
Evasión impositiva: la batalla impostergable
La evasión de impuestos, que en nuestro país es de un 45%, impide que el Estado nacional recaude entre 25.000 y 30.000 millones de pesos por año, lo que le permitiría brindar más prestaciones a la sociedad. Los especialistas en evasión impositiva aseguran que en la Argentina sería más provechoso y fácil controlar a un grupo reducido de grandes empresas que a los 300.000 contribuyentes de un impuesto directo como el impuesto a las ganancias
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"... Es la respuesta a la incertidumbre de un país dañado por los privilegios, por los que utilizan el poder en su provecho a cuenta de la legitimidad representativa, por quienes exigen sacrificios incalculables escondidos en sus burbujas de abundancia, mientras evaden su responsabilidad social y lavan las riquezas que el esfuerzo de todos producen..."
(Del arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio, en la homilía del Tedéum por el 25 de Mayo último)
La Argentina sobrevive arrodillada económicamente desde mediados de 1998. Para revertir el crecimiento cero, en la noche del miércoles 11 de julio el Presidente, primero, y el ministro Cavallo, inmediatamente después, anunciaron el plan para lograr el déficit cero. Dijeron, con otras palabras, que la llave para cerrar el período de depresión y abrir el del crecimiento era achicar el gasto público y combatir con dureza la evasión fiscal.
Unánimemente, los economistas afirman que la evasión fiscal en nuestro país está entre los 25.000 y 30.000 millones de dólares anuales. La evasión es para la economía lo que el colesterol para la salud de las personas: es silenciosa, desgasta y acelera los riesgos. La evasión es un golpe mortal para cualquier país: reduce los ingresos fiscales y, en consecuencia, restringe el porcentaje de prestaciones a la sociedad que el Estado debe brindar.
En la Argentina, la evasión impositiva es de un 45 por ciento. Un porcentaje similar al de Brasil y Paraguay, pero significativamente mayor al de Chile. En los países desarrollados, como Estados Unidos, Canadá y Australia, ronda el 10 por ciento.
Según estudios realizados en 1999 por el Sistema de Identificación Nacional Tributario y Social (SINTyS) en cinco de las ciudades más grandes de la Argentina, las causas más importantes, entre las personas físicas, de las que depende el nivel de evasión son: el riesgo de ser fiscalizado, la percepción que tienen los contribuyentes de la información sobre su situación fiscal que tiene el organismo recaudador, y la probabilidad de detección, no siendo significativas otras como la equidad del sistema tributario. Y entre las empresas, el riesgo de ser fiscalizado, el nivel de información que cuenta el organismo recaudador, la probabilidad de detección, aunque son relevantes, también, el conocimiento que tiene el contribuyente de que otros evaden, el nivel de alícuotas y la equidad del sistema tributario.
La estructura impositiva de nuestro país está basada más que nada en impuestos al consumo, que abarca el 54 por ciento del total de los tributos. Y es en el IVA, que rige desde 1975 y hoy representa el 40 por ciento de la recaudación potencial, donde más se evade: alrededor de 12.000 millones de pesos. Pero hay otros ejemplos claros de evasión. Uno de ellos, seguramente el más feroz, tiene que ver con la evasión en el sistema de jubilaciones. Un trabajo de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), de enero de 1999, da cuenta de que por cada persona que aporta al Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones, hay otro que no lo hace. Sobre una población económicamente activa de 14.332.600 personas, y restando a los desocupados y a los ocupados que aportan a otras Cajas, fue posible determinar que de los 9.226.800 ocupados que quedan en condiciones de tributar impuesto, sólo lo hacen 5.136.200. El resto trabaja en negro. Y la evasión es, entonces, de un 44,3 por ciento.
-Una de cada dos personas dentro de esos nueve millones y pico no paga. Si usted me pide que le diga cuántas de esos cuatro millones son de escasos recursos, o cuántas son las que no pueden aportar, estaríamos hablando de alrededor de un 30 por ciento. Pero hay un gran porcentaje que podría estar pagando tranquilamente, resume Ricardo Fenochietto, contador público, especialista en evasión fiscal y ex funcionario de la Secretaría de Equidad Fiscal de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación.
