Es asadora de costillares, arrasó en Pinamar y Punta del Este y cuenta sus secretos: “Lo puedo hacer en una hora y veinte″
Anita Sánchez tuvo un video de más de 40 millones de reproducciones y se convirtió en una referente de la parrilla; “El que quiere jugoso, tiene jugoso; el que quiere a punto, a punto”, señaló a LA NACION
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Mira a la cámara, sonríe y con su tenedor da vuelta un costillar de más de 6 kilos que se está asando sobre la parrilla. Esa fórmula tan simple fue la clave para que Ana Sánchez, conocida en redes sociales como Anita Sánchez Costillares, salte al estrellato con sus videos y se convierta en una de las parrilleras más convocadas de Argentina, una cualidad más que destacable en un país donde hay casi tantos asadores como personas. Esta cocinera amateur -que ya no lo es tanto- se volvió una voz autorizada de este corte popular de los asados argentinos y, gracias a su “don” en la parrilla, desafía un mito instalado en la cocción. “Lo puedo hacer en una hora y veinte”, aseguró en diálogo con LA NACION.
Anita, de 54 años y oriunda del pequeño pueblo bonaerense de El Triunfo, cerca de Lincoln, se maravillaba de pequeña cuando su familia hacía un asado en su casa. “Yo veía cuando mi mamá prendía el fuego y siempre había más alegría, venía más gente. Me quedó grabado cómo los buenos momentos se daban cada vez que prendían un fuego”, recordó mientras preparaba su viaje a Punta del Este en pleno enero para ir a cocinar en un evento.

La parrillera viral: de trabajar en ARBA a cocinar para las figuras
Esa memoria emotiva se quedó en ella y luego, ya instalada en La Plata, comenzó a demostrar sus primeras armas para sus amigas. “Pedía parrillas prestadas para poder prender un fuego. Un día estábamos en una terraza y una amiga me propuso: ‘Anita, esto lo tenés que empezar a vender’”, rememoró. Fue apenas el inicio. El agasajo que daba a sus seres queridos era completo, ya que prendía el fuego, salaba la carne, hacía las ensaladas y asaba los cortes que deleitaban a sus comensales.
“Es algo que me apasiona, me copa mucho. Amo lo que hago, me encanta atender y que venga gente”, reconoció. Hasta allí todo iba normal, cocinaba para sus amigos y en pequeños eventos, hasta que hace 10 meses un video suyo explotó en las redes sociales y logró 41 millones de reproducciones y más de 390 mil likes en Instagram. La viralización se transformó en 158 mil seguidores en Instagram, 53 mil en TikTok y 74 mil suscriptores en YouTube.

En el clip en cuestión, se la ve a la cocinera con una camisa blanca impoluta dando vuelta varios costillares en una parrilla montada en el suelo. Su sonrisa y el dorado de la carne acaparan la imagen. Ese simple acto de cualquier parrillero cambiaría su vida para siempre gracias a la magia de las redes sociales.
“Empecé a subir videos de lo que hacía. Primero mostraba cosas como la preparación de la carne o cosas así, con pocas visualizaciones. Un día me di cuenta de que cuando doy vuelta el costillar, es lo que realmente le gusta a la gente. Se viralizó; yo no tenía la más pálida idea de redes, pero ahí empecé a entender un poco más", aseguró.
A partir de ese clip, el teléfono de Anita no paró de sonar. Se hizo conocida mundialmente y la llamaron para hacer asados en Italia, España, Colombia, Uruguay y en varias provincias de Argentina. También la llamaron personalidades del espectáculo y del deporte para que cocine para ellos. Así fue que terminó compartiendo asados con el modelo y conductor Hernán Drago, o con el futbolista colombiano Miguel Borja, exfigura de River Plate.

Anita trabajaba en el ARBA de La Plata y hace unos meses se pidió una licencia sin goce de sueldo para dedicarse a pleno a su emprendimiento gastronómico. Ahora sus días están lejos de las boletas de pago y su verano 2026 está marcado por sus viajes a Pinamar y Punta del Este para cocinar en distintos eventos. “Donde me llaman voy”, apuntó, por lo cual tiene la capacidad de acoplarse a cualquier parrilla. “No tengo un lugar físico, trabajo siempre en distintas parrillas, pero voy donde me contraten”, subrayó.
¿El costillar? En una hora y cuarto
La famosa parrillera se muestra aún sorprendida por la recepción de la gente. “Creo que lo que llama la atención es que sea mujer, que esté vestida de blanco, que nunca me ensucie y que haga un costillar en una hora y cuarto. Porque cuando se habla de este corte, siempre se dice que hay que hacerlo al asador por varias horas”, opinó.

El costillar es una de las grandes atracciones en los asados. Este corte de gran porte combina sabor intenso, jugosidad y una textura tierna, fruto de su abundante grasa intramuscular. Usualmente, los parrilleros más avesados recomiendan hacerlo a la cruz o al asador, es decir, cocinarlo en una cocción lenta, que puede durar varias horas. Es una técnica que se replica en el país desde tiempos inmemoriales dentro del mundo de los asadores.
Anita rompe este modelo impuesto y logra resultados sorprendentes. “Yo lo hago a la parrilla y en una hora y 20 lo tengo listo. Son diferentes formas, si me piden hacerlo en cinco horas, ni sé cómo hacerlo. Admiro a quien lo hace al asador, pero no es un estilo que yo practique ni que me interese implementar”, aclaró.
“Pongo las brasas y desde que apoyo la carne sobre la parrilla, en una hora y veinte te lo sirvo”, remarcó Anita y precisó que el este corte de carne y hueso debe tener un peso promedio de 6,5 kilos. “Yo me ocupo de todo lo que va en la parrilla: el chorizo, el matambrito de cerdo o las mollejas. Cuando empiezo a servir los choripanes, ahí doy vuelta el costillar”, contó.

Sus videos son hipnóticos. Para los amantes de la carne, se trata de un momento de pura devoción, donde se le hace agua la boca a más de uno. A Anita se la ve muy relajada; lejos está de esos parrilleros transpirados y a las corridas. “Creo que es un don que me dejó mamá. No me sale arrebatado, no sale quemado, siempre bien. El que quiere jugoso, tiene jugoso; el que quiere a punto, a punto, y el que quiere seco, seco. Es una cosa rarísima”, reconoció sobre su propia habilidad.
La materia prima es una de las partes fundamentales de sus experiencias. Desde hace más de 15 años pide el costillar en la misma carnicería de La Plata, que se lo prepara “tal cual lo pide”. A partir de tantos viajes, tuvo que dedicarse a conseguir nuevos proveedores en los destinos a los que viaja para cocinar. “En Pinamar y en Punta del Este conseguí una calidad igual que la de siempre. Me costó mucho conseguir un buen costillar en Colombia pero igual logré la terneza de siempre”, señaló.

El asado cumple un rol en Argentina que sobrepasa su aporte gastronómico. La experiencia va mucho más allá de cocinar carne: es un ritual social que convoca, reúne y que tiene como base compartir entre los asistentes. La amistad, la familia y la tradición se funden en un solo momento, mientras las brasas se calientan.
Anita tiene muy en claro este importante significado en la cultura argentina, por eso su lema es “sumando momentos con gente linda”. “El asado es un momento super especial, ser parrillera me ayudó a unir almas. Cuando alguien me contrata para que yo prenda un fuego en sus hogares, tiene que ver con festejar y por eso siempre voy con mi mejor versión. Encontrarte con tu gente querida siempre es el mejor plan”, concluyó.
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