
Le dicen Patán y es el mejor jugador argentino del FIFA: Con patrocinadores, campeonatos mundiales y horas de entrenamiento, los videojuegos son una industria con estrellas propias.
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En un monitor de veinte pulgadas está por empezar un partido de fútbol entre el Real Madrid y el Bayern Múnich. Es una tarde soleada en el campo de juego, según el random climatológico del videojuego FIFA 14, y entra también el sol, un sol de verdad, en el departamento de Francisco Sotullo, alias Patán, el mejor jugador argentino del FIFA. Patán está sentado derecho frente al monitor con un joystick en la mano, Patán está trabajando. Su nickname en el juego es SapphirePatanLS. Sapphire, el fabricante de placas gráficas, es su patrocinador principal. LS es por Local Strike, una empresa organizadora de torneos de videojuegos, su otro patrocinador. Con el solo hecho de conectarse para jugar, está cumpliendo con su parte del compromiso de darles visibilidad a dos de las marcas que le pagan por jugar. Ese nickname es, también, para el rival ocasional, que esta tarde se llama juan_bautista22 y que llegó por una búsqueda aleatoria de un contrincante, el aviso de que está jugando con un deportista electrónico de alto rendimiento.
Patán ganó en tres oportunidades el tercer puesto mundial, ganó un Panamericano y hace rato lidera el ranking de jugadores argentinos. Viajó varias veces a China, Estados Unidos y Francia, donde se juegan los torneos más competitivos. Para ser el primer profesional argentino de e-sports, en abril de 2013 Francisco decidió dejar su trabajo como soporte técnico del call center del Banco Provincia, en el que ganaba alrededor de 7.000 pesos por mes, y salir a buscar apoyo. Ya tenía el patrocinio de Sapphire, y consiguió el de Samsung, Local Strike y otros esporádicos, como el fabricante de memorias Kingston y Compumundo. Además, da clases de FIFA en clínicas para gamers. "Entreno de tres a cuatro horas por día", dice. Cuando le preguntan a qué se dedica, Francisco, que empezó jugando con una vieja pentium en su casa paterna y en locutorios con amigos, contesta muy seguro: gamer profesional.
La historia de Francisco es al mismo tiempo un emergente y un ejemplo pequeño de lo que genera la industria de los videojuegos. Se trata de un negocio que movió durante 2013 casi 76.000 millones de dólares, entre venta de juegos, consolas y hardware para heavy users de PC. Para tener una referencia, en 2012 (no hay datos aún de 2013), la industria del cine estadounidense facturó 10.800 millones de dólares, y fue el mejor año de la historia de Hollywood. Y si Hollywood necesita de superestrellas para traccionar sus contenidos, los videojuegos, con ingresos que septuplican los del cine, también los necesitan. En los últimos años, los gamers se transformaron en deportistas electrónicos y empezaron su silenciosa venganza, trocando la estigmatización del tiempo desperdiciado y de los supuestos efectos cognitivos nocivos en una disciplina que les da dinero, viajes y un lugar en el hall of fame de la cultura popular.
Este proceso, muy reciente en la Argentina, tiene un recorrido de poco más de diez años en Estados Unidos, Europa y, sobre todo, Asia. Al igual que cualquier otro famoso, estos nuevos ídolos tienen fanáticos que los alientan y los copian, y patrocinadores que los apoyan para aprovechar la visibilidad que les da su fama. Lejos de ser un pasatiempo adolescente, el gaming es cosa de adultos: según Entertainment Software Association, el gamer promedio tiene 30 años -la edad de Patán- y un comprador promedio de video- juegos tiene 35 años. Pero el dato más interesante es que el 63% de los gamers juegan juegos multiplayer online. Esto rompe con la idea del gamer aislado y pavloviano y lo pone en una comunidad, tan virtual como cualquier otra red social, con la que interactúa y comparte intereses.

Es imposible definir cuántos gamers profesionales hay, pero sí dónde se encuentran: en los países con mayor cantidad de jugadores sociales. China tiene 110 millones de jugadores y Estados Unidos, 95 millones. Aunque no hay cifras de cuántos hay en la Argentina -el concepto de jugador social abarca desde aquellos que tienen consolas en sus casas hasta los que piden vidas del Candy Crush para jugar en el subte-, sí se puede estimar cuántos heavy users de juegos hay. Solo en 2013, los torneos organizados por Local Strike juntaron más de 5.000 personas, que compitieron por un lugar en el WCG (World Cyber Games, considerado los Juegos Olímpicos de los videojuegos, que se realizó en China a fines de noviembre del año pasado) y en el ESWC (Electronic Sports World Cup, el Mundial del FIFA, entre otros juegos, que se realiza todos los años en Francia). Uno de ellos fue Francisco Sotullo, Patán, el primer ciberatleta argentino: viajó a los dos.