-¿Qué hay que hacer, entonces?
-Salir a buscar a esos cuatro millones que no pagan. Supongamos que de todos ellos, un millón son personas de bajos recursos y que están ocupadas por un empleador que probablemente tenga capacidad para pagar y no lo hace, entonces, hay que ser más eficiente desde el Estado para detectar a los evasores. Es cuestión de voluntad política. Si una persona tiene personal a su cargo en negro no sólo está evadiendo recursos a la Seguridad Social, sino que también está evadiendo el IVA, porque el IVA es un impuesto al valor agregado y el valor agregado es la suma de la retribución a todos los factores productivos, dentro de los cuales está el trabajo.
No se sabe bien por qué el tema de la evasión no ha sido tratado, hasta ahora, como una cuestión central en nuestro país. O, tal vez, sí se intuyan los motivos de esta desatención. Cuando hace unos años, y en un programa de televisión, el doctor Carlos Tacchi acuñó aquella frase disparada con fiereza: "Voy a hacer mierda a los evasores", la vida no le dio tiempo para cumplir su promesa. Pero fue durante su gestión al frente del organismo recaudador, ciertamente, la que más se ocupó por erradicar la evasión impositiva.
Si, como dirá más adelante el contador Fenochietto, el Estado nacional no está acostumbrado a recaudar, la renuncia del titular de la Unidad Fiscal de Investigación de Delitos Tributarios y de Contrabando (Ufitco), Maximiliano Rusconi, muestra hasta dónde el Estado nacional hace agua en su propósito de detectar a los evasores. "Hay una falta de compromiso del sistema judicial y de la estructura estatal en la persecución de las defraudaciones tributarias", sentenció Rusconi al explicar su alejamiento. "Mi decisión -remató, como para que no queden dudas- es por un conjunto de obstáculos con los que me topé en las investigaciones. Nosotros hemos puesto siempre mucho esfuerzo personal, pero parece que no hay voluntad de investigar las defraudaciones tributarias." Rusconi investigó 65 denuncias que involucraron una evasión de aproximadamente 350 millones de dólares, cifra equivalente al 50 por ciento de lo que se pretendió recaudar con el impuesto docente.
-Contador Fenochietto, ¿por qué hay tanta evasión en la Argentina?
-Principalmente, porque la gente no está acostumbrada a pagar y porque el Estado tampoco está acostumbrado a recaudar habida cuenta de que durante muchísimo tiempo vivió del impuesto inflacionario. Las encuestas indican que la gente que evade no tiene la sensación de que va a ser sancionada por evadir, de que no va ser detectado por la DGI y de que no va a haber un juez que le aplique la pena. Por eso, y porque en nuestro país no pagar impuestos es un delito menor comparado con el lavado de dinero, tenemos un 45 por ciento de evasión, o elusión, como llaman algunos.
-¿Qué diferencia hay entre evasión y elusión fiscal?
-Algunos lo diferencian, pero, para mí, es lo mismo. En general, suele identificarse a la elusión como el aprovechamiento de zonas grises de la ley para no pagar la totalidad de los impuestos. Yo creo que no tiene tanto sentido hacer una distinción del tema porque, en definitiva, el resultado es tan grave en un caso como en el otro. En mi opinión, una de las más graves consecuencias que tiene la evasión en la Argentina es cómo afecta la equidad en el sistema, porque no todos evaden lo mismo.
-¿Estamos ante una posibilidad inmejorable para torcer esta historia?
-Debería ser así. Pero no basta con meros actos declarativos; hay que ver hechos y ejemplos. Lo que ocurre es que en la Argentina hablar de combatir la evasión es un tema tabú. Yo creo que hay intereses políticos y, evidentemente, participación del propio evasor en esos intereses políticos. Fíjese, además, el poco espacio que ocupa este asunto en los medios de comunicación. Los libros que se venden sobre temas impositivos son muchísimos; sin embargo, los libros que tratan la evasión son poquísimos.
