¿Ellas invierten mejor?
Las mujeres se asesoran cada vez más para tomar decisiones sobre el manejo del dinero propio o de la casa; los hombres, de a poco, se animan al cambio de roles
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De pronto, a los 31 años, Ana Paula Santos se encontró en una situación financiera envidiable. Una plata heredada le aseguraba un buen pasar económico para los próximos 10 o 15 años si era moderada con su estilo de vida. Pero además de dinero, Ana Paula se encontró con un montón de dudas. "¿Y ahora qué hago?", se preguntó. "Estaba desorientada y confundida porque en ese momento se te acerca un montón de gente que te sugiere qué hacer. Yo no tenía idea de lo que era un plazo fijo, mucho menos un bono o una acción. Hice lo que me dijo mi pareja de ese momento: invertí en ladrillos. Pero fue una mala decisión porque había un montón de gastos que no tuve en cuenta y además no podía disponer de la plata si la necesitaba", reconoce Ana Paula. Después de esa mala inversión, esta médica veterinaria empezó a informarse y a investigar sobre el mercado financiero. "Vendí el inmueble. Tenía un capital y quería sacarle provecho. Me asesoré y ahí me di cuenta de que había un montón de opciones que desconocía -reconoce-. Hoy estoy muy informada, me gusta estar actualizada. De hecho, soy la «asesora financiera» de mis amigas, que vienen a preguntarme qué les conviene hacer con el ahorro que generan", dice Santos.
Las mujeres se animan, cada vez más, a tomar decisiones sobre la plata generada por su trabajo o por situaciones extraordinarias, como puede ser una herencia, una indemnización o una división de bienes en el caso de un divorcio. Estando en pareja, participan a la par del hombre de la toma de decisiones sobre el destino de los ahorros, algo que solían delegar en el varón. "Hasta no hace mucho, el modelo del manejo de dinero en la pareja era así: las inversiones las manejaba el marido, el gasto, ellas. Pero esto, por suerte, está cambiando entre las generaciones más jóvenes. Hay un despertar, una toma de conciencia de los riesgos que se corren cuando no te hacés cargo de tu dinero", sostiene María Laura Tramezzani, directora ejecutiva y líder del área de gestión patrimonial de AdCap, un banco de inversión. Entre sus clientes hay un alto porcentaje de médicas, abogadas, arquitectas que se acercan para "aprender a invertir". "La mujer se siente fuerte cuando sabe; cuándo no, es vulnerable y deja en manos del que supuestamente entiende la decisión. Eso era muy típico de las generaciones anteriores, donde se buscaba un marido protector y proveedor que como era el único generador de ingresos, manejaba las finanzas aunque no supiera. Hoy no. Las mujeres buscan aprender y cuando lo hacen, se plantan", dice Tramezzani, que da workshops sobre manejo de dinero e inversiones a mujeres profesionales.
Por su parte, Jackie Maubré, directora de Cohen S.A.,empresa de servicios financieros, asegura que el 30% de sus clientes son mujeres, muchas de ellas divorciadas, que se ven obligadas a lidiar con sus finanzas y a involucrarse seriamente con su dinero para saber qué hacer con él. "Es un porcentaje mucho mayor ahora que antes. Las que están casadas vienen a la reunión y participan, se interesan, preguntan. Es importante que vengan. Antes el pensamiento era «para qué voy a ir si no entiendo nada». Yo creo que Internet ha ayudado mucho, circula mucha información que antes no había -plantea Maubré-. Y también influye la situación de independencia que han logrado. Esto sin dudas invita a que quieran meterse de lleno en el manejo del dinero. Cada generador debería poder tomar decisiones sobre lo que genera. El mundo de las finanzas no es ni masculino ni femenino, es para los que buscan tomar decisiones sobre el destino de sus ahorros".
Pero a pesar de esta avanzada, para Cecilia Boufflet, periodista y autora junto con Virginia Porcella del libro Economía con tacos altos, (Ediciones B) la influencia masculina sigue presente. "Es cierto que las mujeres se involucran más con las inversiones y empiezan a tomar decisiones sobre el destino del dinero grande. Pero también es cierto que siguen consultando y apoyándose en el hombre y esta situación no se da al revés", plantea Boufflet.
Boufflet aporta un dato que sirve para ilustrar esta situación. "Casi todas las cuentas de inversión de mujeres en los bancos tienen como cotitular al hombre, en cambio hay un porcentaje muy significativo de hombres que no tienen cotitulares. Es decir, el hombre no abre el juego como la mujer. Ese pensamiento machista también parte a veces de la misma mujer, que piensa que de economía no sabe nada. Pero el hombre no necesariamente sabe de inversiones", sostiene Boufflet.
Una encuesta de Britain Thinks para FT Money muestra que las mujeres sienten que tienen menos conocimientos que los hombres acerca del mundo bursátil y esto las desalienta a formar parte de ese universo. "A menudo las mujeres no se tienen la confianza para tomar decisiones por su cuenta y quieren hacerlo con su pareja -detalla el informe-. Pero no es que los hombres tengan más conocimientos. Pocas veces comprenden lo que hacen. La diferencia está en que ellas quieren entender."
