
En tapizados gana la imaginación
Libertad de combinación y variedad en texturas son los principios destacados. Lo importante: la uniformidad cromática
1 minuto de lectura'
Llegó el día en que el tapizado de los sillones, butacas, sofás y hasta respaldos de camas debe renovarse. Por lo tanto, es bueno tener presente cuáles son las tendencias actuales.
Respecto de las texturas por combinar, la libertad es total: se pueden mezclar linos y chenilles, por ejemplo, sin ningún temor. Tampoco rigen normas en los motivos: rayas, lisos, floreados y escoceses se asocian sin dificultad. ¿Cómo es posible? La respuesta está en los colores: la armonía es lo más importante. Por ejemplo: los sillones en chenille, en un color liso, pero terminados en sus extremos en marabú multicolor (pasamanería elaborada con hilo y chenille, con aspecto de fleco). Les da una terminación vivaz y divertida tanto a sofás como a almohadones. Respecto de estos últimos, pueden tapizarse con telas de lino o algodón, con estampado de flores que repitan la tonalidad del sillón. Otra idea: colocar otros con rayas o cuadros creando un colorido composé. Es posible combinarlos además con las cortinas, ya que éstas pueden elaborarse con las mismas telas rayadas o floreadas de alguno de ellos. Lo esencial es que no quede el ambiente sobrecargado con un solo motivo: la uniformidad está dada por los tonos elegidos.
En el dormitorio, utilizar una tela floreada como respaldo de cama cuyos colores concuerden con el de las cortinas, preferentemente lisas, pero que a su vez se repitan en el cubrecamas. El chenille tiene la ventaja de poder usarse directamente como cobertor.
Algunos especialistas sostienen que la tendencia actual se inclina por las texturas lisas. ¿Cuál sería la explicación? Anteriormente, el acento de la decoración estaba puesto en los muebles; las paredes y los pisos no se destacaban por sí mismos. No obstante, en la actualidad, el auge de la pintura en tonos shocking y la excelencia en materia de pisos (maderas y porcellanatos cada vez más exquisitos) son los culpables de que el mobiliario sea un elemento más en la decoración y ya no predomine sobre los demás.
Ahora bien, ¿existen reglas a la hora de elegir las texturas de acuerdo con la decoración imperante? Si el ambiente es minimalista, las más convenientes son los linos, algodones y panamás. Eso sí, son recomendables lisos, en tonos crudos.
En cambio, el estilo country o de campo se lleva de maravillas con las telas como arpilleras y panamás. Los estampados preferidos son las flores y los motivos étnicos o indígenas.
Las cortinas
En este rubro, hay varias opciones.
La tendencia actual deja de lado los grandes cortinados de otrora, con frunces y gran vuelo. Lo que se impone son las cortinas de telas simples, rectas y sin tantos paños. El modelo más usado es el romano: rectas, con roller para subir o bajar la tela en vez de desplazarla hacia los laterales. Sin embargo, éstas pueden estar acompañadas por cantonier (cortinados fijos, a los costados de la ventana). La ventaja es la poca cantidad de tela que se requiere. Tampoco se usan ya los bandeaux, pero sí los faldones que necesitan menos material. El más utilizado es la gasa, con transparencia, pero sin brillo.
En ambientes rústicos se sugieren los linos, la viscosa, la lana y el poliéster, en tonos opacos.
Las casas que no tienen persianas, como las de countries, son las ideales para usar doble cortinado. Uno realizado en telas livianas y lisas, que protege la privacidad. De día, al estar extendido, permite ver hacia afuera, pero no hacia adentro. El otro debe ser en tela pesada. La textura perfecta es la black out , ya que impide el paso de la luz. Es perfecta para los dormitorios: la ausencia de la luminosidad permite un mejor descanso.
Algunas novedades
Muchas telas ya vienen con procesos antimanchas. Son tratamientos de impermeabilización del tejido. En el caso de que no lo posean, se puede pedir que lo realicen.
Las más lavables son los algodones, las de fibra de poliéster, las batistas y las organzas. Para lograr el mejor lavado, algunos especialistas siguen el consejo de las abuelas: lo mejor para el lavado es el clásico pan de jabón blanco.