Francisco vivió hasta los 20 años en Trenque Lauquen, cuando se fue a La Plata para estudiar Medicina. Hijo de un abogado y una maestra jardinera, desde chico empezó a jugar juegos de PC, básicamente de fútbol, que su papá le llevaba de sus periódicos viajes a Buenos Aires. "Mi papá fue mi primer sponsor", dice Francisco, que recuerda las discusiones que desataba pasarse tantas horas jugando en la compu, peleas que se saldaban cuando su papá se la desconectaba. Francisco jugaba con amigos, y cuando se cansaba de ganarles, pasaba a otros juegos, como el Age of Empires o Comando. Pero a él le gustaban los de fútbol, y así fue como gastó toda la saga del FIFA ( "la del 98 fue la mejor: le pegabas desde cualquier lado con Batistuta y entraba" ), hasta que empezó con Medicina y por cuatro años dejó de jugar. Tenía que concentrarse en el estudio y, en su departamento frente a la Catedral, no tenía PC ni conexión a Internet. Cuando abandonó Medicina en cuarto año - "el año filtro", dice-, empezó a estudiar informática, y entonces ya más acomodado, con computadora, Fibertel y más tiempo libre, volvió a jugar.
En el bache de cuatro años que no jugó, se había perdido las ediciones FIFA 2000 y 2002 y el 2003 también, pero porque no le gustaba, y cuando apareció el FIFA 2004 empezó a competir en torneos online del exterior. "Jugar con europeos no fue fácil porque la conexión a Internet era lenta, así que costaba entrenar bien. Pero igual ganaba –dice Patán, que por entonces usaba la Juventus de Pavel Nedved–, porque podía hacer goles desde afuera". Cuando tuvo que escribir su nickname, le robó a su papá el que usaba para chatear: Patán. "Es un nombre cortito, con personalidad. Además, a Patán, el perro de los autos locos, le gustan las medallas". Por entonces, año 2004, estaba empezando una carrera para coleccionarlas. Ese mismo año, se hizo en Buenos Aires la primera competencia para ganarse un lugar en el WSG. De aquel torneo Patán se enteró tarde, así que no pudo participar, pero buscó al jugador que había ganado y, unas semanas después, le planteó un desafío online, que Patán ganó 3-0. "Ahí me di cuenta de que podía empezar a competir y me podía ir bien", recuerda.

El rival de Patán fue un tal Paleta, que con los años se convirtió en uno de los principales impulsores del fútbol electrónico en la Argentina.
Paleta se llama Enrique Allegretta y es el presidente de la Federación Argentina de Fútbol Virtual (facebook.com/FFVArg), el Julio Grondona del universo paralelo del gaming.
"Cuando gané aquella competencia de WSG, viajé a Estados Unidos y volví decidido a armar comunidades de gamers a la argentina",
cuenta. En 2005, armó la Federación y desde entonces rankea a los mejores jugadores FIFA PC del país, con dos torneos online mensuales. También coorganiza los torneos FIFA de Playstation (
) y de Xbox (
). Hoy la comunidad de FAFV tiene cerca de 500 gamers estables.
"El camino que está haciendo Patán es muy difícil, por la falta de apoyo local",
dice Paleta.
Algo de esto sabe Capoch, otro de los gamers argentinos más reconocidos. Capoch -su nombre real es Patricio del Olmo, tiene 26 años y estudia Administración de Empresas- hoy juega al Starcraft, pero antes jugó al Warcraft III y al Age of Mythology, con el que salió quinto en el Mundial de Corea. Capoch trabaja todo el día y por la noche va a la facultad, pero así y todo se las arregla para jugar entre quince y veinte torneos al año y mantenerse arriba en los rankings regionales. Su habilidad para los juegos de estrategia lo llevó a competir por todo el mundo, y ser seleccionado por la empresa coreana LG para convertirse en un jugador profesional de Warcraft III a cambio de un sueldo y un departamento... en Seúl. Pero Capoch tenía 17 años y dejó pasar la oportunidad, para terminar el secundario y estudiar. "Es muy difícil ser profesional en la Argentina", dice Capoch, que se desempeña en una especialidad, los juegos de estrategia, en la que el dominio casi exclusivo es de los asiáticos.
"Uno de los problemas de la profesionalización de videojuegos en la Argentina es la falta de entrenadores", dice Facundo Calabró, un ex jugador de Starcraft (de nickname Calas) que hoy es el dueño de Isurus Team, un equipo de cerca de veinte jugadores de diferentes juegos ( League of Legends, Counter-Strike, Starcraft y FIFA ), creado en 2011. Isurus es el primer equipo (también se los llama clanes) de su tipo en América latina, y funciona, en su escala, como los grandes equipos de gamers del mundo, como Fnatic (fnatic.com), Navi (navi-gaming.com), o Evil Geniuses.