-De los estimados 30.000 millones de pesos de evasión, ¿qué porcentaje estima que corresponde a los llamados grandes contribuyentes?
-Mire, eso es muy difícil de determinar. Hay una ingeniería de la evasión muy trabajada, muy eficiente.
-Se calcula entre 90.000 y 120.000 millones de dólares depositados en el exterior por parte de residentes argentinos. ¿Qué cantidad se puede suponer es producto de la evasión tributaria?
-Los que depositan en el exterior están obligados a declarar los importes. Si estimamos los depósitos en el exterior en 100.000 millones de dólares, la DGI tiene el dato de cuánto hay declarado. La DGI puede presumir, en principio, que el resto es evasión.
En la única encuesta sobre evasión realizada por el SINTyS se sostiene que "el 73 por ciento de los encuestados contestó que era probable que si evadía podía ser detectado por los datos que el organismo recaudador podía obtener de terceros. Por lo tanto, si quienes deben pagar impuestos conocen que el Estado está controlando la potencial evasión con los datos de ingresos, patrimonio y actividad que desarrollan, intentarán evadir menos y no será tan necesario el uso de inspecciones costosas". Para tener una idea de la magnitud del nivel de evasión en nuestro país, en la encuesta se afirma que "el 47 por ciento de los cuentapropistas en actividad reconoció que, debiendo pagar impuestos, no estaba inscripto en ningún gravamen".
Para José Ignacio de Mendiguren, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), el regimen tributario debe ser severo pero justo, y que se debe diferenciar al evasor del moroso.
-En la UIA somos absolutamente partidarios del combate frontal a la evasión y de la celeridad de un régimen tributario, pero lo primero que decimos es que un régimen debe ser muy severo, pero a la vez muy justo. Lo que no puede existir es la arbitrariedad y la injusticia del sistema tributario.
-No hay equidad.
-Para nada. Y otra cosa fundamental: hay que diferenciar al evasor del moroso, que es aquel que no puede pagar porque realmente no tiene plata. Mire lo que pasó con el sector del calzado, que tuvo una competencia desleal externa enorme. Hay que pelear contra precios desleales, con tasas de interés del 50 al 60 por ciento, con costo de servicio que triplican los internacionales. Las empresas están trabajando en un nivel casi nulo de rentabilidad. Muchos presentan las declaraciones, pero no pueden pagar. Acá no hay equidad. Al moroso, el Estado le embarga la cuenta corriente, y sabemos que la cuenta corriente de una Pyme es como el tubo de oxígeno de un enfermo de asma. Al embargarle la cuenta corriente, lo saca del sistema y quiebra. Y está así no por evasor, sino por moroso. De ahí, las 30.600 Pyme que han bajado las cortinas.
-¿La ley tributaria, tal como está, no sirve?
-La política tributaria de un país no es solamente una herramienta de recaudación, es una herramienta política económica. La política tributaria indica qué país se pretende tener. Un país como el nuestro, que grava la renta productiva y no grava la renta financiera está definiendo que quiere un país que sea un paraíso fiscal y no un país productivo.
-La excusa es que un país necesitado de capitales no puede gravar el capital porque se va.
-Salvo los paraísos fiscales, todos los países gravan la renta financiera e igualmente reciben inversiones financieras. Esto es un error de política tributaria, porque da el sesgo de un país antiproductivo. En la Argentina es inexplicable que no se graven las transferencias de paquetes accionarios. Ahora, por pedido nuestro, el ministro lo ha gravado. Mire: si usted tiene una casa y la vende, paga impuesto. Si usted compra un paquete accionario valorizado en 2 millones de dólares y lo vende en 200 millones, está exento. Y fijese que en la Argentina se han transferido paquetes accionarios por más de 100.000 millones de dólares. Con Repsol, solamente, fueron 14.000 millones de dólares.
-¿Cuáles son, a su criterio, los grandes bolsones de evasión en la Argentina?
