
Gael García Bernal Amores chavos
Se hizo famoso en Amores perros, fue premiado en Venecia por su papel en Y tu mamá también; vino a Buenos Aires a filmar con Fito Páez y se llevó una novia argentina, a la que americanas del Norte y del Sur envidian
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NUEVA YORK.- Lo llaman la cara del nuevo México, la gran promesa del cine latinoamericano...
"¡No mames, güey! Si sigo siendo el mismo chavito de Guadalajara", ataja de inmediato Gael García Bernal, el joven actor que se hizo conocido por su inolvidable papel en Amores perros.
En medio de esbeltas modelos, actores y actrices jóvenes que deambulan por el lobby del ultra cool Mercer Hotel, en el corazón del Soho, Gael, de apenas 22 años, no desentona. Llega vestido con una remera psicodélica, borceguíes, y lleva su oscuro pelo lacio, recogido por una bandana negra, al estilo gitano, que resalta sus cautivantes ojos verdes.
"¿Eres de la Argentina?", pregunta a este cronista antes de empezar la entrevista. "¡Venga!", exclama para luego dejar de lado el formal apretón de manos y dar un abrazo con un beso. "Así se hace en Buenos Aires", le explica en inglés al desconcertado conserje que allí parado con su uniforme signé Isaac Mizrahi parece un huésped más de esta boutique hotel pensada for the beautiful people.
Gael elige sentarse frente a un gran ventanal que le permite ver a la gente caminando por Mercer Street, en el otoño neoyorquino, donde llegó para presentar en el Festival de Cine su última película, Y tu mamá también, del director mexicano Alfonso Cuarón (Grandes esperanzas, La princesita). Junto a su "amigo de toda la vida", el también jovensísimo actor Diego Luna, Gael protagoniza esta road-movie sobre dos adolescentes de clase media alta que se embarcan en un fin de semana de aventuras con la misteriosa prima de uno de ellos, interpretada por la española Maribel Verdú.
"Es la historia de dos chavos, muy amigos, que acaban de terminar la secundaria, se creen que las saben todas y tratan de divertirse con una mujer mayor que ellos. El viaje a la playa les cambiará su relación y también toda su vida", resume Gael el film, de fuertes escenas eróticas, que hace también un didáctico recorrido por el México de hoy.
Transparente, reflexivo, siempre cálido, Gael García Bernal, sin embargo, podría darse esos aires de estrella que él mismo se toma en chiste con todo fundamento. Acaba de filmar la película española Sin noticias de Dios, en la que hace de un "diablo burocratizado" que se divide entre Penélope Cruz y Victoria Abril. Antes rodó Dreaming of Julia, con Harvey Keitel y en pocos días comienza la producción de Lily and the Secret Planting, en la que compartirá cartel con Winona Ryder. Pero para él, la película más importante que ha hecho recientemente es Vidas privadas, que marca el debut como director de Fito Páez.
No es que actuar junto a Cecilia Roth ni interpretar al hijo de un desaparecido durante la dictadura argentina lo hayan tocado especialmente (aunque reconoce que la historia lo conmovió mucho). Pero gracias al rodaje de Vidas privadas en Buenos Aires, conoció a su actual novia argentina.
"¡Ay, cabrón! Qué mujeres que tienen allí; eso es el paraíso -dice agarrándose la cabeza-. Y Buenos Aires, esa sí que es una ciudad linda. Acabamos de volver de promocionar la película y Alfonso y Diego se quedaron tan maravillados que empezamos a hablar de filmar algo ahí."
Con respecto a su novia argentina, se niega a decir su nombre. "No, no, deja que muchas piensen que me estoy refiriendo a ellas", dice guiñando el ojo en busca de complicidad masculina.
"Después de Amores perros, yo quería salir de México, probar hacer un nuevo acento y justo surgió la película de Fito. Y te digo, güey, no hay mejor forma de aprender un idioma que con una novia que te hable dulce al oído", asegura.
