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La Universidad de Harvard elaboró un estudio para concientizar a la población sobre lo que hay qué comer. Las conclusiones fueron muchas y muy variadas. Una de ellas apuntó a las legumbres, un alimento que no suele ser considerado, pero que tiene un gran valor energético y nutricional.
En principio, el valor nutritivo de las frutas y verduras empujan al común de la población a ingerirlas. Sin embargo, los resultados del estudio de esta prestigiosa universidad determinaron que las arvejas, al consumirse cuatro veces por semana, se convierten en un superalimento capaz de proteger al organismo.

Con un excelente aporte de proteínas, las arvejas tienen la particularidad de ser sumamente versátiles y prácticas a la hora de incorporarlas a una dieta alimenticia. En ensaladas, en una pasta para untar, de decoración: existen muchas maneras de incorporar esta legumbre, de escaso tamaño y gran potencial.
La premisa de Harvard es sencilla: agregar a las arvejas en cuatro comidas de la semana y eso no solo aumentará nuestro potencial, sino que también nos dará vitalidad y fortalecerá nuestro cerebro, el encargado de procesar los datos e información, en un proceso más reconocido como la memoria.
Para quienes tengan nulo conocimiento en la cocina, las arvejas son un alimento noble y sencillo de incorporar. Aunque exista una pequeña cuota de creatividad, esta legumbre se adapta al contexto y, por momentos, hasta pasa por desapercibida por su tamaño.

La forma más sencilla y conocida de agregar a las arvejas es en una ensalada. Sea de lechuga, tomate, cebolla, zanahoria o cualquier otra verdura de estación, este superalimento se amalgama con cualquier otro y hasta se potencia.
También pueden ser utilizadas para decoración: su color verde y aspecto diminuto encaja en platos que tienen mucha materia prima y se necesita cortar con tanta monotonía. Es ahí donde las arvejas sobresalen por su tamaño y, sobre todo, por su poder nutritivo.