De Isurus Team forman parte veinte jugadores de Argentina, Chile, Colombia y Venezuela, que ganan un promedio de 3.000 pesos por mes, ingresos que vienen de los patrocinadores del equipo Kingston, el fabricante de periféricos Steelseries y el servicio de streaming para gamers TwitchTV. "Yo les digo a los jugadores que no hace falta que dejen sus estudios o su trabajo, se puede ser gamer profesional sin necesidad de dedicarle tiempo completo", dice Facundo.
Pero la tentación –y el dinero– es muy grande: los ingresos de los deportistas electrónicos de primer nivel rondan entre 300.000 y 600.000 dólares anuales, solo por patrocinadores, cifra a la que hay que agregar contratos de imagen y premios de torneos. Más o menos en los mismos años que Patán, lejos de La Plata, en Kansas (Estados Unidos) empezó su carrera el deportista electrónico más famoso del mundo, que se llama Johnathan Wendel y se lo conoce bajo el nick Fatal1ty. Tiene 32 años y su especialidad son los shooter games (juegos de disparos). Fatal1ty tiene una marca única de doce campeonatos mundiales ganados en cinco juegos diferentes: Doom 3, Alien vs. Predator 2, Unreal Tournament 2003, Quake III y Painkiller .

De los 2000 para acá, Fatal1ty viene compitiendo en torneos de todo el mundo y se calcula que ya embolsó medio millón de dólares solo en premios por jugar, cifra que crece si se toma en cuenta el dinero que lleva ganado por ponerles su nombre virtual a los principales productos demandados por los gamers, como motherboards, placas de sonido, placas gráficas, headphones y bebidas energizantes. "Mis padres me decían que apagara esa cosa, que estaba perdiendo mi tiempo", contó Fatal1ty en una entrevista que le hizo el famoso programa estadounidense 60 minutos. Para convencer a su papá de que le permitiera anotarse en su primer torneo, le dijo que si no ganaba algo de dinero dejaría de jugar y se dedicaría a la escuela. Salió primero, volvió a su casa con 4.000 dólares y no paró más. "El secreto es la coordinación entre la vista y las manos, reflejos, timing, estrategia, y pensar rápido", dice.
En los años en que Fatal1ty empezaba a ganar nombre mundial, Patán ya era un nick respetado en los torneos FIFA, pero tuvo que esperar hasta 2008 para consagrarse a nivel internacional. En 2005, había ganado la clasificación al WSG de Singapur (por entonces, Patán jugaba con la Selección de Francia, que tenía a Henry en la delantera, y de España, con Niño Torres y Villa, para un 4-4-2 demoledor), pero se enfermó -un neumotórax lo tumbó un mes en cama- y se perdió el viaje. El que viajó fue el jugador que perdió la final de ese año contra él: Paleta. En 2006 y 2007, no hubo torneos WSG en la Argentina, así que Patán siguió probándose en campeonatos de afuera y en los incipientes campeonatos locales de la FAFV, hasta que en 2008 la WSG invitó al mejor rankeado del torneo argentino, es decir, a Patán. Aquel WSG fue consagratorio para él y el germen de lo que hoy es su carrera profesional. "Fui con el objetivo de pasar la fase de grupos, algo que nunca había logrado ningún argentino, y llegué hasta las semifinales. Ahí me agarró un portugués que me pasó por arriba, y jugué y le gané el tercer puesto a un ucraniano".
El tercer puesto mundial es un gran mérito para un deporte electrónico dominado por los alemanes (en el FIFA también se aplica aquello de que el fútbol es un deporte inventado por ingleses, en el que siempre ganan los alemanes), así que aquella epopeya se revalidó cuando repitió el tercer puesto en el WSG de 2012 y también en la edición 2013, a fines de noviembre. "Los mejores jugadores están en Alemania y en España, cada uno con su estilo. Los alemanes son maquinitas y tienen mucha suerte. Son pacientes, disciplinados, fríos y buscan la jugada. Los españoles son más agresivos, tienen un juego más veloz. Pero todo jugador de FIFA tiende a mantener la pelota y se rige por la idea de que toda posesión tiene que terminar en un ataque con mucha chance de gol", dice Patán.

Para mantenerse en un nivel mundial, Patán entrena de tres a cuatro horas por día. Entrenar, para un deportista electrónico de FIFA, es llegar a una competencia, con muchos partidos encima, contra otros jugadores de alto nivel, de manera tal que los movimientos a repetición sellen el estilo de juego en la memoria de sus manos, que en el caso de Patán consiste en posesión de pelota y ataque por las bandas para un centro a la cabeza de Ronaldo, y poner muchos jugadores delante de la línea de la pelota cuando la tiene el rival. Pero como en realidad a esta altura él ya sabe qué es lo que tiene que hacer, entrenar significa básicamente medirse con otros, a ver si alguien lo sorprende, que en este nivel no es fácil.
