
Farinelli Arroyo
Ambiente ****
Atención ***
Cocina ***
Picnic . Así llama a la cocina de Farinelli su joven dueña, Marina Bissone, que cuenta con otro en Palermo Chico. El reciente está en una esquina de la calle Arroyo, en el admirable edificio Bencich, rodeado de anticuarios, galerías de arte, un magnífico hotel y una florería-bar. Farinelli es un restó diurno, blanco y coral, informal e impecable, todo vidriera a la calle. Arranca el día con desayunos: croissants recién horneadas ($ 8), scons, waffles, tostadas y panes de la casa, yogur casero con granola (22). Muy buen café y tés, jugos frescos o limonada. Al mediodía el lindo mostrador blanco exhibe las comidas que cambian diariamente, de amplísima lista, frescas y coloridas. Uno elige y el nutrido servicio (bien enchaquetado) lo lleva a la mesa. La chef María José Moretti –IAG, Sucre, Nectarine- está al frente de la cocina de ambos Farinelli, en un espacio amplio y muy bien equipado. En el comedor hay mesas a lo largo de una butaca roja, y otras comunitarias, todas de sólida madera despojada, con obvias servilletas de papel. Un sándwich imperdible: el de milanesa con rúcula, tomates asados y mostaza de Dijon, más actual el de falafel y ensalada tabouleh (24), o wrap de pollo y guacamole (30). Otros ejemplos: ceviche (35), ensalada de rúcula, higos, queso de cabra y avellanas, siempre alguna sopa, fría o caliente, gazpacho delicioso (20), minestrone. Curry de pollo, lentejas con ossobuco (38), alcauciles a la dijonesa, pastel de cordero, fish cakes. Muy buena pâtisserie, imperdible frangipane de peras (24), pavlovas, marquise y tarteleta de chocolate amargo. Buenos vinos por copa (28-32). A la tardecita, cuatro tragos clásicos. Desde abril, Sunday Brunch.
<b>Más datos</b>
Entre copas
Dulces Pascuas
Las dulzuras de Pascua, roscas especialmente, son amigas de los vinos dulces. Elegir los de buena acidez. El chocolate es más difícil, sólo va con los menos dulces o los más alcohólicos; mejor, si fue criado en barricas de roble. A. D.