-La Aduana es un inmenso bolsón de evasión del cual no se habla. La Argentina sólo ahora está implementando lo que se llama valores de referencia, que significa que si bien yo puedo importar algo al precio que quiera, debo pagar impuesto por el valor real del producto y no por lo que indica la factura. Para la Aduana argentina, el valor de transacción era el valor que estaba descripto en la factura. Para cualquier aduana del mundo el valor de transacción es el valor real del producto. Porque lo que dice la factura es una prueba, pero yo pude haber triangulado, pude haber cambiado la factura, haber pagado el triple por ese bien, pero la factura la hice en Iquique, por ejemplo, en una zona franca, y me facturaron a un peso lo que yo después vendo a veinte. Hay miles de ejemplos de esto que le digo. A la Argentina se traía una bicicleta a 1,20 peso en la factura y el arancel me lo cobraban sobre 1,20 porque se interpretaba el valor de transacción según lo que indicaba la factura. O importaba una camisa a 20 centavos y pagaba impuesto sobre eso porque así figuraba en la factura. Acá han entrado tornos eléctricos a 90 centavos de dólar y radiograbadores a 3 dólares. Si usted me dice que compró la bicicleta a 1,20 lo felicito, pero usted me paga un arancel por 25 pesos, que es el valor real. Sólo ahora, después de diez años de apertura económica, la Argentina está aceptando lo que acepta el 90 por ciento de los países del mundo, que el valor de transacción es el valor real de la operación y por eso han puesto los valores de referencia. Esto significa que nuestro país puede mejorar por ese camino. Si la Argentina ingresara por año los mismos bienes que ingresa Estados Unidos, estaríamos tributando 630 millones de dólares más.
-Otra de las causas de la falta de recaudación impositiva es la caída del nivel de actividad económica. ¿Cómo la analiza?
-En Estados Unidos, cuando se desató la crisis del 30, una de cada cuatro personas estaba desocupada: se llegó al 25 por ciento de desocupación. Nosotros, entre el desempleo y el subempleo estamos casi en el 30 por ciento. Peor que en los 30. ¿Qué hizo Estados Unidos? Fue a la ortodoxia: bajó los salarios. ¿Y qué pasó? Cuanto más bajaban los salarios, más empeoraba la crisis. ¿Qué hicieron entonces? Inyectaron demanda interna. Fue entonces cuando el presidente Franklin Roosevelt reconoció que la búsqueda de la equidad distributiva era un medio de proteger al capital de sus propios excesos.
-¿Qué futuro imagina?
-Yo creo, a pesar de todo, que hay una posibilidad de corregir el problema de competitividad de la economía argentina.
Los especialistas en evasión impositiva sostienen que en la Argentina es más fácil controlar a un grupo reducido de grandes empresas exportadoras que a 300.000 contribuyentes de un impuesto directo como el impuesto a las ganancias.
Una de las preguntas que se hace el diputado Gustavo Gutiérrez (demócrata, de Mendoza), que junto con Elisa Carrió preside la comisión investigadora de lavado de dinero de la Cámara de Diputados, es ¿cuánto de evasión fiscal hay en los depósitos de residentes argentinos colocados en el exterior?
-Para hacer un análisis integral sobre cuánto recauda y cuánto deja de recaudar la Argentina, o de cuánto es la verdadera deuda consolidada que tiene nuestro país, tanto en el sector público como en el privado, podemos decir que, en trazos gruesos, los números son los siguientes: la deuda pública consolidada hoy es de 145.000 millones de dólares, y la deuda privada, de alrededor de 40.000 millones de dólares. Todos coinciden en que de esta deuda, al menos de la deuda pública, el 60 por ciento está en poder de bancos argentinos, o en los bancos que están instalados en la Argentina, en las AFJP, en las compañías de seguro y en los tenedores de títulos argentinos residentes en el país. Entonces, ya no se puede hablar con tanta liviandad de deuda externa, sino que es deuda pública mayoritariamente en manos de argentinos o de empresas que operan desde la Argentina.