Es cierto que no todos los hombres están dispuestos a ceder terreno en cuanto qué hacer con el dinero. Pero en el caso de Gabriela Páez Tesler, dueña, junto con su pareja Fabián Vendramini del restaurante Jolie, con locales en Belgrano R y una próxima apertura en Palermo, en el Hotel Vitrum, ese proceso se dio de manera muy natural. "Fabián empezó con el proyecto antes y cuando formamos pareja yo me sumé. El lugar lo tuve desde el principio, uno no puede hacer todo, sí o sí tenés que delegar. En gastronomía muchas veces las decisiones hay que tomarlas ahí mismo porque las oportunidades surgen en el momento. Además, me parece muy cómoda esa postura de «en casa la plata la maneja el otro porque yo no entiendo nada». Si no entendés, aprendé -plantea-. Hombres y mujeres tenemos la misma capacidad para invertir bien o mal el dinero. Hay una barrera cultural, las mujeres creemos que no tenemos esa capacidad, pero es un resabio social", sostiene Gabriela.
De hecho, fue ella la que insistió para sumar el local de Palermo. "No buscábamos expandirnos, nos trajeron el negocio. Fueron semanas de conversar porque más allá de los riesgos económicos, sabíamos que como pareja nos iba a restar tiempo -confiesa-. Yo suelo ser más impulsiva, Fabián es de resguardarse más. Esta apertura significaba tocar nuestros ahorros, era la parte más difícil de la decisión. Pero yo me entusiasmé mucho y apostamos fuerte por este proyecto".
Independientes + autónomas
La clave para Boufflet, entonces, es pasar de la independencia a la autonomía económica. "La mujer demostró que tiene capacidad de ganar dinero, pero todavía acepta y hasta prefiere que se lo administre otro. Tiene la tranquilidad que se puede valer por sí misma, pero esquiva la responsabilidad de qué hacer con lo que genera".

Paula Amor es abogada y además, emprendedora. Y un claro ejemplo de haberse animado a dar ese paso decisivo de la independencia a la autonomía económica. Hace un tiempo decidió invertir su dinero en un proyecto que equilibrara su vida profesional y que estuviera vinculado con momentos de placer. Lo hizo sin consultar con su marido -hoy su ex- ya decidida a hacerlo. "No hubo consulta, fui con la idea y el plan trazado y le compartí mi decisión. Le hablé de los riesgos y las posibles soluciones. Y le hice hincapié en que no iba a afectar lo interno porque me ocupé de generar por fuera todo lo necesario para el proyecto".
Así surgió Sense & Tea. "Quería hacer algo que creara momentos, que apelara a la memoria emotiva. Usé el té como herramienta para estimular los sentidos, compartir momentos. Tenía dinero ahorrado, que lo usé para capacitarme en el rubro. Y de a poco fui generando catas y eventos exclusivos con empresas", dice Paula. El paso siguiente fue la apertura de Locas de Amor, el local que puso con su hermana Cecilia en Caballito. "Cuando me hice el plan estaba proyectado el negocio a mediano plazo. Fui conservadora, si hubiera sido impulsiva o temeraria hubiera hecho el local primero. Si bien los eventos de cata implicaban mayor esfuerzo personal, era el paso más conservador para dar en ese momento".
¿Conservadora, yo?
Los expertos definen el perfil de la mujer inversionista con una palabra: conservadora. "Toda inversión implica siempre un riesgo y ese riesgo es más difícil de digerir para la mujer, le cuesta más por su perfil protector", asegura Boufflet. Y Tramezzani amplía: "La mujer es más precavida, más consciente de los riesgos. El hombre es impulsivo. Te pregunta sobre la rentabilidad de determinado producto. En cambio, la mujer lo primero que hace es analizar cuál es el riesgo. A ellas les entrás por el riesgo y a ellos por los beneficios", compara la ejecutiva de AdCap.
La preferencia por los ladrillos y cosas concretas como por ejemplo un emprendimiento es una prueba fehaciente de que la prudencia femenina es la que se impone a la hora de invertir. Pero hay quienes cuestionan esta supuesta seguridad y hasta le pusieron nombre: "Cautela imprudente".
Quienes acunan este concepto sostienen que invertir en un inmueble implica un alto nivel de riesgo, desde lidiar con inquilinos incumplidores hasta pagar impuestos y gastos sorpresa, además de no poder disponer del dinero ante una necesidad. "Y el ladrillo no es para todo el mundo porque no siempre es alcanzable -dice Maubré-. A menos que tengas un patrimonio más importante para acceder a propiedades donde valga la pena invertir, no se justifica. Ahora varias mujeres están cambiando el chip y se están volcando a los fondos comunes de inversión para ahorro minorista, que dan un buen rendimiento con la ventaja de poder sacar el dinero cuando lo desean".
Tramezzani apuesta a que las nuevas generaciones pierdan el miedo a al mundo financiero, que según diversos estudios, todavía les resulta un territorio más bien hostil, lejano, masculino, poco accesible y para ricos. "El dinero le da libertad a la mujer. No puede ser que no dispongan de esa libertad porque no sabe qué hacer con él. Pero eso está cambiando", confía la ejecutiva mientras se disculpa porque debe atender el llamado de un cliente importante. Una mujer.
Perfil de la inversora
Entendimiento
La mujer participa de forma activa de las decisiones sobre el dinero cuando entiende y está informada
Apoyo
A pesar de su mayor participación, siguen consultando a su pareja y buscan su aprobación antes de hacer alguna operación
Cautela
A diferencia del hombre, suele ser más conservadora y se fija más en los riesgos que en los beneficios, por eso tiende a buscar blindar su capital antes que aumentarlo
Producción de Gabriela Ballesi
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