Otro proceso empieza a cobrar protagonismo para uso doméstico. Las telas ignífugas tienen la propiedad de impedir la propagación de la llama (son retardantes) por no hacer combustión. Este tratamiento responde a normas internacionales de seguridad requerida, por ejemplo, en aviones y hoteles.
Lo último en chenille es el arrugado: ya viene trabajado de tal forma que brinda ese aspecto.Por otra parte, ya es posible encontrar tejidos precortados para tapizar almohadones. La tela viene con un pespunte por donde se fracciona, que deja un motivo central para el almohadón. Se pueden encontrar dibujos de animales como jirafas, elefantes, etc., que dan un toque de vivacidad al ambiente al revestir un almohadón o un puf con ese estampado.
FUENTES CONSULTADAS: La Casa de la Panas: Julián Alvarez 1116; 4771-6263. Visconti telas: Paraguay 816; 4311-4830. De Levie: Echeverría 2242; 4788-5599; Arenales 1359; 4813-2323. Cortiblanc: M.T. Alvear 1616; 4812-3124. El Emporio del Tapicero: Angel Gallardo 173; 4857-5478/ 4854-6937. Agradecimiento: Srta. Flavia Pérez Vargas.
Modelos y precios
- Chenille: entre $ 22 y 28 (La Casa de las Panas).
- Jacquard: entre $ 15 y 20 (La Casa de las Panas).
- Pana: saldos de temporadas anteriores, entre $ 10 y 35 (La Casa de las Panas).
- Cueros ecológicos: $ 20 (La Casa de las Panas).
- Jacquard y chenille: entre $ 25 y 35 (Cortiblanc).
- Algodón estampado: entre $ 16 y 24 (Cortiblanc).
- Panamá liso: en blanco o crudo, $ 10 (Cortiblanc).
- Panamá estampado: aproximadamente $ 16 (Cortiblanc).
- Estampado con base de lino: $ 33 (De Levie).
- Chenille: entre $ 30 y 50 (De Levie).
- Tela para cortinas: livianas, entre $ 15 y 30 (De Levie).
- Jacquard y chenille: lisos y estampados, entre $ 8 y 20 (El Emporio del Tapicero).
- Microfibra: $ 10 (El Emporio del Tapicero).
- Cuero ecológico: entre $ 6 y 10 (El Emporio del Tapicero).
Todos los precios son por metro, con un ancho de 1,40 m.
La Feria Heimtextil de Frankfort
Desde hace 15 años visito esta muestra dedicada a la decoración para profesionales textiles. El acontecimiento dura cuatro días (se realizó entre el 10 y el 13 de enero) y está considerado el máximo suceso de la especialidad. Cuenta con 3000 stands provenientes de más 60 países. Por supuesto, siempre selecciono una cantidad razonable de ellos en función del poco tiempo disponible.
Los asistentes sabemos que todo ha sido estudiado minuciosamente: la tendencia en el color, los materiales empleados y las texturas. Como diría Michel Pastoreau: "El color es un hecho social", y al diseño le alcanza este concepto.
La máxima exquisitez se encuentra donde exhiben los textiles líderes en el mundo: los europeos. Son los mejores exponentes. Frente a sus telas, sólo resta deslumbrarnos. Por otro lado, los organizadores preparan muestras especiales para la exhibición de propuestas, entre las cuales se encuentra el show textil , un desfile de las nuevas tendencias para la decoración. Este año se presentó por primera vez la técnica de estampado digital, que con seguridad tendrá mucho éxito.
Hubo, además, un stand con definiciones en cuanto a tendencias. Ha llegado el momento de dejar de lado el estilo sobrio y minimalista para encaminarse decididamente hacia el nuevo mundo de los colores intensos, que van desde las tintas muy trabajadas hasta las expresiones más puras y vivas. Probablemente comience la época de lo suntuoso y de la riqueza expresiva.
Siempre me resulta una experiencia inolvidable ver cómo otros pueblos definen sus emociones mediante un producto textil. Quizá sea impensable como resumen de la expresión histórica, pero contiene todo su acervo cultural.





