
Elemental, amado Watson
Un fan fiction sobre el romance entre Sherlock Holmes y su fiel compañero
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Entiendo lo difícil que fue para ti después de… después de…": en el pésame, la discreta señora de flema británica se queda con pocas palabras: "Lo de Sherlock fue hace muy poco, pero tienes que superarlo. ¿Te vas a casar? ¡Estupendo! ¿Cómo se llama él?". El muy púdico John Watson suspira y contesta: "Señora Hudson, ¿cuántas veces se lo tengo que decir? ¡No soy gay!" En el primer episodio de la tercera temporada de la serie Sherlock, cuando todo el mundo cree que el detective está muerto, la casera del mítico departamento B de la calle Baker 221 comparte sus condolencias con el viudo, segura del romance entre sus inquilinos y firme en su filosofía: Vive y deja vivir. El programa de la BBC que actualizó el mito de sir Arthur Conan Doyle al calor electrónico de los teléfonos celulares y de las búsquedas en Google también se ajustó a la época en que se celebra lo igualitario. Si antes se condenaba la homosexualidad y hoy se condena la homofobia, la relación de Sherlock Holmes y su fiel John siempre alimentó las fantasías de aquel que intuía en el vínculo una intimidad secreta en la Inglaterra decimonónica que prohibía "el amor que no se atreve a decir su nombre". Elemental, Watson.
"¡Sherlock no era mi novio!", repite el buen doctor, con el gesto fatigado del actor Martin Freeman, que en el sutil revoleo de ojos habilita la duda (en la escena siguiente, el excéntrico detective que interpreta el enjuto Benedict Cumberbatch se propone sorprender a su amigo en su regreso de la muerte: "Quizá vaya a la calle Baker y salga de una torta"). La serie se convirtió en un fenómeno de culto mundial que se valora en la escasez: apenas tres capítulos por temporada, incluida la cuarta, prevista para este año (tendrá además un episodio especial a modo de prólogo). Pero también acuñó un lenguaje propio, construido a partir de un neologismo como johnlocked: según el Urban Dictionary, "el fan que está convencido de una relación romántica entre Sherlock Holmes y su compañero, John Watson". Ahí donde la cultura pop creó una contracción gramática para definir el matrimonio entre celebridades (Brangelina, se dice, y con la mezcla de los nombres de Brad Pitt y Angelina Jolie se puede calificar a cualquier superpareja que salga en las revistas), ahora se habla de Johnlock como sustantivo propio y ejemplo virtuoso del amor entre señores.
El fan fiction, esa afición de los lectores por escribir historias de ficción sobre sus ídolos literarios, abunda de novelitas donde la resolución de un caso se celebra con un beso en la boca. O algo más. Celosos de los personajes, estos autores vocacionales se indignaron cuando el mismísimo Cumberbatch se burló de sus fantasías sobre Sherlock y John: "Siempre es igual. Uno está cansado, el otro llega de trabajar, uno está caliente, un bulto aparece en sus pantalones y entonces se ponen manos a la obra", dijo en una entrevista a la revista Out, órgano (no) oficial de la comunidad gay, donde comparó esos relatos con la inútil y previsible trama de cualquier película porno y sus ridículos argumentos antes de pasar a la acción. La reacción fue airada y el actor, que aspira al premio Oscar como el homosexual atormentado Alan Turing en El código enigma, fue declarado persona no grata entre los miembros más enervados de los grupos LGBT.
Así en la serie como en los libros, Watson se casará tres veces con damas muy dignas, pero Sherlock conservará la virtud del soltero empedernido, eternamente desconfiado de las mujeres. ¿Será posible la amistad casta entre un hombre heterosexual y un hombre ambiguo? Claro que sí. Imaginar algo más queda a criterio exclusivo del público. Para la revista Out, el debate está cerrado: "Si quiere ver hasta dónde puede llegar la relación entre dos amigos como éstos, probablemente deba escribirlo usted mismo". n
Cinco adaptaciones de Sherlock en el cine y la TV
Sherlock
Una serie para la era Instagram: en una Londres modernísima tuneada con filtros fotográficos, Google y WhatsApp son los aliados en la resolución del misterio.
Elementary
Con menos pretensiones artísticas que el programa inglés, la versión yanqui se sitúa en la Nueva York actual con una doctoraJoan Watson interpretada por la asiática Lucy Liu..
Sherlock Holmes
Testosterona y cinismo, con la cosmovisión clipera del director británico Guy Ritchie: Robert Downey Jr. es un detective reconvertido casi en un héroe de superacción.
Holmes & Watson:Madrid Days
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El sabueso de los Baskerville
En 1939, la primera adaptación cinematográfica, con el sudafricano Basil Rathbone como el más perdurable Sherlock en blanco y negro.
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