Las reglas son bastante simples: los partidos duran diez minutos y se juega al mejor de tres, el jugador no puede usar una formación que no esté por default en el juego, no se puede escuchar el audio del partido (Patán escucha Keane, su banda preferida), y pueden usar un comando propio. Las condiciones del juego se negocian entre los players. Lo más usual es que se elija día o noche, y nunca lluvia ni nieve, para lograr un juego limpio. El grado de severidad del árbitro queda a criterio del algoritmo del FIFA, aunque de parte del juez nunca va a haber una alteración del juego. De hecho, lo más llamativo de los partidos profesionales es la ausencia de sorpresas, de eventualidades que rompan la normalidad. No hay goles de mitad de cancha o de rebote, ni offsides mal cobrados. No hay expulsiones, es raro que el equipo de un profesional quede mal parado como para obligarse a una falta de atrás, o que arriesgue a un jugador barriendo el piso. Ni siquiera hay laterales, por la precisión de los jugadores en el toque corto.
Los partidos de profesionales son más bien tediosos, muy técnicos, y se parecen menos a un deporte y más a una disciplina, en la que importa más el juego propio que el del rival y la apuesta es que el otro se equivoque más que uno. Esto que puede sonar aburrido es, en realidad, un factor democratizador. "Que no haya eventualidades o goles fortuitos obliga a concentrarse en perfeccionar el juego, y eso empareja el nivel de los competidores", dice Patán.
Este año Patán juega con el Real Madrid, pero no le llama la atención que su contrincante de esta tarde, juan_bautista22, juegue con el Bayern, porque los dos equipos tienen buenos jugadores por los laterales y buenos cabeceadores. La jugada clásica del gol de cabeza con un centro tirado desde el costado explica nueve de cada diez goles en un partido entre profesionales. Por eso, el FIFA resuelve sin escándalos la polémica más caliente hoy del fútbol real: Ronaldo es mejor que Messi, básicamente porque Ronaldo cabecea mejor y las habilidades de Messi, que simplificando consisten en jugar rápido por abajo, no sirven de mucho en el fútbol virtual. "Ahora lo mejoraron un poco, pero Messi no tiene fuerza, no cabecea tanto. En cambio Ronaldo sí, tiene salto, es alto, tiene fuerza, se acomoda. Si a eso le sumás un Di María, que en centros tiene un alto valor, o un Modric, elevás la probabilidad de meter goles". Por este mismo criterio de buscar equipos con buenos cabeceadores es que en 2012 los jugadores pro del FIFA usaron el Real Madrid de Ronaldo y el Milan de Ibrahimovic. En 2011, el Chelsea y, otra vez, el Real Madrid. En 2010, la Selección de Brasil, y en 2008 y 2009, el Barcelona.

El Bayern de juan_bautista22 empujó un poco los primeros minutos, pero cuando Casillas tapó un remate recto de Ribéry, Patán se puso serio, y al rato, a fuerza de abrir la cancha para los centros de Di María por la derecha y de Modric por la izquierda (Patán juega 4-2-3-1, con Ronaldo adelante para ganar los centros y Bale más atrás, tirado a la izquierda, para entrar por sorpresa en diagonal ante algún pase cruzado), el Real Madrid de Patán, el Real Patán, estaba 2-0 arriba. Pero faltando diez minutos, juan_bautista22 se lo empató, primero por culpa de un pase al medio en su propia área, que capitalizó Lewandowski (¡nunca un pase al medio, Patán!), y después con un rebote de su arquero al centro del área, que aprovechó Ribéry con un bombazo desde la medialuna. Patán se esfuerza en explicar que el delay de la conexión impidió que sus defensores presionaran más rápido, pero yo creo -todos somos un poco DT, hasta en el fútbol virtual- que el Real Patán tiene problemas por la izquierda, por el lugar de Ramos. Algo de orgullo herido tuvo Patán, porque el segundo partido de su entrenamiento lo ganó 4-1.
Cuando iban 1-1 -su rival se llamaba Zyngarre- le pregunté a Patán si el contrario era un buen jugador, y me miró de costado y me dijo mmse, y entonces lo sacudió con dos goles más de Ronaldo y una definición de lujo, casi sin ángulo, de Bale. Zyngarre estaba un poco caliente y hacía tiempo poniendo pausa en el juego o tirándola afuera para que Patán se aburriera, abandonara el partido y se lo dieran por ganado, pero Patán no regala los partidos. Cuando terminó el partido y el juego se apagó, en el living de la casa de Francisco Sotullo, que es también el centro de alto rendimiento de SapphirePatanLS, se hizo un silencio y el mejor jugador argentino virtual de FIFA apoyó el joystick sobre el escritorio. "Esto es todo", dijo.
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