srcset

Museos

Errázuriz Alvear, el último de los palacios de la Buenos Aires belle époque

Agustina Rabaini
(0)
12 de diciembre de 2019  • 00:45

Es una porción de París en Buenos Aires. La silueta del Museo Nacional de Arte Decorativo se destaca en plena Av del Libertador, muy cerca de la Embajada de Chile. Esta importante residencia tiene mucho que ver con el país vecino puesto que su propietario, Matías Errázuriz, era chileno y Encargado de Negocios de su país.

René Sergent, responsable de la obra magnífica del Palacio Errázuriz Alvear, también fue el arquitecto de los Palacio Bosch, Sans Souci, y de la mansión Álzaga Unzué.
René Sergent, responsable de la obra magnífica del Palacio Errázuriz Alvear, también fue el arquitecto de los Palacio Bosch, Sans Souci, y de la mansión Álzaga Unzué. Crédito: AGN

Ejerció ese cargo primero en Buenos Aires, donde en 1897, se casó con Josefina de Alvear, nieta de Carlos María de Alvear y sobrina de Torcuato de Alvear, intendente de la ciudad de Buenos Aires, y prima del Marcelo T. de Alvear, presidente electo en 1922.

Antecámara de ingreso, con el cuadro de Josefina de Alvear pintado por Joaquín Sorolla.
Antecámara de ingreso, con el cuadro de Josefina de Alvear pintado por Joaquín Sorolla. Crédito: Gentileza MNAD

Más tarde, cuando ambos proyectaron la construcción de la residencia familiar -que habitaron entre 1918 y 1936- encargaron al arquitecto estrella del momento, el francés René Sergent, que en el lugar hubiera tres grandes paredes y once metros de altura para exponer los tapices flamencos del siglo XVI que traerían de París. Las tres magníficas piezas pueden verse hasta hoy al ingresar al gran hall del Palacio Errázuriz Alvear, y son solo un ejemplo entre cientos de piezas de arte que sorprenden en este edificio.

Los jardines del Palacio Errázuriz son de estilo francés, al igual que su arquitectura.
Los jardines del Palacio Errázuriz son de estilo francés, al igual que su arquitectura. Crédito: Inés Clusellas

Se trata de una de las grandes mansiones argentinas de principios del siglo XX, el mejor exponente de la vivienda opulenta argentina de referencia neoclásica francesa. El matrimonio venía de vivir diez años en Francia, ya que Errázuriz fue destinado luego a París. Eran tiempos de la Belle Époque, la vida social era intensa y en ese tiempo se convirtieron en coleccionistas de arte y empezaron a adquirir pinturas, tapices, esculturas y muebles de arte decorativo, vajillas y piezas de arte oriental de China, Japón e India.

La inauguración del Palacio fue motivo de varios artículos periodísticos de la época, como este publicado en Plus Ultra en septiembre de 1918.
La inauguración del Palacio fue motivo de varios artículos periodísticos de la época, como este publicado en Plus Ultra en septiembre de 1918. Crédito: AGN

La construcción de la casa tuvo lugar en un lote sobre la avenida Alvear, que tomaba el apellido del ilustre abuelo de Josefina -en 1950 pasó a ser la Avenida Del Libertador- y se lo recuerda como el último de los palacios de este nivel de opulencia que haya sido vivienda familiar y centro de reunión política y social.

Comedor principal
Comedor principal Crédito: Gentileza MNAD

El edificio cuenta con 4.300 m2 y está distribuido en cuatro plantas. "Abajo vivía la familia de cuatro, y en la planta superior, había 32 personas que hacían las veces de mayordomo, ama de llaves, cocinera, niñera, niñero; hoy el lugar permite conocer detalles sobre el estilo de vida que llevaban los Errázuriz Alvear y sus dos hijos. A la distancia, el edificio es como el último de los mohicanos, el último que resistió a su época", explica Martín Marcos, arquitecto, docente y director del Museo Nacional de Arte Decorativo, quien llegó en 2017 a renovar la propuesta de un centro de arte que ofrece muestras permanentes, exhibiciones temporarias, visitas guiadas y actividades que abren un diálogo entre el arte del pasado y el presente.