Otro dato es que todos los economistas coinciden en que el nivel de depósitos en el exterior de residentes argentinos es de alrededor de 90.000 millones de dólares, y hay quienes lo estiman en 125.000 millones de dólares.
-Hay mucho por explicar.
-Por supuesto. Las preguntas son: ¿cuánto de evasión fiscal hay en los depósitos de residentes argentinos colocados en el exterior? ¿Cuánto hay de nuestra deuda pública colocada en el país y que, a su vez, aparece como deuda contabilizada con organismos extranjeros? ¿Cuánto de la deuda privada que tiene la Argentina con el exterior son autopréstamos? Aparecen una cantidad de interrogantes que usualmente ningún análisis económico ni político ni jurídico está realizando. ¿Cuál es el grado de independencia o autonomía que tiene el país? ¿Cuánto de nuestra deuda está con nosotros mismos? ¿Y cuánto de esta deuda que está con nosotros mismos, pero colocada en el exterior, tiene que ver con la evasión o la elusión fiscal?
-¿Esa discusión no se da porque hay tiempos que seguir, o porque hay obstáculos que se ponen en el camino?
-Le respondo separadamente. La primera, es que en materia tributaria en la historia de la humanidad no hay nada por inventar. Desde los impuestos más absurdos o pintorescos, como tenía la Francia imperial, donde se puso un impuesto a las ventanas porque se pensaba que la capacidad económica del contribuyente tenía que ver con esa exteriorización de riqueza que se daba por la cantidad de ventanas que tenía su casa, nunca se ha inventado demasiado en materia de tributos. Ahora bien, el que fue realmente original fue Roque Fernández. El impuesto que inventó Fernández en la presidencia de Carlos Menem creo que no tiene antecedentes en la historia tributaria universal: le puso un impuesto al endeudamiento; esto es, el pobre tipo que compró un tractor o una caldera o un horno de panadería con un crédito del Banco Nación, además de pagar una tasa de interés muy superior a las internacionales, tenía que pagar un impuesto sobre su endeudamiento. Y la justificación que dio Roque Fernández era muy racional: era la única forma de tomar a los que se hacían autopréstamos para que pagaran sobre este tributo porque, de otra forma, el dinero que ellos mismos se prestaban colocándolo en el exterior y volviéndolo a tomar acá como préstamo, hacía cargar los intereses en la cuenta de resultados de sus balances. Esto producía una disminución en sus utilidades, y al disminuir sus utilidades no pagaban el impuesto a las ganancias. Entonces, los grandes grupos empresarios que han estado colocando su excedente de capital o su evasión impositiva u otros ilícitos afuera los retornan en forma de un aparente préstamo que le está dando una entidad financiera internacional. Así es que, entonces, nos encontramos con una realidad que está atestiguada por un ministro de Economía, y por una de las organizaciones de análisis económico importante, que es el CEMA, que reconoció a través de la creación de un tributo que la Argentina tiene colocados estos capitales en el exterior y que se represtan en forma de operaciones financieras llamadas back to back o autopréstamo.
La segunda respuesta, va a estar en conocimiento de la sociedad hacia fines de agosto, que es el primer gran informe de la comisión de lavado de dinero, que es explicar cómo el sistema financiero argentino con el consentimiento del directorio del Banco Central ha estado permitiendo sacar todas estas operaciones impresionante de dinero e introducirlo de otra forma. Yo me pregunto por qué en un país que tiene ley de convertibilidad, el circulante de su moneda respaldado por divisas depositadas en el Banco Central, libertad de transacciones financieras, libertad para poner entidades financieras en el país, libertad para ahorrar en la moneda que a uno se le ocurra, libertad para traer y sacar capitales, la gran mayoría de los bancos argentinos tiene su banco off shore, o lo que es peor, su banco cáscara, un banco inexistente anotado en una casilla de correo en un paraíso fiscal. Y me pregunto por qué todas las transacciones de dinero que se sacan del país han estado pasando por sociedades conformadas en Uruguay, o en Panamá, con funcionamiento administrativo contable en Montevideo; y por qué ese dinero ha pasado por esos bancos que están en paraísos fiscales, y por qué ha terminado en cuentas de los Estados Unidos; y por qué ese dinero ha vuelto como inversión en sociedades que estaban constituidas también en paraísos fiscales, y que eran tenedoras de acciones de las principales empresas privatizadas o títulos públicos o medios de comunicación social. Mire, yo creo que el aporte que va a dar la comisión antilavado va a ser un aporte en lo político muy importante.
