¿Es posible prepararse para la menopausia?

Es el momento de incorporar el ejercicio como parte de nuestra calidad de vida
Es el momento de incorporar el ejercicio como parte de nuestra calidad de vida Crédito: Shutterstock
Cecilia Acuña
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15 de octubre de 2019  • 12:29

Prevención y más prevención. Actividad física, dieta equilibrada, quince minutos de sol al día, calcio y una buena actitud son las claves para atravesar el período hacia una nueva etapa.

La vida fértil de una mujer puede resumirse en varias etapas. Con la menarca, que es la primera menstruación, comienza el ciclo de fertilidad y todo es un poco de vergüenza y otro de una alegría exaltada más por los de afuera que todavía insisten con felicitar a las niñas que se hacen señoritas como se decía cuando éramos chicas. Después puede llegar el embarazo y, en general, hay un deseo desbocado de querer que todo el mundo lo sepa. El parto se sufre pero después se relata una y otra vez con entusiasmo. El puerperio no resulta tan sencillo de atravesar pero pasa y una vuelve a ser la de antes aunque con uno o más hijos. Pero la menopausia no es un fenómeno que produzca alegría en absoluto. No sólo porque es una señal de que nos estamos haciendo grandes, sino porque el proceso implica una serie de cambios que repercuten directamente en cómo nos sentimos y cómo nos vemos frente al espejo. ¿Qué se puede hacer desde antes para estar mejor preparadas? ¿Qué tratamientos existen hoy para atravesarla de la manera más amable posible?

Si bien la menopausia en nuestro país suele llegar alrededor de los 51 años, el climaterio comienza aproximadamente entre los 39 y los 40 años y es un período en el que ya podemos comenzar a prepararnos para lo que llega junto con el fin de nuestra capacidad reproductiva y de la vida hormonal cíclica. Tomar medidas para pasarla lo mejor posible durante y después de esta etapa resulta fundamental porque primero se trata de un período largos con muchos cambios a físicos que repercuten en el espíritu; y segundo porque lo viene luego de la menopausia que no son sólo un par de años más de vida, sino que es nada más y nada menos que un tercio de la vida de la mujer.

Los ovarios envejecen mucho más rápido que el resto del organismo. Lo hacen a tal velocidad que muere cuando todavía nos quedan muchos años de vitalidad. El problema es que no sólo dejamos de ser fértiles sino que dejamos de producir las hormonas que durante toda la vida, desde la llegada de la primera menstruación, nos hicieron cíclicas y nos protegieron de múltiples peligros. Hablamos del estrógeno y la progesterona que con la llegada del climaterio comienzan a disminuir debido a que los ovarios comienzan a fallar. "En esto las mujeres sí tenemos mala suerte porque los ovarios tienen una vida corta. A partir de los 39 años, se inician los primeros pasos hacia su declinación y, aunque en este primer período tiende a predominar el buen funcionamiento, ya hay registro de alteraciones", explica Claudia Rey, ginecóloga especialista en menopausia, presidenta de la Asociación argentina para el estudio del climaterio (AAPEC).

Se describen más de cien síntomas asociados a la menopausia. Pero no es para asustarse y salir corriendo a buscar un tratamiento, sino que se trata de aprovechar el tiempo y de poner el reloj a nuestro favor. Los cuarenta resultan el período ideal para empezar a cuidarnos mejor y así llegar en óptimas condiciones a lo que se denomina como la última menstruación de la vida de una mujer, que es la menopausia, un diagnóstico clínico que se realiza en retrospectiva: si una pasó más de un año entero sin menstruar y se encuentra en la edad adecuada, entonces, se confirma que ya nuestros ovarios abandonaron su función.

No podemos evitar la biología, la menopausia llegará y habrá que atravesarla y aceptarla a pesar de que todavía siga teniendo connotaciones negativas relativas a los síntomas de irritabilidad y sensibilidad
No podemos evitar la biología, la menopausia llegará y habrá que atravesarla y aceptarla a pesar de que todavía siga teniendo connotaciones negativas relativas a los síntomas de irritabilidad y sensibilidad Crédito: Shutterstock

La prevención

El estrógeno interviene en múltiples funciones del organismo. Nos protege. Las mujeres tenemos receptores de estrógenos en distintos órganos: en el cerebro, en las arterias coronarias, en las mamas, en los huesos, en el útero, en la vagina. Mientras atravesamos nuestra edad fértil, estamos resguardadas porque el ciclo ovárico produce estrógenos en las cantidades suficientes como para no estar en riesgo. Cuando su funcionamiento empieza a declinar aparecen los problemas: "El estrógeno, por ejemplo, actúa en la masa ósea por eso la mujer con la menopausia se descalcifica e interviene en el sistema cardiovascular por eso cuando deja de menstruar iguala al hombre en riesgo", señala la doctora Rey.