Matías Errázuriz, en el centro, presenta credenciales como Embajador de Chile en buenos Aires. Casa de Gobierno. 1931.
Matías Errázuriz, en el centro, presenta credenciales como Embajador de Chile en buenos Aires. Casa de Gobierno. 1931. Crédito: AGN

"Matías Errázuriz protagonizó un cambio de época; fue un hombre a caballo entre un mundo que se terminaba y que ya no era sustentable y otro moderno, que estaba naciendo. Era un hombre curioso y culto que supo conectarse con grandes personalidades. Cuando Le Corbusier fue invitado por Victoria Ocampo y la Revista Sur a Buenos Aires, Errázuriz tomó contacto con él, y luego le encargaría el proyecto de su casa de veraneo en Zapallar, Chile".

Caricatura de Matías Errázuriz publicada en 1931, con motivo de su asunción como embajador chileno en Buenos Aires.
Caricatura de Matías Errázuriz publicada en 1931, con motivo de su asunción como embajador chileno en Buenos Aires. Crédito: AGN

Un salón del palacio decorado con la pintura de Josefina de Alvear realizada por Boldini
Un salón del palacio decorado con la pintura de Josefina de Alvear realizada por Boldini Crédito: Gentileza MNAD

Entre las joyas de la casa, está reloj de bronce que perteneció a Luis XVI y a María Antonieta, las miniaturas europeas de los siglos XVI al XX, un óleo sobre tela de El Greco y La eterna primavera, escultura de Auguste Rodin, con quien Errázuriz mantuvo fluida comunicación cuando el francés era ya un artista consagrado y. en términos económicos, casi inaccesible.

La influencia de Madame

Si en el palacio hay un ambiente que recuerda el escritorio de Matías Errázuriz -revestido por una importante boiserie de roble en estilo Luis XVI- a la derecha también está el Salón de Madame, donde Josefina recibía amistades y organizaba bailes. La decoración de todos los ambientes fue encargada a decoradores de moda (Arlhian, Hoenstchel, Nelson o Sert) y este salón fue ambientado con inspiración romántica.

El salón de Madame, la sala privada de Josefina de Alvear
El salón de Madame, la sala privada de Josefina de Alvear Crédito: Gentileza MNAD

"En términos de jerarquía, el rol de Josefina como señora de la casa fue muy importante; su presencia y mirada se perciben en los espacios y en la conformación de la colección de arte. A Josefina Alvear, en la historia de la casa hay que ubicarla en su justa dimensión", asegura Marcos. Hoy la señora que aparece con imponente vestido rojo en un cuadro firmado por el español Joaquín Sorolla, y que fue retratada por otros grandes de la época como el italiano Giovanni Boldini, da su apellido al nombre del museo. "Era una persona extremadamente refinada, su voz tenía peso en las discusiones y desde hace un tiempo, el Museo dejó de llamarse solamente Errázuriz para llamarse Errázuriz Alvear".

Matías Errázuriz y sus nietas Josefina y Carmen Gómez Errázuriz, en su residencia. 1931.
Matías Errázuriz y sus nietas Josefina y Carmen Gómez Errázuriz, en su residencia. 1931. Crédito: AGN

El año pasado se inició un proceso de restauración del vestidor y el baño de Josefina, donde durante años estuvieron las oficinas de la administración del museo. En palabras del director del edificio, "un lugar de gran significación patrimonial, con estilo pompeyano, un ambiente bellísimo que los restauradores están poniendo en valor".

Gran sala de la residencia, con triple altura para permitir que se lucieran los tapices.
Gran sala de la residencia, con triple altura para permitir que se lucieran los tapices. Crédito: AGN

Al fallecer Josefina Alvear, en 1935, la casa se volvió triste, y Matías y sus hijos ofrecieron al Estado argentino la posibilidad de comprarla, con la condición de que se abriera un Museo Nacional de Arte Decorativo. Su deseo se materializó en 1937, para orgullo de los porteños.

Museo Nacional de Arte Decorativo Av. del Libertador 1902, CABA. T: (011) 4801-8248/ 4806-8306. De martes a domingo de 12.30 a 19.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.