Ahora, en esta materia no son tan importantes los nombres que se van a difundir, sino cómo es esta estructura creada por la ingeniería financiera, que ha utilizado la porosidad del sistema para permitir toda esta salida de capitales, y de ingreso de capitales, por otro lado. Los nombres van a surgir naturalmente. Pero el mecanismo de evasión, de elusión, de blanqueo y de lavado de dinero es demasiado sofisticado, complejo y tecnificado como para que esto pueda ser subalternizado o frivolizado dando los nombres.
-¿Qué nombres se darán a conocer?
-Estarán los nombres de los que evaden, de los que se otorgan autopréstamos... Hay avances importantes, al menos en trazos gruesos. Por ejemplo, los dos informes que ha dado la Sigen al Comfer sobre la forma en que se han comprado medios de comunicación en la Argentina (fundamentalmente canales abiertos y por cable, radios AM y FM...), ahí podemos entender cómo este gran negocio de evasión fiscal, de elusión fiscal, de lavado, de blanqueo ha participado ya no en casinos, en proyectos turísticos o en hoteles, sino en la compra de multimedios de comunicación que obviamente han tenido como objeto la formación de opinión para tener una cobertura política o comunicacional de sus operaciones financieras.
-¿En qué etapa está hoy la investigación?
-Son investigaciones distintas con respecto a sus objetivos. Hoy, esta documentación la tiene la AFIP, que está elaborando una base de datos para compatibilizar la información que surge de los resúmenes bancarios de tres entidades financieras (una argentina y dos off shore), que realizaban transacciones con el City Bank, de Nueva York, a través del Federal Bank, de Bahamas. Por otro lado, está la investigación del Congreso, que está revisando todas las operaciones de lavado de dinero que trajimos de los Estados Unidos, pero entrecruzadas con otros bancos, con otros delitos, donde interviene necesariamente el tema del oro, de las armas, de IBM, el narcotráfico, evasión impositiva, los autopréstamos... En fin, es una investigación que tiene su complejidad. Son tres investigaciones distintas. Estamos trabajando sobre esto, y vamos a tratar de ponerlo como uno de los capítulos del debilitamiento de la economía argentina.
Cada uno de estos ítem explica por qué la Argentina está como está y adónde debe apuntar para retomar su crecimiento
- Evasion fiscal (estimada)
Entre 25.000 y 30.000 millones de dólares anuales. - Contrabando
4500 millones de dólares. - Recaudacion tributaria (datos de junio)
4589,6 millones de pesos
(2,2% menor a la recaudación de mayo). - Recaudacion por el Impuesto a las Ganancias
1314,5 millones de pesos.
(3,5% menos frente a junio de 2000 y 15,1% menos respecto de mayo de 2001). - Recaudación por el IVA
1393,5 millones de pesos
(18,5 % por debajo del año anterior y 0,8% por encima de mayo último). - Recaudación por el IVA Aduana
419,4 millones de pesos
(18,4% menos respecto de junio de 2000). - Deuda publica consolidada
145.000 millones de dólares. - Deuda privada
Alrededor de 40.000 millones de dólares. - Depositos en el exterior (por parte de residentes argentinos)
Entre 90.000 y 125.000 millones de dólares.
El IVA se lleva la mayor parte de lo que se tributa en la Argentina
- IVA
39 % del total - Seguridad Social
27% del total - Impuesto a las Ganancias
17% del total de la recaudación - Impuestos al consumo (cigarrillos, naftas, etcétera)
10% del total - Impuesto al comercio exterior
5,20 % del total - Impuesto a la riqueza
1,5% del total






