Blázquez
Tras el éxito de Tanguera, al que le puso la letra y la música, se ha tomado un impasse: proyecta una obra que refleje tristezas y alegrías, el sarcasmo y la ternura argentinos; en suma, nuestras grandes contradicciones
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1. En mi casa aprendí a ser libre. Mis padres eran españoles, él obrero y ella ama de casa. Podían haber sido muy cerrados, pero no. Vieron pronto que tenían una hija artista, desde que me dieron el primer juguete musical: tuve mis xilofones, mis pianitos, que venían con la escala completa y afinada. Y no me obligaban a sentarme a comer si prefería encerrarme a hacer música.
2. Algo que agradezco mucho: nunca me encorsetó un maestro. Mis padres, dentro de sus humildes medios, me pusieron profesores de música que al poco tiempo aconsejaban: “Déjenla, déjenla cantar y tocar sola, tiene algo innato”.
3. Mi verdadero aprendizaje lo hice trabajando. A los 8 años ya cantaba en los teatros y en la radio con músicos como Héctor Stampone. Siempre estaba en elencos de grandes; cuando bajaban el micrófono para mí, sentía una emoción muy enorme…
4. Sé que no estaba en mi destino formar una familia. Como actué mucho en el exterior, las propuestas vinieron de extranjeros, y no me decidía a radicarme en Chile o cualquier otro país. Sentía, además, que no era muy fácil compaginar la dedicación a lo mío con la que suele requerir un marido.
5. Sé que hay un Dios , y soy bastante mística, pero no sigo los rituales: entro a una iglesia sólo cuando siento la necesidad.
6. Hay seguridades que no te puede dar nadie. Están adentro tuyo. Yo siempre fui… nerviosilla; antes de enfrentar al público a veces me brotaba toda. Ahora ya no le tengo tanto miedo al escenario, y siento que es más por un cambio interno que por el reconocimiento de afuera.
7. Aprendí a conocer una mirada del público , que se fija y hasta se nubla un poco con alguna canción. Ver esa mirada es sentir que estás penetrando en el alma de otra persona, al abrir la tuya.
8. Creo que hay cosas que Dios te pone adentro, y punto. La letrista, en mí, se fue desarrollando sin que le hiciera mucho caso. Escribía canciones porque me gustaba, pero durante muchos años no lo consideré como otra faceta artística.
9. Voy a citarme: “Sé, que nada pudo quebrantar mi fe, que si una vez morí, resucité, y resigné mi propia compasión…” Hace dos años estuve mal, pero salí, y entendí que me faltaban cosas por hacer acá. De hecho, en plena quimioterapia compuse canciones para La banda de la risa; y al sentirme curada, surgió todo el trabajo de Tanguera.
10. Siento que en este momento tan duro está faltando hondura en la propuesta artística. Yo también me hago cargo, porque debería estar escribiendo más sobre lo que nos pasa, pero estoy bloqueada: no quiero hacer noticieros, pero tampoco banalizar la esperanza.