No podemos evitar la biología, la menopausia llegará y habrá que atravesarla y aceptarla a pesar de que todavía siga teniendo connotaciones negativas relativas a los síntomas de irritabilidad y sensibilidad y también asociada con la idea de vejez, un concepto detestado por una sociedad que sólo quiere ser joven. Lo que sí podemos hacer es prepararnos para que el recorrido sea lo más ameno posible.

"Junto con una periodicidad anual de los controles ginecológicos y mamarios, la mujer de cuarenta debe realizar actividad física aeróbica, llevar una dieta equilibrada, tomar quince minutos de sol por día sin protector solar para tener vitamina D e ingerir mil miligramos de calcio al día", indica Mabel Martino, ginecóloga especialista en menopausia, miembro de FASGO.

Si todavía no incorporamos la actividad física como parte de nuestra rutina, los cuarenta marcan el inicio de una cuenta regresiva que no se detiene. "Es el momento de incorporar el ejercicio como parte de nuestra calidad de vida. La Sociedad de Cardiología recomienda 150 minutos de actividad física por semana. Junto con los beneficios para el corazón y para los huesos, es fundamental para controlar el peso. Hay que tener en cuenta que en la menopausia sucede inexorablemente un aumento: se aumenta antes de dejar de menstruar y hay una ganancia mucho más importante cuando desaparece la menstruación. Además, el tejido adiposo tiende a acumularse en el abdomen, en las nalgas y en la llamada silla de montar. El aumento de peso es inevitable porque los cambios hormonales conducen a un metabolismo ralentizado", explica Rey.

Aunque el sol tenga mala prensa desde hace un tiempo venimos escuchando lo necesario que es exponerse quince minutos al día sin protector. "Contamos con muy pocos alimentos con vitamina D. La tienen los lácteos pero lo que se requiere equivaldría a tomar cinco litros de leche por día. La principal fuente de vitamina D es el sol que sólo hace impacto en la piel que no tiene protector solar y ahí convierte la vitamina D que es necesaria para la buena calcificación de los huesos con el fin de evitar la osteoporosis. Se trata de, al menos, exponer las palmas de las manos. Veinte minutos de sol aportan dos mil unidades de vitamina D y una persona necesita 1200 diarias", asegura Martino.

Otra variable importante es el cigarrillo. "Fumar adelanta hasta tres años el momento de la menopausia", advierte Carolina Heer, ginecóloga del Hospital Austral y agrega que "además del tabaco, se deben evitar los excesos de sal, alcohol y café".

Los tratamientos

No se trata de ir a la ginecóloga cuando cumplimos cuarenta y pedirle que nos recete estrógeno para ir acumulando de reserva. La terapia hormonal sólo se indica en mujeres con síntomas. "Las primeras manifestaciones del climaterio son las irregularidades en el ciclo y los calores o las sudoraciones nocturnas", explica la doctora Heer.

"El mejor tratamiento para estos síntomas, además de los que llegan más tarde como los cambios anímicos, la hipersensibilidad, los sangrados abundantes, la sequedad vaginal, el afinamiento del pelo y la resequedad de la piel, entre otros, es la terapia hormonal. Se administran hormonas sintéticas que imitan a las naturales que gradualmente van desapareciendo", indica Rey.

Se sustituye lo que falta: estrógeno y progesterona. "Se realiza una evaluación clínica de la mujer y se ofrecen dos tipos de terapia de reemplazo: la hormonal y la de la tibolona que es una molécula con triple acción porque junto con el estrógeno y la progesterona se añade una hormona androgénica que actúa sobre la libido", cuenta Heer.

Por otra parte, la doctora Martino hace hincapié en un tema crítico: el embarazo. "Durante el período de ciclos irregulares se deben administrar hormonas que sirvan como anticonceptivo y como tratamiento porque es clave evitar un embarazo debido a que es muy riesgoso."

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