
Escondido en la memoria
La imaginería y la historia se mezclan en los relatos y leyendas que cuentan nuestros abuelos
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En Salta, para encontrar un tesoro hay que esperar una noche de agosto, el mes de la Pachamama. Los deseosos de riqueza y salvación salen al campo a la espera de que una extraña luz les indique el lugar exacto. Si algún afortunado recibe la seña debe clavar su cuchillo y esperar a la mañana siguiente para hacer la excavación. Sólo él puede realizar la tarea, ya que otro sería atacado por las víboras que custodian el tesoro. En Salta no son pocos los que han escuchado de alguien -un amigo de un amigo- que así consiguió su fortuna.
Es sólo una leyenda, lo que no significa que no sea real. "Las leyendas son hechos imaginarios que se toman por verdaderos. Ficción y realidad se mezclan con la ayuda de personajes históricos a los que les adjudican dotes especiales."
María de Hoyos es una joven arqueóloga que pasa gran parte de su tiempo en Salta y Catamarca siguiéndoles la pista a los inca e indagando sobre las leyendas, historias y costumbres de la zona.
A lo largo de nuestro país se pueden encontrar leyendas con cierta facilidad, sólo hay que buscar un poquito. Se puede apelar a las librerías de viejo, reductos donde la paciencia y la curiosidad hacen magia. "Otra de sus características -sigue María- es que un mismo hecho se puede volver leyenda para distintos pueblos, con pequeñas variaciones en los lugares o personajes." Por ejemplo la Leyenda del Tapado que recorre la zona del norte argentino muestra diferentes colores. Un tapado es un tesoro escondido al que muchos buscan con la esperanza de mejorar sus vidas. Siempre se trata de algo enterrado por una historia distinta:una de ellas cuenta que el tesoro es la riqueza de un viejo hacendado de la zona que así protegía sus ahorros de la montonera, en la época de la colonia. Otra, que los mismos incas en su camino desde el Norte lo escondieron;otros dicen que se trata del tesoro de la virreina y una versión más generosa habla de que las que fueron enterradas eran unas carretas cargadas de plata que traían desde Potosí.
Es precisamente el hecho de que aún se continúe creyendo en la leyenda lo que la mantiene viva. Según María de Hoyos"vive si cumple una función, que puede ser moralizadora, explicativa, para rescatar valores como la valentía o la lealtad o, simplemente, para proteger la naturaleza".
Las leyendas se van transformando, se reciclan y se agigantan con el paso del tiempo y con la credulidad del que quiera escucharla con los oídos bien atentos. No hay que olvidar que no son un producto de la fantasía de un solo hombre, sino de una memoria colectiva que acepta que los hechos existieron realmente.
El inventor del baile
Dice esta leyenda de nuestro Litoral que antes, los indios no sabían bailar. Bueno, antes de que el tamanduá (oso hormiguero) les enseñara. Ocurrió cierto día que, andando por la selva, un indio se encontró con el tamanduá. Muy distraídos debían andar porque de pronto se toparon de frente, sin saber quién pasar primero. El tamanduá se paró en sus patas trasera y levantó su largo hocico. Tal vez quería saludar, pero al indio le pareció que quería atacarlo y empezó a dar golpes con un palo para defenderse. Pero el tamanduá era ágil, y cuando vio venir el primer golpe, lo esquivó de un salto y el palo pegó en el suelo. Y así siguieron: un golpe de palo, un salto del tamanduá; golpe a la derecha, ¡salto a la izquierda!; golpe a la izquierda, ¡salto a la derecha! Aquello era de lo más divertido. El tamanduá, parado en sus patas traseras, se movía como un resorte, al compás de los golpes del indio, hasta que se cansó y se internó en la espesura.
Cuando el indio regresó a la tribu, contó a sus hermanos lo ocurrido, repitiendo cada movimiento. A todos les causó mucha gracia y empezaron a imitar al indio. Y como les gustó mucho esto de saltar de un lado para otro, pensaron que podían variar los pasos. Y así nació la danza. Primero, saltando como el tamanduá; luego copiando a otros animales.
Mucho para leer
Cuentos y leyendas de amor para niños. Colección Latinoamericana (Editorial Aique).
Cuentos, mitos y leyendas. Colección Latinoamericana (Editorial Aique).
Cuentos y leyendas de Argentina y América. Recopilacion de Paulina Martínez (Editorial Alfaguara).
El libro de mamá Quilla. Recopilación de Paulina Martínez (Editorial Alfaguara).
Colección Cuentamérica. Cuentos y leyendas de América (Ed. Sudamericana).
La nave de los brujos, de Ema Wolf (Editorial Sudamericana).
Cuentos de mi país, colección dirigida por Graciela Montes. (Centro Editor de América Latina).
Antología cultural del Litoral argentino, de Eugenio Castelli (Nuevo Siglo).
Seres sobrenaturales de la cultura popular argentina, de Adolfo Colombres. Biblioteca de Cultura Popular (Del Sol).