Sin embargo, no es la primera vez que Gael interpreta a un argentino. Hace casi un año grabó Fidel, una miniserie del canal de televisión premium Showtime, en la que él hace de Ernesto Che Guevara. "Fidel la hice por la lana. Pagaban muy bien y lo necesitaba. Era antes de que se estrenara Amores perros; era eso o volver a las telenovelas", reconoce Gael, que piensa que el Che no hubiera estado orgulloso de su actitud. "El Che era la antítesis de lo que hice. El no hizo su vida para que la filmaran, tenía ideales en los que creía profundamente", expresa mientras juega con una botellita de agua Evian sobre la mesa.
Fidel cuenta la historia de la Revolución cubana, desde su concepción como una loca aventura de exiliados en México hasta la toma triunfal de La Habana.
"Es increíble pensar en cuánta locura se embarcaron y pese a todo, consiguieron cambiar un país -dice Gael-. Es una lástima que en español no se haya contado esa historia. Nuestro cine no ha tenido el coraje para tocar estos temas. Para nosotros toda esa gente es intocable. Pero vienen los gringos y filman lo que sea. Si no nos apuramos, nos van a contar todas nuestras historias en inglés".
Aunque Gael tiene un departamento en Londres, donde continúa estudiando actuación en la Central School of Speech and Drama, le cuesta decir que vive en la capital británica.
"Estoy completamente atado a México y a todo lo que pasa ahí. Leo las noticias todo el tiempo -cuenta-. Es un país al que le tengo mucha fe y esperanza. Hoy hay muchos Méxicos dentro del país. Sin ir muy lejos, en el D.F. la diferencia entre ricos y pobres es abismal. Y Amores perros, con su crudeza, era una película necesaria. Teníamos que contar otras historias de cómo es vivir en México hoy; mostrar que la democracia es mucho más que festejar el 16 de septiembre (día de la independencia mexicana). Necesitábamos exorcizar nuestros demonios."
Para Gael, llegar a Londres, donde primero trabajó de barman y de mozo, y luego empezó a estudiar actuación fue "el mazazo que dio en el clavo" de su vida. "Comencé a tomarme esta artesanía en serio", afirma.
Y cuenta que después del éxito de Amores perros (nominada al Oscar a la Mejor Película Extranjera del año último), en Estados Unidos le ofrecieron varias películas en las que tenía el papel del "good latino" y "todo ese rollo que no quiero hacer". Quería desafíos. Entonces surgió el proyecto con Fito.
"Lo que me molesta de los actores latinoamericanos es que no estamos acostumbrados a trabajar con diferentes acentos. Y para que haya una industria del cine en América latina necesitamos hacer películas en español, ya sea con actores y actrices colombianos, argentinos, mexicanos, chilenos o peruanos; eso no importa."
Y como luego agrega su amigo y compañero Diego Luna (ambos ganadores del Premio Marcello Mastroianni en el último Festival de Venecia por sus papeles en Y tu mamá también), "es una vergüenza que para tener un buen estreno en Bogotá necesitemos tener el aval de un premio en Venecia".
Tras la presentación de Y tu mamá también en Nueva York, Gael, Cuarón y Luna seguirán viaje hacia la península ibérica.
-¿Cómo fue filmar con una actriz como Maribel Verdú?
-Pues, yo tenía los nervios normales de estar frente a una guapa. Tú sabes, uno siempre es un chavito baboso. Y Maribel encima se impone. Es de aspavientos, de armas tomar.
-¿Creés que aquí la película se tendrá que cortar mucho por las escenas de sexo?
-Lamentablemente, con lo puritanos que son acá, van a sacarle mucho. La volverán un lindo cortometraje, como dice Alfonso.
-Y ahora, después de tanto éxito, ¿qué querés para el futuro?
-¡Quiero ser presidente, güey! -dice a carcajadas-. Pues, no sé a dónde me llevará todo. Ahora tengo un proyecto para hacer una película en México, y una obra de teatro allí que me gusta mucho. Y en cuanto a sueños, pues, me gustaría trabajar con el brasileño Walter Salles (Estación Central) y con Pedro Almodóvar.
-Enough, enough ("Suficiente, suficiente"), interrumpe su asesora de prensa norteamericana, exasperada por la falta de profesionalismo de los latinos, que no saben que 45´ son 45´.
"Chau -dice entonces Gael con un abrazo-. Nos vemos pronto en mi Buenos Aires querido..."






